miércoles, 30 de diciembre de 2020

50 años como si nada


50 años y no pasa nada. 

50 años como si nada. Como si no pasase nada. Porque nunca pasa nada.

¿Qué es lo que pasó? ¿Estos 50 años?
No pasó nada.
Aquí nunca pasa nada.

Ahora mismo, en medio del apocalipsis, en medio de una pandemia, estoy viendo películas en Netflix, como si nada. Como si no pasase nada. Tengo Netflix y HBO y Prime y Movistar y Disney Chanel y Filmin y tengo Internet y juegos en el móvil y aplicaciones para comprar o alquilar o Amazon, donde compro todo tipo de cosas que me llegan antes que tarde y me convencen de la poca necesidad de salir al mundo... Como antes... Cuando salía solo por no estar en casa.

Creo que tengo de todo, y que no me hace falta salir de casa. Me he ido convenciendo desde Marzo hasta ahora. Y pienso que en casa se puede existir de forma completa. 
Antes no pensaba así. 
Luego salgo a la calle y me doy un paseo y me pongo una mascarilla y todo parece normal, y todo es nuevo-normal, porque en eso consiste la nueva normalidad. 

Nunca he estado tanto en tiempo en casa como este año. 

Ahora el tiempo en casa pasa como si nada. 50 años como si nada. Porque este año no es, nadie sabe, nada cuenta. No conoces a nadie en el 2020. Todo queda en casa. Todo está en suspenso. A la espera.

Todo queda como justo antes del 2020. Esperando poder salir y celebrar con los amigos, en un año presencial, las cosas que hay que celebrar. Verse y reconocerse y olvidarse de la distancia. Imaginando el momento. Tal vez sea el año que viene, o un poco más adelante: Al año siguiente.
 
O al siguiente...
... Y que por entonces siga teniendo 50 años y que me sea tan leve... Como ahora.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Una cuestión de supervivencia


Se trata de sobrevivir. 

No solo los informativos televisivos te hablan de esto de seguir vivo. Hay muchos otros agentes que te recuerdan la importancia de preservar la propia vida..

Los programas de radio también lo hacen, cuando te dicen lo que tienes que hacer, y cuando te insisten en hacer lo que sea para seguir vivo. 

Encerrarte, no ver a nadie, renunciar al ocio y quedarte en casa si puedes hacerlo. Tu jefe o en su caso el departamento de riesgos de la empresa que te ampara. También lo hacen cuando te dicen que trabajes pero que no te acerques demasiado a nadie. 

Lo hacen los políticos y los comentaristas deportivos y los revisores del metro y del cercanías. 

Muchas situaciones que te recuerdan que eres vulnerable. Te lo dicen todo el tiempo: Intenta sobrevivir. No toques nada, no respires, no escupas en el suelo y si te sientes mal, metete en casa.

Evita contagiarte y evita contagiar si estás contagiado. Porque tu problema particular si te contagias es un problema general, que consiste en saber a quien has contagiado y a quién estos contagiados, por ti,  podrán contagiar a otros en tu nombre.

El virus pasa sobre tu cuerpo y lo devora o lo expande, pero quieras o no, te hace responsable.

Igual te contagias y te mueres.

O te contagias y eres asintomático, pero matas a tu amigo o a tus padres, o a nadie. Nadie sabe cual es tu lotería.

Mucho mejor si no conoces a nadie, ni te relacionas con tu familia, ni tienes amigos, ni te interesan las reuniones sociales. 

La mejor manera de sobrevivir es no saber de nada ni de nadie.

El aislamiento.

Una cuestión de supervivencia.

Es una cuestión de supervivencia.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Dibujo a Sid Vicious


Dibujo a Sid Vicious porque me apetece
y pienso que lo hago bien.
Dibujo a Sid sangrando y desafiando al espectador. 
Vivo pero muerto. Pura actitud.
Me digo: Está bien el dibujo
Luego pienso que da igual hacerlo mal o bien.
Y un momento después, pienso que no hace ninguna falta que dibuje  a Sid Vicious 
o que escriba que dibujo a Sid Vicious. 
A él, desde luego, le daría igual y a los que me leen también les da exactamente lo mismo si dibujo o no a Sid Vicious, o a un hipopótamo o al rey de España o un accidente geográfico. Podría dibujar culaquier otra cosa y daría exactamente lo mismo. 
La misma cosa que ahora escribir que dibujo o no a Sid Vicious .
Luego pienso que no es suficiente con dibujar a Sid Vicious. 
Dibujar a Sid vicious no sirve para nada. 
Mi forma de dibujar es totalmente gratuita. 
No dibujo para vender el dibujo, ni dibujo para publicarlo. Nadie me pide que dibuje y nadie me dice que me compra el dibujo. Todo mi esfuerzo es gratuito. 
Si no hay recompensa económica, no hay aval para mi dibujo.
Siempre lo mismo.
Hace falta algo más. 
Siempre falta algo más.
 Siempre más.
Siempre queremos algo más.
Yo siempre quiero más. 
Será porque nunca llego a tener lo suficiente. 
Será por eso.
Cuando no comes bien, siempre tienes hambre.
Aunque dibujes.

