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domingo, 2 de mayo de 2021

En el mismo telediario

En el mismo telediario donde escucho que Israel es un ejemplo de eficacia en la vacunación del Covid y que es la envidia de occidente al ser el primer territorio totalmente vacunado donde los ciudadanos pueden pasear sin miedo y sin mascarilla y haciendo una vida normal de las de antes de la pandemia. En ese mismo telediario, unos minutos después escucho que en la Franja de Gaza las cifras de muertes se disparan y el virus está descontrolado. Las imágenes son dramáticas y fugaces, porque se informa sin mostrar demasiado.

Unos días después vemos el desastre de una celebración de ultra ortodoxos, al norte de Israel, donde el aforo se extralimita y donde muere gente de la manera más absurda.

En el imaginario europeo todos queremos ser ricos y nos imaginamos paseando de compras y sin mascarillas, como un israelí.  Aunque a pocos metros se esté muriendo todo tipo de gente incómoda que vive en un territorio ocupado y bloqueado económicamente por décadas, con un sistema sanitario totalmente dependiente al que cuanto más tarde se empiece a vacunar mejor. Mas tarde es pronto aquí. 

La vida es un valor relativo. Los medios de comunicación dejan de mostrar las imágenes de los pobres que mueren para mostrar el problema de sobrevivir a una pandemia y morir aplastado. De esta manera seguimos el relato del desastre de la celebración ultra ortodoxa, y nada más que comentar sobre el desastre palestino en estos mismos telediarios.

Palestina morirá porque es lo que mejor sabe hacer: Palestina sabe morir, desde hace muchos años. Palestinos muriendo una y otra vez, sin solución. Todos de acuerdo en que los palestinos saben morir y que poco a poco desaparecerán.

Ejemplos edificantes de naciones dispuestas a morir por todos lados. Economías lamentables que apenas recuperan el aliento diezmando su población. Gobiernos que consideran el Covid una forma de regular la economía.

De esta manera la India estaría superpoblada y sobraría mucha gente. Las imágenes son terribles: Coches frente a hospitales que sirven de camas a los que van a morir esperando a que no les atiendan o simplemente sentirse cerca de donde les den por muertos.

Nadie sabe lo que pasa en África. 

En Sudamérica mueren los pobres. A quién le importan los pobres? En Europa y Estados Unidos nos protegemos de los pobres. Nos vacunamos y vacunamos a nuestros pobres. Preferimos que los pobres  mueran saltando una pared o una alambrada o ahogados en el mar antes de que lleguen a nuestras playas y después, si sobreviven, votamos a partidos de ultraderecha para evitarnos tener que disculparnos de la escoria.

La pobreza en occidente se sacude o se medica como si fuese una alergia.

Aquí existe una palabra para la fobia a la pobreza: Aporofobia.

Occidente da asco y vergüenza.

Los peores datos y las peores imágenes de muertes en países pobres calman los ánimos de occidente, donde la gente se siente preocupada por no sentirse del todo bien mientras les vacunan con una u otra marca.

Las noticias seguirán marcando nuestro sentimiento.

Ahora la cosa va bien

Eso dicen en televisión.


jueves, 4 de febrero de 2021

Sol de invierno


Sale el sol, pero hace frío, porque es un sol de invierno. Lo sientes en la piel si te quedas quieto en el balcón o tras la ventana. Sientes el sol y la luz y el calor que quiere abrazarte un momento, pero el aire está helado y sigues frio.
Afuera la calle está helada, y tu estás frío y distante, que es como se han vuelto las cosas al cabo de un año de pandemia. Las cosas ahora son así. Lo llaman nueva normalidad. Un eufemismo. Decir nueva normalidad es el sustituto a "VAYAPUTAMIERDAMEQUIERSUICIDAR"
Pero como en realidad no te quieres suicidar lo aceptas como "nueva normalidad". Las palabras te hacen manso y evitan la deriva.
La nueva normalidad te hace mucho más anónimo tras una mascarilla, donde nadie te reconoce. 
La nueva normalidad te ha hecho engordar y beber más y pedir más cosas por Amazon y pedir comida a domicilio y en algunos casos volver a fumar.
La nueva normalidad es un término que sirve para no hablar de la ansiedad y del pánico.
La nueva normalidad te hace distante porque ya no quieres ver a nadie de forma presencial. Y a los que ves los vas espaciando cada vez más. De dos en dos, mejor.
El objetivo es desaparecer de los encuentros. No estar y solo ser. Ser puede consistir en estar dentro de los contactos de un lista de correos o de una agenda de teléfono. Ser es convertir tu presencia en un contacto.
Se trata de desaparecer de la presencia y permanecer en la ausencia. 
Ser es estar en red.

