Mostrando entradas con la etiqueta una novela de metro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta una novela de metro. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de noviembre de 2018

UNA NOVELA DE METRO. 1ªPARTE. Una Semana de Marzo.Capítulo 13. Cuento hasta 3 y desaparezco

12 horas después de enviar el mensaje de texto y apagar el teléfono llego a Torre del Mar. 12 horas o las que se necesitan para enviar un mensaje de texto, apagar el teléfono, terminar de ver un documental sobre cazadores de huracanes y un trozo de otro documental sobre teorías de conspiración, comer unos restos de pizza, cerrar las ventanas, comprar tabaco para el camino, subirme al coche y viajar 523 Kilómetros.

Es de noche cuando abro la ventanilla del coche y siento la brisa del mar. El silencio es casi completo.

El hotel está a la salida del pueblo. No hay recepción. En el puesto automático pago con tarjeta e introduzco el código en la puerta de mi habitación. Después me acuesto y me tapo con las sábanas hasta la cabeza. Cuento hasta 3 y desaparezco.

lunes, 12 de noviembre de 2018

UNA NOVELA DE METRO. 1ªPARTE. Una Semana de Marzo.Capítulo 12. Prefiero tener el pelo corto


Ya es de nuevo Domingo cuando entra un tipo enorme al bar donde ELCAMARERO y yo tomamos Whisky, y aunque a mi nunca me ha gustado el Whisky, ahora me sabe a medicina de la buena.

A mí ese tipo me daba envidia, envidiaba ser tan grande, tan ancho, tan gordo, ocupar el espacio de esa manera absoluta. En su lugar cabrían al menos tres seres insignificantes, como nosotros dos y otro más, de tamaño medio, donde nuestros cuerpos en pequeñas variaciones se ven flacos o gordos, según la semana, según nuestras tripas, según la comida que te has saltado o la que has hecho de más. No como él, que ya no tenia barriga, que era todo un bloque de arriba abajo. Así se lo dije a ELCAMARERO, y él me dijo que estaba mal de la cabeza, que siempre salia con esas cosas raras y que además ese tipo no era poderoso, que tenia un problema enorme y que seguro que sufría por su salud y los problemas derivados de una obesidad tan exagerada.

Yo me imaginé grande, desplomándome en un sofá y pensando que seguramente ELCAMARERO tendría razón. Como las arañas, poniendo trampas en todas las puertas, tendiendo emboscadas a los niños que presumen de inocentes con preguntas inocentes, como: "¿Por qué hay calor en la luz?" Les puedes contestar que Buda hablaba de lo ilusorio del mundo, que la realidad no es más que un sonido en la psique. Les puedes contestar que Sartre dijo lo mismo de Dios , de Francia, del Olimpo y de las letras mudas , n'est- ce pas ?

Puedes ser cortés y esconder el correo de la misma manera: "¿Cómo estás?", y escondes: "No me importa". Lo que me importa es el grano junto a la nariz que me he reventado 15 veces en los últimos meses y sigue ahí. Lo que me importa es muy poco y nada de lo que me preguntes.

Toda la realidad es física: La mesa en que te apoyas, el cepillo que ahueca el pelo, el sabor del agua que te hidrata por las mañanas. Son sólo puntos que marcan una nulidad completa como el sonido de la "H" en cualquier palabra de las que empiezan por "H". Las pasiones se esconden debajo de la cama del santo, en silencio por infinito. Mudo como el final del amor. Silencioso como el odio ,la malicia ,la serpiente. Mudo como un rey de ratas. La estrangulación.

Todos estos disparates deben ser memorizados: "6 euros por escuchar la misa de un Papa", "Encarcelado por violar 6 veces a la misma cabra", "No es lo mismo estar parado que estar desocupado", "El problema es que no hay dinero cash". Apúntate a todas la teorías, a todas las conspiraciones, a todos los miedos populares y se fan de todos los fenómenos adolescentes. Tienes que ser como las agujas de las brújulas apuntando hacia el norte, y en silencio mostrar el poder de lo oculto. Entender el absurdo y seguir con la tradición por nuestros antepasados. Pero no pienses en nada más que en empujar nuestros pensamientos hacia la muerte, al infinito. Es la incapacidad de nuestros sentidos por ver la tierra redonda. Es nuestro dolor de cabeza crónico. El sudor de tus calzoncillos. El amargo del semen. Las largas distancias. Las noches de hospital arriba y abajo, con sus pasillos y sus máquinas de café, y sus puertas para salir a fumar. Y los ojos vendados. Y el refrán: "El amor es ciego". Es ciego y sordo y está echando las cartas.


Puedes desaparecer, pero no del todo. No puedes desaparecer de ti mismo.

Todo es un autorretrato. Un diario. De un solo pelo, tu ADN completo. De tus uñas. De tus dientes. Los detalles forenses. Todo tu historial médico. Todas las medicinas que has tragado desde el pediatra. Los callos en tu mano dicen todos sus secretos. Tu acento. Tu sudor. Tu olor. Las arrugas alrededor de boca y ojos. Lo que comes. Todo lo que haces deja rastro. Huellas dactilares y restos orgánicos en teclados, cajeros automáticos, asientos y moquetas. Compras en supermercados. Cada cosa que miras, que lees, que acostumbras, que gustas. Tu basura. Tu factura del móvil. La bandeja de entrada del correo. Las veces que entras en una estación. Las veces que paras a repostar en una gasolinera. Todo es un autorretrato. Es todo eso lo que hace imposible desaparecer completamente.

Después cierra el bar y me despido de ELCAMARERO y miro de reojo al tipo GRANDE y vuelvo a estar solo por poco tiempo: AFTER HOURS.

Desayuno de bolsillo, barra de chocolate siempre rota. Pensamientos en Off. Ángeles de madrugada. Un café antes de pensar en nada. cambios. Timbres y relámpagos. Sirenas de ambulancias y de policías. Un tipo que reclama amor. Otro que dice ser español, aunque no habla el idioma. La canción de alguien que no se muy bien quien es, pero sí recuerdo. Otro español, con heridas en el alma, que me abraza y se consuela: Su mujer le pone los cuernos, él le pone los cuernos a su mujer. Otra mujer que exige respeto, otras dos que sufren el desamor. Otro tipo que reclama amor, un pastel, un deseo, dos continuas, y muchas más: Discontinuas.. Un equívoco y un beso que no es duradero pero sí es importante. El ciberespacio. Un comando secreto en busca de info. Dos que hablan de una porno socialista. Un hada frizzada. Bocadillos de debajo de la caja de cartón. Un chino, dos chinos, muchos chinos en la calle. Uno que se esconde en sus tattoos. Una cordobesa camuflada. Un tipo que escapa de la soledad. Una mercera y una veterana de guerra que se encuentran, se unen. Un ensueño de Disney convertido en canción. Si quisiera podría ir recorriendo todas las habitaciones e ir contando todos los azulejos y todas las fracciones de azulejo que van cubriendo el suelo. Podría abrir el local y cerrarlo, y al cabo de unas horas encender un cigarrillo. Podría cortarme los cabellos y echarlos por la pista de baile, donde nadie baila. Degollar al D.J. Oler la pared, golpear la pared, pintar la pared. Mirar el mar, hervir las tortugas, comerme las uñas, fundir seis o siete velas, romperme la cara amacetazos, cantar canciones inventadas. Arrojarme por las escaleras... Pero como siempre, al final cojo la ventana y me la guardo en el bolsillo. Un hada titilante de alas rojas. Un pato. Un simulacro de contenidos cerrados. El sueño de volar. La pesadilla de tener la posibilidad de estar permanentemente despierto. La vigilia. La merienda. El desamor. Mando un mensaje de texto justo antes de llegar a casa. El amor hacia esa luz de la ventana. Otra canción. La música de la madrugada que empezó un día antes. Entro en casa. Caliento una pizza. Enciendo la TV. Documentales. Otro día en blanco. Termino la semana conduciendo de noche todo lo lejos posible de casa, de la oficina, de MONA, de MIAMIGO, de LARRUBIA y de MIMISMO. Voy a llenar el depósito y voy a conducir hasta que se haga de día en algún pueblo de la costa, donde a nadie le importa quien soy, que hago y cuando llegué. Porque los demás también acaban de llegar y nadie se conoce porque los coches vienen y van y los trenes y los aviones y nadie se queda mas tiempo que el que les dura el bote de crema protectora.


domingo, 11 de noviembre de 2018

UNA NOVELA DE METRO. 1ªPARTE. Una Semana de Marzo.Capítulo 11. Lo que se me ocurre

Luego está lo que se me ocurre.
Se me ocurre que "todo pensamiento tiene el sonido de una tirada de dados". Se me ocurre que el azar es el que ordena los pensamientos. Que lo que sale de mi boca, las palabras, las frases, quedan almacenadas en algún lugar de la memoria, emparejadas con las imágenes que las provocaron. Pienso en imágenes, y me cuesta un gran esfuerzo traducirlas en modo texto. Quiero ser claro, e intento decir solamente lo que quiero decir, sin más, pero aun así, las palabras se interpretan, se les da significados de los que carecen.