...

Diciembre de 2020

(el año de la pandemia)

viernes, 4 de diciembre de 2020

Respetar los caminos del arte

La tarea del profesor de dibujo: Respetar los caminos del arte y enseñar a respetarlos. Decir que dibujar y pensar, en la práctica del dibujo, son la misma cosa. 

Decirlo en alto: Dibujar es lo mismo que pensar y Pensar es lo mismo que dibujar.

Decirlo sin ninguna vergüenza porque lo crees.

Todo lo que te lleva a dibujar tiene que ver con la inteligencia. Dibujar te hace progresar intelectualmente. Dibujar es pensar de una forma más completa. Las imágenes son más parecidas a nosotros que las palabras. Nosotros mismos somos más imágenes que palabras. Aunque es cierto que las palabras son nuestro tesoro, exclusivo, respecto a las demás formas de vida. Porque la palabra nos diferencia, nos hace únicos.

La imagen es más humana que la palabra. Pero la palabra solo es humana. La humanidad se define en la palabra.

Enseñar dibujo es enseñar a hacer siempre lo que uno quiere hacer. Ser libre. Hablar de Libertad. Hablar  de música, de literatura, de pintura, de dibujo y de todas las artes con respeto. Porque las artes representan nuestra alma antes que nuestro hambre. Aunque el hambre sea la cuestión más importante de todas. 

Respetar los caminos del Arte. Buscar y leer y descubrir. Hacer y descansar. No hacer. Ser. Estar. Sentir la emoción y no romper tu corazón de cristal.

martes, 1 de diciembre de 2020

ENTONCES Y AHORA (Un guión cinematográfico)




22 de Marzo de 2020
Como no sé qué hacer en casa, encerrado por el estado de alarma, me pongo a hacer una película sobre el recuerdo y sobre la imagen fotográfica y sobre la historia que encierra cualquier fotografía.
Como la mayoría de mis proyectos, empiezo pero nunca acabo.
Casi todo lo que hago, lo hago porque quiero, pero como luego hay que comer, y no tengo ahorros, solo sigo con lo que paga una factura. 
Lamentablemente las cosas que más me gustan no pagan nada. Incluso, a veces, cuestan dinero.
Pero da igual, yo sigo haciendo mis proyectos que no prosperan, pero que me divierten y me ocupan las horas que me quedan después de intentar ganar algo de dinero.

Así que en medio del confinamiento, me pongo a escribir una película.
Esto es lo que dice el inicio de mi ensayo fílmico:

"Ya sé qué es la lluvia: Quedarte en casa y mirar fotos.
Llueve
En Madrid
y llueve
Fuera de Madrid
En Galicia tienen 100 palabras para hablar de la lluvia
Aquí, en Madrid, simplemente llueve

Miro las fotos y cada foto tiene una historia. La historia de lo que éramos entonces y la historia de los que somos ahora. Es la historia de la fotografía, y también es la historia de lo que somos ahora cuando miramos la fotografía.

ENTONCES Y AHORA

Miro esta foto
Sé que soy yo hace muchos años. 
Pero ¿Quién era yo hace tantos años? 
¿Quién era aquel que vivió mi vida y ahora es otro?
¿Quién era ese niño pequeño que preguntaba quién era?
¿Quién era el joven que preguntaba quién era el niño pequeño? 

¿Quién sostiene la foto ahora preguntando si el de la foto sigue siendo él mismo?
La foto ha seguido guardada, en su sitio, esperando,

hasta que la mano sostiene la foto, un momento.
Justo lo que dura un pensamiento.
La foto, la mano, la foto del niño, la imagen de la mano."

Ahora estoy pensando en continuar con mi proyecto, aunque no le interese a nadie más que a mí, y a lo mejor a un par de amigos que salen en la película.
No me dará dinero, ni pagará las facturas, pero es el tipo de cosas por las que hago todo lo demás, incluso, a veces, tragar mierda.