Una imagen tiene los límites muy claros. Intento que carezcan por completo de nada más que lo que se ve en ellas. Con todo esto, mi forma de vida sigue siendo contradictoria, caprichosa, egoísta y auto complaciente. Lo que se me ocurre es que la primera cerveza es la mejor del día, que el "Gin-Tonic" sigue siendo una bebida de vanguardia, y que los mojitos están muy ricos, pero no se pueden tomar a solas. Se me ocurre que pensar en mujeres imposibles, mujeres anti-perfectas, hombres sospechosos, música, salidas de tono, comida rápida, pensamientos rápidos y basura, es seguir haciendo lo que puedo.

Imagina el arte, imagina al guerrero que marcha y deja su sombra en la pared. Imagina a Cleopatra levantándose de su alfombra desnuda y perfecta y tal como siempre has querido que fuera. Imagina a Salomé. Imagina a Marilyn Monroe. Que pudieras viajar a cualquier sitio de la historia y que quisieras estar con cualquier mujer. Con mujeres que hicieran cualquier cosa que tú imaginaras. Mujeres increíbles. Mujeres fabulosas. El teatro de la mente. El burdel del subconsciente. Hay un fenómeno opuesto al déjà vu. Lo llaman jamais vu. Es cuando uno se encuentra con la misma gente o visita un sitio una y otra vez pero siempre es como la primera vez. Todo el mundo es siempre extraño. Nunca hay nadie familiar.

Así fue como empezó la semana, con MIAMIGO diciendo: "Es curioso, nunca pienso en las mujeres que he tenido. Siempre me acuerdo de las que pasaron de mí, de esas no me olvido nunca." Se me ocurre que habrá que llegar a alguna parte, que habrá que buscar las diagonales.

UNA NOVELA DE METRO. 1ªPARTE. Una Semana de Marzo.Capítulo 10. Cómo desparecer completamente

Pienso en cómo desaparecer completamente. En Internet, distintos sitios explican cómo desaparecer del planeta sin que nadie lo sepa. Ya sea por deudas o por protección, existen muchas historias de quienes se “evaporaron” sin dejar rastro alguno.

Algunos consejos para “borrarse” del mapa:

Planifique de antemano 
Haga su investigación desde cibercafés o bibliotecas públicas. 
No comente a nadie sus planes. 
Use celulares prepagos. 
No se afilie o registre su nombre en ninguna institución. 
El rey es el efectivo, no la tarjeta. 
Si cree que está en problemas, lo está.

John Darwin creyó que podía salirse con las suyas fingiendo que su cuerpo desapareció en el agua tras un accidente de canoa y comenzar una vida nueva en un paraíso tropical. Una nueva vida a costas del cobro fraudulento de su póliza. Finalmente tuvo que entregarse luego de que se descubriera en internet una fotografía incriminadora que lo mostabra vivo mientras buscaba comprar una casa en Panamá. 

El hombre al que la prensa británica pasó a llamar "El Señor Canoa" no es el primero en simular un suicidio con la esperanza de dejar atrás todos sus problemas. 

El ex ministro del gabinete laborista, John Stonehouse, fingió haberse ahogado en Miami y los titulares de los diarios se ocuparon de este caso en 1974. 

Otros buscan borrar cualquier rastro de su lugar de residencia por su propia seguridad, como los testigos bajo el sistema de protección judicial o las mujeres maltratadas.  Y el ex líder serbio bosnio Radovan Karadzic cambió su nombre, ocupación y apariencia física para evitar su extradición como sospechoso de crímenes de guerra. Fue capturado en Belgrado después de estar más de una década en las sombras. 

La falsificación de la propia muerte se llama "pseudosuicidio". En internet se pueden encontrar varios sitios que ofrecen sugerencias sobre la mejor manera de "evaporarse" con éxito. 

Entre los temas de asesoramiento figuran la manera de cortar los lazos familares, vender las posesiones y comenzar una nueva actividad o negocio bajo una nueva identidad. 
El hecho de que Darwin estuvo desaparecido durante cinco años y medio es un indicio de un plan preparado, comenta Frank M. Ahearn, un experto en el arte de desaparecer en Estados Unidos, quien por más de veinte años viene rastreando gente. 
La habitación secreta en la casa donde se ocultaba cuando llegaba alguien a visitar a la familia, la barba y la documentación falsa, todos son signos de un pseudosuicidio planificado, dice. 
Según Ahern, uno de los errores de Darwin fue permitir que un agente inmobiliario de Panamá tomara y publicara su foto en internet. El otro fue haberse conseguido una novia. 
"Esto puso tensión en la relación con su esposa. De este modo, su extravío se convirtió en un globo a punto de reventar". 
Anne Darwin, quien fue condenada a prisión por fraude y lavado de dinero, dijo en el juicio que había perdonado a su esposo por haber tenido una relación amorosa. 

Mientras lo que hizo Darwin fue ilegal, hay por otro lado gente que quiere desaparecer del planeta por razones legítimas, como mujeres huyendo de una pareja violenta, hombres de negocio que temen ser secuestrados o celebridades que intentan evitar la intrusión de los medios de comunicación. 

"Una cosa es desaparecer y otra muy diferente es anunciar tu propia muerte", explica Nick Rosen, quien administra el sitio de internet Off-Gride dedicado a ayudar a la gente a vivir legítimamente fuera del sistema. 
Como lo primero que mucha gente necesita es un teléfono, lo aconsejable "es ir a una ciudad donde nunca antes estuviste, buscar a un vagabundo y pedirle que compre un celular con el sistema de llamadas pre-pagas para evitar ser grabado por las cámaras de vigilancia". 
"Algo que no hay que hacer es ir a lugares donde mantienen registro de sus clientes. Por lo tanto pague con dinero en efectivo. Y si tiene una computadora portátil, úsela fuera de lugares con acceso wi-fi que no tengan clave de seguridad". 
Según Ahern, las desapariciones se han hecho mucho más fáciles con la red de redes. 
"La internet puede crear una persona virtual. Puede abrir una IBC (siglas en inglés para corporación internacional) y operarla por computadora". 
Esto significa que no se necesita publicar la identidad de los accionistas ni los directivos de la empresa, un requisito que por ejemplo deben cumplir las compañías registradas en Gran Bretaña. 

"Puedes usar tarjetas de crédito "en negro" que no da el listado de transacciones, tener un teléfono celular que se paga en cualquier lugar del mundo, tener un número de fax virtual que va directo a tu dirección de correo electrónico y tener una propiedad a nombre de una corporación". 


Hay un grupo de personas a las que se le ofrece todo tipo de asistencia para desaparecer: los testigos protegidos bajo el sistema judicial. 

En algunos casos se trata de personas que declararon contra secuaces de la misma banda delictiva a la que pertenecían y a cambio se les ofrece nuevas identidades, trabajos y hogares alejados de aquellas zonas donde podrían ser objeto de venganzas. 
El periodista Duncan Cambell del diario británico The Guardian se ha ocupado de los programas de protección al testigo y los considera extremadamente importantes. 
"Mientras no te metas en líos -y lo más importante, no intentes contactar a amigos y familiares- puedes estar oculto por el resto de tu vida", dice. Subraya, no obstante, el lado negativo de la internet. "Vivimos ahora en un mundo fotográfico", dice al referirse a la imagen de Darwin.  Ahern coincide en señalar esta espada de doble filo. 

sábado, 10 de noviembre de 2018

UNA NOVELA DE METRO. 1ªPARTE. Una Semana de Marzo.Capítulo 9. El Higado es la cresta del Gallo

El hígado es la cresta del gallo. La cama siempre está por hacer. A la vida ahora la llaman estilo de vida. La realidad/televisión. El museo/almacén. La comida/rápida. La sala es de espera. La mirada esquiva los encuentros fortuitos. El conejo es la nueva ternera. la literatura es corta. La ginebra como aspirinas. El porno en casa. Las noches blancas. El dolor de estómago como agradecimiento político. La política como lo esponjoso. La patria es una marca. La religión del paracetamol en caja. Triángulos de las Bermudas en cada esquina. No-lugares siempre llenos de gente. Cosas útiles para un rato. Y además: Un no recuerdo y un no se de que va todo esto, y yo: No sé como se hace para desaparecer completamente.

viernes, 9 de noviembre de 2018

UNA NOVELA DE METRO. 1ªPARTE. Una Semana de Marzo.Capítulo 8. AFTER HOURS


El Viernes no voy a trabajar. Nadie me espera. En lugar de esto escribo un mensaje a MONA con la intención de echarla un polvo.

Esa noche no hubo respuesta. A ella no le gustan los tipos dramáticos. Ni los artistas. Debajo de "la cosa intelectual" no hay otra cosa que desesperanza y sexo, y eso también lo encuentras en los burdeles. Ella piensa que todos tenemos la misma insignificancia, que de algún modo nos hacemos feos poco a poco. Yo ya sabía que esto era cierto, por lo que prefería seguir con mi "estilo de vida". Lo que me aterraba era pensar que ella también podía ser fea e insignificante, que seguramente lo era, que de hecho así lo había asumido.

Dicho esto escribo un segundo mensaje a LARRUBIA con la intención de echar un polvo. Esta noche está bailando y termina de madrugada. Tampoco me responde. Aun así, le digo que seguro que paso a buscarla al amanecer. Aunque no se donde estaré al amanecer. Ahora simplemente quiero empezar a danzar de un bar a otro. Por eso escribo un mensaje a MIAMIGO, escribo otro mensaje a LITTLE, a S.S., luego escribo otro mensaje y después otro.

Nadie me responde. Por eso sigo escribiendo.


Con teléfono móvil, soy lo mismo que mis manos: Una que escribe y otra que borra. Y Una vez más había cometido la tontería de escribir impulsivamente y enviar enseguida mis mensajes por sms. Las cosas importantes no hay que enviarlas enseguida, hay que guardarlas por lo menos un día, o una semana o no enviarlas nunca. Pero era como si el demonio ya estuviese para siempre en mi espíritu. La mejor manera de perderse era la rendición absoluta, sin negociar, el abandono a lo peor de uno mismo. Además, ya estaba todo cerrado y no tenía tabaco.


Pero con lo que no contaba era que la rendición necesita del otro, de a quién te rindes. Sin respuesta, sin ésto, no hay rendición posible, sin ésto no cambia nada. Me dí cuenta que llevaba muchos años moviéndome con rapidez, pero en el mismo sitio, y así no cambian las cosas. La velocidad no importa, si no cambia el paisaje.

Los mensajes de texto en el teléfono móvil contienen mucha información en muy pocos caracteres. La gente se esmera en abreviar sin que el coste sea excesivo.  Concisión de sentimientos, de datos geográficos y de actitud socio-económica. Escribir un mensaje, borrar un mensaje, elegir un número, borrar un mensaje, borrar un número. la autocensura es el mejor amigo. Agrega. Suprime. Todo esto, esperando el tren en la parada del bús. Cocinando un cordero en una tostadora. Escribiendo el Quijote con un teclado de emoticonos.

Ahora sabes que los mayores placeres los obtienes de meter y sacar cosas de tu cuerpo: Mensajes de texto, mierda, pollas, helado de vainilla, humo, gin-tónics o pastillas. Te afeitas o te maquillas, según sea el caso  y después te sitúas bajo las luces espectroscópicas. La noche avanza y las cosas siguen entrando y saliendo: farlopa, lenguas, orines, saliva, viento.

No conozco a nadie, pero eso nunca ha importado. La confusión crece y crece. Sigo escribiendo. De tu boca sale la verdad. Solo la verdad. Y piensas que del resto de las bocas solo sale olor a colilla. Desayuno de bolsillo, barra de chocolate rota. Pensamientos en Off. Ángeles de madrugada. Un café antes de pensar en nada. cambios. Timbres y relámpagos. Sirenas de ambulancias y de policías. Un tipo que reclama amor. Otro que dice ser español, aunque no habla el idioma. La canción de alguien que no se muy bien quien es, pero sí recuerdo. Otro español, con heridas en el alma, que me abraza y se consuela: Su mujer le pone los cuernos, él le pone los cuernos a su mujer. Otra mujer que exige respeto, otras dos que sufren el desamor. Otro tipo que reclama amor, un pastel, un deseo, dos líneas continuas, y muchas más: Discontinuas.. Un equívoco y un beso que no es duradero pero sí es importante. El ciberespacio. Un comando secreto en busca de info. Dos que hablan de una porno socialista. Un hada frizzada. Bocadillos de debajo de la caja de cartón. Un chino, dos chinos, muchos chinos en la calle. Uno que se esconde en sus tattoos. Una cordobesa camuflada. Un tipo que escapa de la soledad. Una mercera y una veterana de guerra que se encuentran, se unen. Un ensueño de Disney convertido en canción. Si quisiera podría ir recorriendo todas las habitaciones e ir contando todos los azulejos y todas las fracciones de azulejo que van cubriendo el suelo. Podría abrir el local y cerrarlo, y al cabo de unas horas encender un cigarrillo. Podría cortarme los cabellos y echarlos por la pista de baile, donde nadie baila. Degollar al D.J. Oler la pared, golpear la pared, pintar la pared. Mirar el mar, hervir las tortugas, comerme las uñas, fundir seis o siete velas, romperme la cara a macetazos, cantar canciones inventadas. Arrojarme por las escaleras... Pero como siempre, al final cojo la ventana y me la guardo en el bolsillo. Un hada titilante de alas rojas. Un pato. Un simulacro de contenidos cerrados. El sueño de volar. La pesadilla de tener la posibilidad de estar permanentemente despierto. La vigilia. La merienda. El desamor. El amor hacia esa luz de la ventana. Otro Rock. La música de la madrugada que empezó un día antes. Una noche blanca, y otra noche y todas las noches blancas... 

El Arte es ensuciar para conseguir belleza.
Vivir es poder ducharte según te levantas.
No puedes llamar a nadie. Ya nadie llama por teléfono.

Las llamadas de teléfono. Ese es el problema. No es por el alcohol, es la cocaína ¿Cuántas veces he hecho llamadas de teléfono en plan psicótico mientras estaba enfarlopado. ¿Qué tal nunca?. No, porque estamos muy ocupados hablando de pillar o de que no sube, porque nunca te pone bien del todo, y se tarda mucho y se tiene que caer hasta el fondo para reconocer lo crudo de la situación. Esa mierda te deshidrata y tomas una copa y haces otra línea y vuelves a la mierda que te deja cada vez más frustrado con cada línea y con cada intento. Y las llamadas telefónicas no son algo que hacer cuando te encuentras enfarlopado. Así que la cocaína, la cocaína no es el problema. El verdadero problema es el teléfono móvil.

Nadie contesta mis mensajes. Definitivamente soy un fantasma. Hace tiempo que es de día cuando llego a casa. Es Sábado.


miércoles, 7 de noviembre de 2018

UNA NOVELA DE METRO. 1ªPARTE. Una Semana de Marzo. Capítulo 7.Tengo un calendario en la cartera. Cuando paso un mal día, lo saco, lo miro y pienso que está rodeado


11 de Marzo de 2004, y no estoy muerto.

Todo está ya escrito. Lo puedes leer en la Biblia de Neón. Al pasar sus páginas, tu cabeza se enciende como una cerilla, te iluminas. Porque está todo escrito, todo, y todo es verdad. Si estás vivo o no lo estás, no importa demasiado, solo has de saber que eres mucho mas gracioso muerto. Eres mas guapo y mas elegante muerto. Tienes esa elegancia serena, que vivo eras incapaz de aparentar.

Todo está ya escrito: La espuma en el borde de tu cerveza, el pliegue en la trasera de tu americana, el remolino de tu pelo, todo escrito en la Biblia de Neón.

Los días pasan sin ningún propósito concreto. MONA prefiere tragarse su propio puño antes que ponerse a gritar. El número de vicios crece y el miedo crece. Píldoras abriendo las tapas de una Biblia de Neón.

Piensas que vas a pasear, vas a andar mil millones de pasos y luego caerás fulminado. Pero luego no caes fulminado y tienes que seguir caminando.

Piensas en tí mismo. Un chico del montón nacido en el 70, en el Baby-Boom. En el extra-radio. En la Ciudad satélite. En el barrio. Son los 80. En el colegio nos dicen que somos afortunados: Tenemos casa y padres con trabajo. La fábrica, el colegio subvencionado, calefacción y televisión, el economato de la fábrica. El campo tras la estación eléctrica donde jugamos al fútbol. Terminan los setenta, empiezan los ochenta: ninguno de nosotros llega a los quince años.

Jugamos en descampados donde nuestros hermanos mayores viven deprisa y se chutan. La mitad de nuestros hermanos mayores morirán jóvenes. Todos ellos se quedan en el pasado. Se marchan a un largo viaje y no volverán nunca más. ¿Irse? ¿Porqué? ¿Adonde?

Entonces empiezas a pensar que la muerte es solo una ausencia injustificada.

Los mas afortunados progresan y marchan donde viven LOSDEMÁS. A barrios mejores. Si los amigos se marchan y nunca más los vuelves a ver ¿Que diferencia hay con la muerte?

Otros se quedan. Otros hacen del barrio su territorio, su reino, a veces su imperio. Otros progresan en las leyes de las afueras. Otros se hacen fuertes.


Para entonces ya estamos al final de los ochenta. Y si otros empiezan a agachar la cabeza y pensar en lo que viene. Él no. Él parece haber nacido para deslumbrar al sol... Para quemar. Él siempre quiere más. Siempre. Vamos. Diles que no tenemos miedo a nada, ni siquiera a perder. Díselo al tiempo, a la ciudad, a las escuelas secundarias y a los COWBOYS. Díselo.

Poco después llegó aquel verano, el último. El tiempo empezó a rodar y no se paró nunca más. En la naturaleza cada cosa tiene su ciclo, decía el cura del colegio. Cada cosa tiene su duración. Por lo que puede suceder que un verano que dura diez años acabe en medio minuto. Y no hay nada extraño. Nada que esté equivocado. Así son las cosas. Al parecer. Nos acostumbraremos. No podemos hacer más. Ten el corazón en paz, dice una voz en tu cabeza... Que se jodan, le contesto yo.

Pienso en irme. Lejos. Irme muy lejos. Ahora lo sigo pensando. Pero son momentos. Y duran poco. El hecho es que no sé volar. Esta es la hora mas triste. Cuando no sé adónde ir y olvido mi nombre. Aunque se queda en eso. Por suerte siempre está cerca el bar. Es lo mas lejos que he ido desde entonces y hasta ahora.

Mirando hacia atrás sin ira. Mirando fotos. Allí estoy, con un cigarrillo, los pelos de punta y un ojo pintado. Una mueca. De negro. Un blanco vestido de negro. Un provocador de 15 años que siempre lleva la contraria. Casi no me reconozco. Siempre fumando, como si la vida fuese a durar ese único momento.

Me miro en las fotos: Desesperando en las salas de espera de finales de los 80. Robando libros de bibliotecas públicas, kioskos callejeros o librerías de museos. Robando discos. Colándome en conciertos. Robando tebeos y playboys. Mas tarde Penthouses o Hustlers al ciego del Kiosko del Paseo. Entrando en las tiendas del centro y mirando todo tipo de cosas que brillan. Cines de sesión matinal entre semana. Gastando mi dinero en lo mismo. En lo que puedo. Compro libros, discos, entradas de conciertos, tebeos, playboys, penthouses o Hustlers y entradas de cine. Saltándome clases, colegios, institutos y burlando exámenes. Creyéndome un dios dorado y saliendo a atropellar coches. Todo eso soy yo con 15 años.

Mis amigos de entonces son chicos de barrio que también roban en las tiendas del centro. Pero ellos roban ropa de marca, relojes, carteras y zapatillas CONVERSE. No entienden que yo robe libros. No entienden esa música tan rara. No entienden que me gaste el dinero en las sesiones matinales de los cines de la Vaguada. O que ahorre para un concierto. No entienden mi ojo pintado. Yo les digo que soy un Punk. Son tipos rudos que se sonrojan si les digo que me gusta la literatura. Que me gusta la pintura. La Poesía. Se sienten incómodos. Saben que me gustan las chicas, pero les avergüenza que diga esas mariconadas. Se sienten amenazados. Son finales de los 80, somos tipos duros de barrio.

Me respetan. Incluso me protegen. Soy su esperanza blanca. Ellos creen en mí. Yo no. Yo no creo en mí. Tampoco creo en ellos. En eso no he cambiado nada. Creo que salí con defecto de fábrica.

Sin rencor. Mirando hacia atrás sin ira. Mirando fotos. Un cigarrillo Camel, la camisa por fuera, los pelos de punta, un ojo pintado y una bolsa con discos. Un libro en casa junto a la cama, un cuaderno, un cenicero, una cámara, un lápiz, varios rotuladores, papel. A veces los ojos verdes. A veces lo que todavía SOY.

A veces ponía mis manos tapando mis orejas y esperaba hasta que llegaba el silencio. Un silencio que a mí me parecía amarillo. Por las mañanas, en horario escolar, mientras los jóvenes de nuestra edad se dedicaban a estudiar o a robar o a drogarse o a prostituirse, yo empecé a frecuentar los videoclubs del barrio y de los barrios vecinos, intentando encontrar las películas perdidas de Ginger Lynn, una actriz porno de la que me había enamorado y cuyas escenas empezaba a memorizar.

Me dijeron que no debemos volver a los lugares donde fuimos felices y no lo creí. Me dijeron muchas cosas y después me di cuenta que casi todo lo que te cuentan es filosofía del perdón. Todos añoran la infancia. Están todos locos. Es imposible volver a repetir la receta de la infancia. Todos los sabores, los olores, las impresiones y todo lo demás, ya no es lo mismo. El invitado sin derecho a silla, eso es lo que eres. Será mejor que no lo intentes. La mezcla peligrosa es la mezcla dudosa. Y la infancia siempre será la de otro, aunque sea la tuya. Aunque seas tu el de la foto, el de la boca sucia, el de la camiseta con la marca de espiga, el de las heridas en las rodillas y el pelo mojado. Aunque recuerdes ser el vaso de leche merengada y el envoltorio de un pastel en el suelo, ya no lo eres, aunque lo quieras ser.

Tenía quince años, y le dije a la niña mas guapa de sus dieciséis: "Hay una fiesta en tu boca, y estoy llegando" Y la besé. Me mordió la lengua y luego salió corriendo, riendo. No es gracioso. No, no lo es.

Me pregunto cómo comenzó todo. Y luego, mas tarde, me pregunto cómo acabará. El final está al otro lado, porque un poco después todo cambió: La fábrica a tu espalda se declaró en quiebra y ahora es una urbanización, la película de la cámara se veló, y la copia de la foto está velada. El sabor envuelto en hojas de pino ya hace tiempo que se sustituyó por los detergentes de diseño, en la cuesta abajo corriendo, rodando en la hierba delante de la casa grande. El final de los veranos y los principios del invierno saben ahora a celebración de bar y no a chocolates o caramelos SUGUS. Este es el sabor que deseas y no tiene vuelta. Por nunca jamás. Eran los 80. era una época pasada.

Tengo un calendario en la cartera. Cuando paso un mal día, lo saco, lo miro y pienso que está rodeado.



UNA NOVELA DE METRO. 1ªPARTE. Una Semana de Marzo. Capítulo 6.11 de Marzo de 2004

El 11 de marzo es el 70 día del año y el 71 en los años bisiestos. Quedan 295 días para finalizar el año.

A las 7:36 de la mañana explotan 3 bombas en un tren que entra a la estación de Atocha de Madrid. Los explosivos viajan en mochilas en el interior de los trenes. Se utiliza Goma-2 ECO, un explosivo que sirve para reventar montañas. Minutos más tarde, otra bomba en la estación de Santa Eugenia. De manera casi simultánea, a falta de 500 metros para llegar a la estación de Atocha, a la altura de la calle Tellez, en otro tren se producen cuatro explosiones más. A las 07:40, otras dos bombas estallan en la estación del Pozo. La secuencia de detonaciones transcurre entre las 07:36 y las 07:40. Hora Punta.  10 explosiones siembran el caos en Madrid. Murieron 193 personas y hubo 2057 heridos. 

El atentado más grande de la historia que se ha producido en Europa. 
Ese día todo se paró. 
También Yo. Me sentí profundamente triste.


martes, 6 de noviembre de 2018

UNA NOVELA DE METRO. 1ªPARTE. Una Semana de Marzo. Capítulo 5.Nunca bajo las persianas. En verano amanece muy pronto, en invierno muy tarde


Harto, cansado, roto. Después de dejar a LARRUBIA, recuerdo que vuelvo a casa a la hora en que tendría que estar ya en el trabajo. Recuerdo que me caigo a trozos. Muy cansado, la espalda rota, la boca pastosa y tengo sueño. Necesito dormir. Me duelen las piernas, siento la piel seca y las pelotas hinchadas. Me duelen. Me hormiguea el brazo derecho. La mitad del cuerpo medio dormido. El pelo sucio. Huelo a tabaco. Necesito un afeitado. Me hace falta una visita al dentista. Quiero cambiarme de ropa. Y tantas cosas que serían sencillas: "Me tienes harto JOTA". No puedo ocuparme de nada, no puedo hacer nada, no puedo pensar en nada... Porque últimamente he recordado que no soy bueno con las matemáticas. Y los números y los hechos empiezan a mostrar que en mis bordes han aparecido brechas.

"Fed-UP": Hastiado. Hastío de lo útil, de lo inútil, del recreo dominical y de los días laborables. Para siempre inmerso en lo arbitrario. Pezones que se abren por el descontento y almas sudadas, mudadas, transpuestas. Chocolate caliente sobre el ombligo del presidente. Franquicias del descanso moral de izquierdas. La preocupación por las masas, por el colectivo, por todo-lo-que-se-menea. La vivienda de rápida ejecución y de pago a toda una vida o dos, o tres. Las cosas que nunca se olvidan: las llaves, el móvil, veinte o cuarenta euros. La tarjeta de crédito vacía, la de débito vacía, la cabeza aún más vacía. La felicidad que no se olvida, los disgustos que no se olvidan, los No-recuerdos. La confusión entre lo bello y lo abundante, entre lo equilibrado y lo adictivo. No decir que no, decir más, más es más... Tu, yo, el, ella... inmersos en lo arbitrario. 500 veces lo mismo. 1000 veces. Un millón de veces lo mismo.

Un millón de veces enciendo la TV. Ahora mismo. Un Jueves de Marzo de 2004. Llego a casa y enciendo la TV: Todos hablan de la estación de Atocha. No-lugar, todo arbitrario. un purgatorio de poca calidad. Gris. Iluminación indirecta. No-identidad, o escasa identidad.

Me imagino a mí mismo uno y otro día a las 7:35 de la mañana haciendo transbordo del tren de Cercanías al Metro en la estación de Atocha. Me imagino subiendo las escaleras mecánicas: Español, no rubio, no moreno, no extranjero, no mochila, no sospechoso, anónimo y en circulación fluida, invisible, no-cámara, no seguimiento desde monitor. "La identidad es la nueva comida basura para los desposeídos, el pienso con que la globalización alimenta a los desfranquiciados..." como escribe Rem Koolhaas. Escaleras mecánicas que comunican con otras escaleras mecánicas, que viajan en paralelo a los conductos del aire acondicionado, directo al siguiente andén de tren, de metro, de cinta mecánica directa al centro comercial con su mismo aire acondicionado, de cinta mecánica directa del ascensor a la planta de oficina. Viajando por la arquitectura de la continuidad, de la no interrupción, del termostato democrático, del in-door público, en la gravedad constante, en los espejos, en el pladur, en los pulidos, en el eco. Bienvenidos al No-lugar, fuera, a unos metros, está Madrid.

11 de Marzo de 2004. Nadie hubiera dicho entonces que se aproximaba el fin del mundo. Los trenes explotan a primera hora y luego todo se para y todo el mundo mira el televisor en silencio. Yo también paso el resto del día mirando el televisor, no hablo con nadie, no llamo a nadie, nadie me llama, porque nadie llama a un muerto. Solo que ya no voy a trabajar y que no paso por Atocha a la hora que me espera un atentado. Pienso que si sigo vivo, es por no ir a trabajar.

Estoy todavía tan drogado y tan borracho, que me da igual. Podría haber estado allí, donde los cuerpos explotaron y donde podría estar muerto. Podría haber sido una de las victimas. Perdí la oportunidad de ser parte de esta historia. Querer vivir es tan extraño como querer morir. Porque estoy a salvo pero sólo. Y ya estaba muerto. Y no quiero escuchar mas palabras, porque todas las palabras significan la misma cosa: Nada. Y solo quiero parar un momento, dejar de girar y mirar el infinito, escuchar el silencio y después no tener nada que decir, no tener nada que escuchar.

Nadie me llama. Nadie me pregunta si estoy bien. Nadie me espera en ninguna parte. Pienso que nadie me llama porque nadie llama a los muertos. Nadie me necesita. Nadie me recuerda.

Luego , mas tarde, ya es de noche cuando apago las luces y pienso que todo va a salir bien. He leído el Apocalipsis mas de veinte veces y cada vez es una cosa diferente. Si buscas salidas de emergencia, las encuentras. Y al final todos se salvan, todos menos el terrorista, pero ¿Donde está el terrorista? En la cabeza de todos. No se nombra a los terroristas en el apocalipsis, ni siquiera hay un plan de actuación eficaz por parte del ejercito ante un ataque de este tipo. No hay defensa posible ante uno de nosotros, que está con nosotros y entre nosotros. El diablo está en el cuerpo. La bestia anda suelta. Nadie sabe donde está el terrorista. Solo unas cuantas lineas, en un libro de auto-ayuda, lo mencionan.

Hoy ya es 11 de Marzo. En el futuro esta fecha será recordada como la de los atentados de los trenes de Atocha.

UNA NOVELA DE METRO. 1ªPARTE. Una Semana de Marzo. Capítulo 4. Yo nunca dije que fuera un santo


De madrugada prefiero acercar a mi invitada a su casa y no ir a trabajar. Es un Jueves. Llevo días aparecer por el trabajo. A estas horas por la M·30 me cruzo con los coches de los que sí van a trabajar. Yo no, yo ya no trabajo. Ahora escribo, me quedo en casa y escribo y es como cuando James Hetfield de Mettalica se puso a cantar, alguien dijo: ¿pero lo has oído? el muy cabrón está cantando!!!. Me digo: "seras cretino, ahora te has puesto a escribir, estas acabado".

Desde que empecé a escribir hasta hoy: Todos somos mas pobres. Mas indefensos. Mas tristes. Mas Españoles. Mi nombre es JOTA y me siento a punto de desaparecer entre la noche y el día de esta ciudad. Cerca del punto de fuga en la línea del cielo de Madrid. No me importa demasiado. Trabajo, escribo, conduzco. Voy de un lado a otro. Hecho gasolina, como lo que pillo y voy con prisa a ninguna parte. En Madrid todo es un experimento. Atravieso una ciudad que huele a pre-histeria primaveral. La representación del Apocalipsis versión siglo XXI. El paisaje del fin de los días. La desesperanza: MADRID.

Yo no digo nada. Ella no dice nada. Llegamos a su casa. La calle está en completo silencio. Imagino que el resto del día no va a hacer otra cosa que dormir. La doy un beso de despedida y pienso que la próxima vez, primero follamos y luego bebemos y nos drogamos, en ese orden, no en el orden contrario. Porque entonces sólo bebemos y nos drogamos y no follamos. Y al final todo parece más un problema que una solución, y aunque te sientes bien, en realidad te sientes mal.

Pero el problema de verdad no son las copas, ni la coca, ni las llamadas de teléfono, ni la velocidad, ni las gafas de sol en invierno. No es un problema el carnet sin puntos, ni llegar tarde o no llegar al trabajo los Martes, jueves o Viernes. Todo ésto no tenía porque ser un problema. El problema de verdad es la resaca. Cuando tienes resaca, de golpe te acuerdas de lo que ha pasado la noche anterior, los patinazos y las meteduras de pata que has cometido, la gente que has insultado, las chicas a las que has molestado, lo que tiraste y el problema con los papeles del coche, todas estas cosas que tendrás que solucionar, mejor mañana. Todas las tonterías que soltaste por tu boquita y los secretos sobre ti mismo que no debería saber nadie. Que le vamos a hacer, eres un capullo integral, lo sabes, todos lo saben, y te das cuenta que no tienes solución, hueles a mierda, a tabaco y a Ginebra y estás solo, ni siquiera fuiste capaz de pegarle un polvo a LARRUBIA que sueña ser como PRETTYWOMAN. 

Piensas en llevarte a casa una mujer con la que abrazarte en tu dolor y luego lo estropeas todo. Entonces te das cuenta que no tienes ganas de seguir; sólo cuando tienes resaca y piensas en desaparecer, de golpe se te ocurre la frase escondida... ¿qué será de ti? ¿y sabes qué?, ahora pienso que incluso lo de escribir es una defensa, como si escribiendo te escaparas de tí mismo, escribiendo quizás podras contestar a la pregunta... qué será de tí, quién eras y quién eres ahora mismo. Un capullo que rellena párrafos sobre lo mal que hace las cosas, te convierte en un capullo con buen marketing.

UNA NOVELA DE METRO. 1ªPARTE. Una Semana de Marzo. Capítulo 3. La rubia que sueña con ser como Pretty Woman


LARRUBIA que sueña con ser como PRETTYWOMAN y terminar rescatada por un príncipe azul a veces se siente como si tuviese una bala en la cabeza.

Trabaja los fines de semana en una macro-discoteca. Su turno de baile es de 15 minutos cada hora. 45 minutos para pasearse por los baños de la discoteca. Suficiente. Se ha acostumbrado a desabrochar botones y bajar braguetas con rapidez. Se ha acostumbrado a llenarse la boca con carne muchas noches. Se ha acostumbrado a ser lo que las otras chicas llaman una COMEBOLSAS. Se ha acostumbrado a ser lo que los novios de las otras chicas llaman una CHUPAPOLLAS. Se ha acostumbrado al sabor de semen y al sabor del CRISTAL.

Ellos le dan las gracias haciéndola comulgar, pasando una noche blanca, y otra noche y otra, y todas blancas. Se ha acostumbrado a sudar el alma. Piensa: "Cuando este muerta, no importará si mi culo es demasiado gordo o mi pecho es demasiado plano.” Y dice: “Las arrugas de mi boca no son de tanto reir.”

Pero existe el BOTOX

Esta vida es demasiado larga, demasiado lenta, demasiado dolorosa. "No voy a morirme de la misma manera". Una muerte rápida, dura, indolora. Con 22 años, con una segunda polla, con una segunda bolsa. tercera, cuarta... Es dulce.

Bueno / malo, solo diferente. Tal vez es el miedo a ser vulnerable. Ella ve a traves de las mentiras que le dan de comer en los reservados del cuarto de baño. Piensa que "Esto tiene que cambiar".
Piensa en el principe azul y en las palabras "bonitas" con la boca abierta. Piensa en su madre, en como le ha dicho tantas veces que no se habla con la boca llena, la educación, los buenos modales, como se sientan las señoritas...Ya nunca habla con la boca llena, y junta las rodillas cuando se sienta a comer, sobre la taza de un inodoro, en un reservado del cuarto de baño, de una discoteca, en Madrid, por la noche.

lunes, 5 de noviembre de 2018

UNA NOVELA DE METRO. 1ªPARTE. Una Semana de Marzo. Capítulo 2.A veces, mis sueños tienen banda sonora


Jueves, como las tres de la mañana. Ya en casa y justo después de encender la música y subir el volumen, le grito a LARRUBIA:

YOMISMO: Quítate la camiseta esa del Che, enséñame las tetas, o ponte una de los Rolling Stones, eso sí es Rock’n’Roll!!!

La chica es un diamante, da saltitos por la casa y yo sonrío. No me interesa el comunismo, ni el anarquismo, ni el nacional-socialismo. No creo en lo que hay que creer, no voto, no soy solidario. Ella tampoco.

YOMISMO: Arráncate las tetas bailando, y sácame la lengua!!!  En eso quiero creer.

La música está tan alta que no entiendo nada de lo que digo, ni de lo que ella me dice. Grita. Me recuerda a Julia Roberts en PRETTY WOMAN. No exactamente a Julia Roberts, sino al personaje que interpreta. Me pregunta que si lo que suena es música alternativa. Le digo:

- Sigue bailando

Me vuelve a preguntar si esto es música alternativa.

- ¡Joder! Es Underworld. Es Born Slippy

Pero no parece satisfecha y lo vuelve a preguntar. Entonces la beso y al oído le susurro:

- No cariño, es Underworld

Y sigue bailando. MIAMIGO me envía un mensaje al móvil: "JOTA, si le ves, que no le veras, le dices que no me has visto. Ok???". Mi otro amigo S.S. me dijo esta tarde que tan cierto como que mañana amanece, él mismo y MIAMIGO, este Jueves de madrugada estarán totalmente borrachos. Yo le contesto que de siempre lo que más me gustó del porno es la pantalla totalmente naranja.

Ahora son como las tres de la mañana. Tengo una sonrisa pegada a mi cara de lo mas idiota. La chica es un diamante. Su charla promete:

-No sé... Yo que sé... Lo que me gusta es ir al cine, hacer deporte, ir a Ibiza en verano... Pero sobre todo me encanta, me encanta, me encanta BAILAR!!!

Ya nadie baila, todo el mundo es DJ, pensé. Pero ella baila medio desnuda en discotecas todos los fines de semana. De GoGo. La pagan por hacer lo que mas le gusta. Hoy es Jueves y la llevé a un recital de poesía. Me dijo ella:

LARRUBIA: ¿ Y qué?
YOMISMO: ¿ Y qué? Le pregunté.

Es joven y es hermosa.

LARRUBIA: ¿ Y bien? Me volvió a decir.

No soporto su tontería. Pero pienso que no es por su conversación por lo que la invité a cenar, ni por su intelecto que la llevé al recital. Es por que es joven y hermosa, me repito: “ La carne cubre el hueso y dentro le ponen un cerebro y a veces un alma, y las mujeres arrojan jarrones contra las paredes, y los hombres beben demasiado y nadie encuentra al otro, pero siguen buscando de cama en cama.” como decía Bukowski. No estamos hechos para soportar ni la décima parte de lo que soportamos. Los seres humanos y los osos hormigueros son los únicos animales que pueden chasquear los dedos, y si los chasquean, cada dieciséis minutos... Cada dieciséis minutos, alguien llamado Richard Muere. Alguien llamado William, Jacob o Ethan muere. Cada dieciséis minutos siempre hay alguien que muere.

Y que mas da!!! Yo aquí, mientras LARRUBIA me hace toda una exhibición de sus poderes sobrenaturales. Solo que yo no se ni por donde empezar.

- ¿ Y bien? Preguntó ella

Yo le doy las gracias

- GRACIAS
- GRACIAS
- GRACIAS
- ¿ GRACIAS? ¿ PORQUÉ? Dice ella

Gracias por ese culo. Gracias por esa boca. Y gracias por no haberme pedido dinero. Pienso.

- GRACIAS por haberme acompañado al recital, he disfrutado mucho de tu compañía.
- Oh!!! JOTA... Que cosas tan raras dices.- Me dice. Después se estira en el sofá y se quita las botas.

- No tengo unos pies muy bonitos.

Bueno, pensé, yo no escribo bonito y ella no tiene unos pies bonitos. Dos problemas revueltos. Lo que ves es lo que ves, los manicomios rara vez se exhiben. No hay ninguna posibilidad: Estamos todos atrapados por un destino singular, nadie encuentra jamás al otro. “Los tugurios se llenan, los vertederos se llenan, las filas del paro se llenan, los manicomios se llenan, las tumbas se llenan, nada más se llena.” terminaba de decir  Bukowski

Después. Ya tumbados, separados, sin tocarnos.

- Me encanta el sonido del silencio, - Dice ella.

Yo no hablo. Pienso exactamente igual que ella. A mi también me encanta el sonido de la soledad.

La chica es un diamante. Pero yo, tan viejo y tan cansado. TAN INÚTIL. No hago otra cosa que darle vueltas para ver como le explico que lo siento, pero hoy no habrá sexo.

Un poco mas tarde dejamos de hablar, y un poco después se queda dormida sobre mis piernas. Yo termino de vaciar la botella de Gin mientras la acaricio el pelo. El hígado es la cresta del gallo. Las tardes que se pierden son de color naranja. Orange is the new black, dicen por ahí. La cama siempre está por hacer. Las princesas danesas ya no sonríen cuando las insultan. A la vida ahora la llaman estilo de vida. La realidad/televisión. El museo/almacén. La comida/rápida. La sala/de espera. La mirada esquiva los encuentros fortuitos. El pollo es la nueva ternera en tuppers desechables. la literatura es corta, breve y molona. La ginebra como aspirinas. El porno en casa, en naranja también, que es el color de piel que más contrasta en el monitor. las sabanas revueltas, limpieza semanal del hogar, mejor de pago. Las noches blancas. El dolor de estómago como agradecimiento político. La política como lo esponjoso, con presidente o residente de primera, de un país de paracetamol en caja. Triángulos de las Bermudas en cada esquina. No-lugares siempre llenos de gente, de cosas útiles para un rato. Y además: Un no recuerdo y un no se de que va todo esto. Y yo, que prefiero no hablar.

3 horas de silencio antes del amanecer donde sueño que me encuentro con Dios y le pregunto:

YOMISMO: ¿Qué debo hacer para llegar a la Iluminación?
DIOS: Nada
YOMISMO: ¿Cómo es eso...?
DIOS: La Iluminación no es cuestión de "hacer". La Iluminación se produce.
YOMISMO: Entonces, ¿no puede alcanzarse nunca?
DIOS: Por supuesto que puede alcanzarse.
YOMISMO: ¿Y cómo?
DIOS: No haciendo.
YOMISMO: ¿Y qué hay que hacer para llegar a no hacer?
DIOS: ¿Qué hay que hacer para dormirse o para despertarse?

sábado, 3 de noviembre de 2018

UNA NOVELA DE METRO. 1ªPARTE. Una Semana de Marzo. Capítulo 1. Pienso que desaparezco y que a nadie le importa


Que envidia los que no recuerdan nada al día siguiente. Esos de qué he dicho, qué he hecho. Y ¿Cómo he llegado aquí? Yo no. Yo lo recuerdo todo.

Recuerdo mi primer cigarrillo, mi primer beso y mi primera borrachera. Recuerdo donde dejé el coche la primera vez que me dijeron NO. Recuerdo el color de la camiseta de mi amigo mientras le rompian la cara en los baños de la terraza de moda del verano del 92. Recuerdo el sabor de la lluvia mientras corro por la M30 hace 30 años, cuando tengo 15, después de un concierto, mientras decido estar enamorado y ser un Punk. Recuerdo la cara de todas las chicas a las que he besado, pero también recuerdo las caras de todas las chicas a las que he querido besar. Recuerdo fallar gol en el descampado de la colonia Butano a las cinco en punto de la tarde de un Viernes del año 82. Recuerdo todos los nombres, todas las mentiras y recuerdo números de teléfono que ya no existen. Cada uno de mis cortes de pelo. Todas mis promesas incumplidas. Cada mañana contigo y después cada mañana sin tí. Recuerdo sentirme un Dios Dorado asomándose a un balcón. Recuerdo vomitar en los pechos de una puta en un polígono del sur de Madrid. Recuerdo estar en todas y cada una de las calles de esta ciudad. Conducir por la Castellana, mientras amanece, con MIAMIGO durmiendo al lado. Pasear por Recoletos la primera tarde de primavera del 2001. Recuerdo todas las pastillas rojas, verdes y amarillas. El olor de la tierra mojada de los primeros días del Otoño. Recuerdo un tanga estampado con la bandera americana. Camino durante horas sintiéndome fuera de todo esto. Lo recuerdo todo y recuerdo estar solo y pensar que todo da igual.

Recuerdo a MIAMIGO, a mi lado, completamente aburrido mientras mira la televisión sin sonido un Domingo de Marzo de 2004. Al otro lado de la pared del salón, los vecinos siguen viendo algún canal temático en la televisión de pago. Tienen la tele encendida desde hace una semana, sin descanso. Nunca duermen. Se pasan la vida paseando por la casa. A través de la pared se oye un ruido constante de diálogos y risas, luego mas risas, luego más ruido. Todo suena lo mismo. Recuerdo leer que la mayoría de las grabaciones de risas de la televisión americana se registraron a principios de los cincuenta. Son risas de gente que ya murió, risas de muertos. Pero mis vecinos no están muertos, solamente se drogan en casa y ven pasar el tiempo mirando TV, mientras los muertos se ríen.

Domingos de cementerio con muertos riendo por televisión, fantasmas enganchados a las drogas al otro lado de la pared, acumulando semanas de sueño, y yo con mi resaca de Domingo al mediodía. Bienvenidos a los bloques del silencio en los barrios del sur de Madrid. A un paso por delante del coche fúnebre y a menos de un suspiro de otra jornada laboral de aburrimiento. En silencio , inmovil, mirando al techo, pensando o dejando de pensar, no sé muy bién, recuerdo que diferente era el paisaje del final de los 70. Con mi padre muy serio diciéndome: "No exageres", después de caer al suelo jugando al futbol en el descampado. Por entonces, todo lo demás es coleccionar tebeos, correr por escombreras que ahora son parques y tirarme en la hierba riendo hasta que me duele la tripa. FELIZ. Entonces decía, “yo voy a ser lo mejor, voy a ser el mejor”. Yo no quería el vaso lleno, quería todo el bidón. Quería todas las canciones, quería todo el amor del mundo. Todo lo que quería era TODO. NADA es mejor que poco, me decía. Y me estrellé. Siempre fuí un fraude, y después: ¿Me cambio la canción? Me convertí en un vagabundo de andar por casa, en zapatillas de felpa y no hice nada de valor. En lugar de eso, tengo que levantarme a las 6:30 de Lunes a Viernes.

Aunque hace unos meses que no puedo cumplir con los horarios. Salgo un Martes, salgo un Jueves y salgo un Domingo, se me acumulan los días. Me llaman del trabajo, no contesto. Estoy cayendo. Quiero empezar otra vez, puedo hacerlo bien, pero solo necesito pasar el día y que me pase esta resaca, para mañana tener ganas de volver a empezar. Entonces haré algo que merezca la pena, iré a comer una comida baja en grasa y alta en fibras vegetales, me acostaré a las 22:00, pondré el despertador con cinco minutos de retraso: Y seré el Dios que gobierna mi vida.

Hasta entonces, esto es el resto de tu vida. Tu propio reality-show. Tu biografía. Tu novela inacabada. Aquí siempre es el mismo día, todos los días, por el resto de los días y eso te debería resultar reconfortante. Todo es extrañamente normal, o nada lo es. No existe lo anodino y nadie busca la realidad. Nada es nada. Tienes tus secretos y tus horas terribles. Todos los que te conocen, no te conocen en absoluto. Solo saben de ti, tu nombre, tu número de teléfono, cuatro cosas que les has dicho y que estás entre ellos, con ellos, uno de ellos, como siempre has estado. Como en esos seriales de televisión en que la misma gente está atrapada en la historia temporada tras temporada y nunca envejecen ni los largan, solamente llevan más maquillaje, y hacen la ruleta del amor. Como en Santa Bárbara, como en Falcon Crest. Como Michael J.Fox y sus eternos 15 años, luego le llegó el parkinson. Pero da igual, porque luego vendrán otros actores, y al ser humano sólo le resta esperar para dejar de estar. De tu propia novela no puedes salir, ni con una cirugía radical, ni con una lobotomía. Solo se te permite evadirte en los bares y en las farmacias. En los hoteles de playa, donde eres lo que quieres decir que eres, pero por un rato. Solo te queda la evasión. Y no se puede escapar de la evasión. De distraerte. De evitar la confrontación. De huir hacia delante. De cascártela. De la televisión. De la denegación. No se puede escapar de la vía de escape. Con los años te sentirás en paz. No contento. No triste. No angustiado. No caliente. Te simplificas. El equilibrio entre felicidad y tristeza. La auto-deconstrucción. Tendrás tu buen día, todos los días, por el resto de los días. Porque los zombis nunca tienen un mal día.


Dirás: "siento haber creído que eras una pedorra estúpida y cabeza hueca", en realidad no más estúpida y cabeza hueca que tú mismo. Te vuelves sincero. No importa la realidad, importa la sinceridad. Esta es la historia desde que empieza la historia, desde que comenzamos a contar los años en occidente. Así es la vida en la tierra tal como la conocemos. Esa clase de sexo sucio y basto en el que primero quieres colocar unas cuantas hojas de papel de periódico. Aquí estas intentando devolver las cosas al estado en que estaban antes de pudrirte. Recrear aquella época imaginaria. Intentando reconstruir el funcionamiento de tu vida tal como era hasta que la cagaste del todo. El bonito funcionamiento de tu disfuncionalidad.

Dices: ¿si me estuviera volviendo demasiado cariñoso me lo dirías, verdad? Solo buscas esa manera insípida e inodora de no hacerte daño distrayéndote de ti mismo. ¿Conoces esa vieja frase que dice "Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo"? Creo que los que recuerdan el pasado están peor todavía. Los que recuerdan el pasado tienden a no entender una mierda de la historia. Los que recuerdan el pasado viven paralizados en él. "Aquellos que pueden olvidar el pasado van muy por delante del resto de nosotros" Estar vivo comporta perdonar. Pero nadie pensó que era mucho más efectivo "olvidar". La seguridad social debía tenerlo en cuenta, deberían crear un tratamiento que te permita olvidar. Firmar unos papeles y enchufarte a la máquina de "Olvidate de mí". Esto sería posible, pero no existe posibilidad alguna de olvidarse de uno mismo. Solo puedes progresar, evolucionar o como quieran llamarlo: vivir.

Esto es occidente. Uno empieza por las pajas y llega a las orgías. Empiezas con un porro y terminas pinchándote caballo. Es la cultura de lo más grande, lo más fuerte, lo más rápido y lo mejor. El pensamiento es rápido, la comida es rápida, la filosofía es barata, la ropa es de usar y tirar, la información se solapa con el mando a distancia en fragmentos de 2 minutos. La palabra clave es progresar. En occidente, si tu adicción no se renueva y mejora constantemente, eres un perdedor. Admira a los adictos. Todos aman a los adictos, igual que todos aman a las víctimas. En occidente ya no hay héroes, solo damnificados. En la sociedad occidental el adicto es el único que sabe lo que le espera. Sabe de qué va a morir. En cierta forma, elimina la incertidumbre de la muerte. Uno puede en efecto planificar su propia despedida.

Y mientras tanto consume, consúmete a ti mismo. Evádete en tu adicción, cualquiera que ésta sea. Consumo, evasión, progreso, adicción. Y sobre todo sinceridad: Con tu cara hundida en la blandura maravillosa de un culo, es asombroso lo que una mujer puede entender cuando dices por accidente "te quiero". Diez veces de diez, lo que el tío quiere decir es: "esto me encanta". No tienes corazón, ni puñetera falta que te hace. No van a conseguir hacerte sentir nada. No van a conseguir afectarte. Eres un cabrón estúpido, insensible y calculador. Fin de la historia. Aquí estás, esta es tu vida, eres "ese grandísimo hijo de la gran puta". Lo que tus padres querían que fueses desde pequeño. Ellos están orgullosos de donde has llegado. La verdadera naturaleza de las personas es una chorrada. El alma humana no existe. Las emociones son una chorrada. El amor es una chorrada. Vivimos y nos morimos y todo lo demás es ilusión.  Existen tus decisiones, tu enfermedad, tu muerte, porque finalmente, desapareces, definitivamente.

Pero eso no es ahora. Ahora es un Domingo de Marzo de 2004 y recuerdo todas las cervezas que tomé anoche. La primera cerveza que tomo en casa a las 20:35, antes de ducharme, y la cerveza que toma MIAMIGO mientras me espera en el salón a las 20:56. Recuerdo que suena “RadioHead”, al otro lado de la puerta, mientras aprieto el bote de champú: “Everything in its Right Place”. Todo en su lugar. Hay dos colores en mi cabeza. ¿Qué tratas de decir? Después, a las 21:30, dos cervezas más en el bar del primo de MIAMIGO antes de cenar, porque antes de cenar la ingesta de alcohol es un acto poético, después lo es más. Repetimos la ronda tres veces para estar seguros de lo que hacemos y poder salir a la calle sin que apenas esté anocheciendo. Ya son las 22:27 cuando MIAMIGO para un taxi y en menos de tres minutos, 22:30, se incorpora a la M30.

Recuerdo que tenía una cena con LUIS.H., pero se anuló porque S.S. tenía que volar a Málaga, aunque ya está de vuelta. ANTONIO.A. aplaude la interacción de las artes, JONÁS abre un estudio-galería en Pekín, y expone el día 10. Envío un mensaje de texto a LARRUBIA para ver si el Jueves que viene me la follo de una vez. La semana que viene hay una última fiesta en la gran terraza de LITTLE porque vende la casa, y tengo pensado ir a la fiesta "Yo también soy underground" que me invitó CLARA.C., mas que por otra cosa por tomar una copa con MARCOS. E., que hace mucho que no le veo. Pero mi hijo viene a pasar el fin de semana conmigo, veremos películas de terror antiguas de la Universal, que son las que a él le gustan, y a mi también.

Ahora no. Ahora estoy cenando con MIAMIGO y después nos tomaremos una copa y después no habrá prisa y mañana tampoco la habrá. Ahora bebemos por razones digestivas, mas tarde porque no habrá otra cosa que hacer. 

MIAMIGO.: Tu eres un cabrón que bebes por placer. ¡Hay que beber por amor!. Para olvidar los amores perdidos.
YOMISMO: Tu si que eres un cabrón, cuando follas ¿tampoco lo haces por placer?
MIAMIGO: No, no, yo follo para olvidar.
YOMISMO: Entonces yo follo para recordar.
MIAMIGO: ¿que dices?
YOMISMO: para recordar. ¿No ves que siempre follo con la misma?

La secuencia es la siguiente: Llamo a MONA, mi ex, la madre de mis hijos. Primero la mando un msm, luego otro, luego la llamo. Hablamos. Quedamos. Voy a su casa a follar. Follamos. Luego paso la tarde con mis hijos. Mas tarde vuelvo a mi casa y descanso. Duermo. Esto lo repito una y otra vez, como un estribillo. Estamos empezando el siglo XXI. Esta es la canción. Todo lo demás es esta novela.

Antes de esto, en el Siglo XX, lo que hago es dar vueltas con MIAMIGO. Él sabe muy bien donde me lleva: Donde quiero estar. Cogemos las llaves, el tabaco, un poco de dinero para gastar y bajamos corriendo las escaleras para deslizarnos con prisa por todas las barras. Miramos en las ventanas más altas de las torres mas altas donde siempre hay luces encendidas por el insomnio de los hombres de corbata. Nunca saltan porque piensan que a 100 metros de altura están tocando el suelo de Madrid. En realidad no quieren volver a pisar el suelo. Pienso: “Mira las estrellas como brillan, todo va bien ahora.”

Yo le digo que no pasa nada, que ahora mismo tiene una esperanza de vida de casi ochenta años, y la esperanza es lo último que se pierde. Que no hay prisa. Abre los grifos del bar hasta que el alcohol lo cubre todo. Hasta que se inunda su pasado, que se lo merece más que nadie. Mas tarde pide otro taxi. Justo cuando me abre la puerta me pregunta:

MIAMIGO: ¿Me lo devolverás?
YOMISMO: ¿El qué? ¿Tu pasado?
MIAMIGO: No, el dinero para el taxi.

Mi nombre es JOTA .
Es Domingo.
7 de Marzo de 2004.
Siempre pienso que ya estuve aquí y que ya dije esto.
Recuerdo que es en este momento cuando pienso que desaparezco y que a nadie le importa.