Es todo un experimento del que no creo que salgamos reforzados. 
Muchos dicen: "Vamos a salir reforzados". 
Pero no podemos salir reforzados de algo que nos aniquila, nos mata y nos hace escondernos. No entiendo como se puede salir reforzado del miedo. El miedo no te hace más fuerte. El miedo te hace pequeño.
Mas miedo, mas pequeño.

Poco a poco nos vamos concienciando del malestar que causamos. 
Unos dicen que somos un peligro para el planeta, para los animales y para nosotros mismos. Nuestra existencia es un desafío para los demás. Somos demasiados y las pandemias llegan para regular la sostenibilidad del planeta. 
Otros dicen que somos demasiados y que acabamos con los recursos naturales y que la pandemia se inventa para recuperar el equilibrio económico. 

Da lo mismo una cosa que otra, lo único que importa es no morir mientras mueren los demás.
Todos lo piensan así, incluso cuando dicen eso de "vamos a salir reforzados" aunque saben que lo único que se refuerza en estos casos es el egoísmo y la desconfianza.
La nueva normalidad no trae otra cosa que adoctrinamiento y egoísmo. 
Negacioncitas que mueren asfixiados, médicos exhaustos y políticos en campaña saltándose las medidas anti-covid.

Los políticos lo saben: La gente se acostumbra a todo.

Todo parece normal.
Demasiado tiempo en casa aprendiendo a soportar el propio aliento. 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Una cuestión de supervivencia


Se trata de sobrevivir. 

No solo los informativos televisivos te hablan de esto de seguir vivo. Hay muchos otros agentes que te recuerdan la importancia de preservar la propia vida..

Los programas de radio también lo hacen, cuando te dicen lo que tienes que hacer, y cuando te insisten en hacer lo que sea para seguir vivo. 

Encerrarte, no ver a nadie, renunciar al ocio y quedarte en casa si puedes hacerlo. Tu jefe o en su caso el departamento de riesgos de la empresa que te ampara. También lo hacen cuando te dicen que trabajes pero que no te acerques demasiado a nadie. 

Lo hacen los políticos y los comentaristas deportivos y los revisores del metro y del cercanías. 

Muchas situaciones que te recuerdan que eres vulnerable. Te lo dicen todo el tiempo: Intenta sobrevivir. No toques nada, no respires, no escupas en el suelo y si te sientes mal, metete en casa.

Evita contagiarte y evita contagiar si estás contagiado. Porque tu problema particular si te contagias es un problema general, que consiste en saber a quien has contagiado y a quién estos contagiados, por ti,  podrán contagiar a otros en tu nombre.

El virus pasa sobre tu cuerpo y lo devora o lo expande, pero quieras o no, te hace responsable.

Igual te contagias y te mueres.

O te contagias y eres asintomático, pero matas a tu amigo o a tus padres, o a nadie. Nadie sabe cual es tu lotería.

Mucho mejor si no conoces a nadie, ni te relacionas con tu familia, ni tienes amigos, ni te interesan las reuniones sociales. 

La mejor manera de sobrevivir es no saber de nada ni de nadie.

El aislamiento.

Una cuestión de supervivencia.

Es una cuestión de supervivencia.

martes, 3 de noviembre de 2020

Mentiras aprendidas


"El partido que gobierna este país y toda su oposición parlamentaria, las patronales, los sindicatos. Todos contribuyen en nuestro fracaso."

El congreso de los diputados se convierte en la escenificación continua de franquiciados ideológicos del espectro izquierda-derecha, sin contenido específico, pero que arrastran multitudes. Franquiciado "Arriba España" y Franquiciado "Por la Economía" y Franquiciado "Ahora soy de centro" y Franquiciado "Yo También" y Franquiciado "De centro pero social" y Franquiciado "Yo siempre fui de izquierdas" y Franquiciado "Ahora la izquierda soy YO" y Franquiciado "Yo no soy Español, que asco" y Franquiciado "Soy Catalán". Luego ya no hay más franquiciados... Por Ahora... En el congreso de los diputados.

Luego, estos diputados que se matan a gin-tonics o a putas o a rayas de coca o a fármacos de todo tipo. Parafilias varias y tendencias sado-masoquistas en compañías extremas, sin cámaras de por medio que te escuchen decir: "La azotaría hasta sangrarla", etc. ¿Diputados de Podemos con amigos de Vox? Pues claro, ¿Por Qué No? Viva la democracia y Viva el entretenimiento. ¿Porque todos coinciden en olvidar  porqué están ahí y lo que representa su franquicia? Seguramente porque su cuenta bancaria se empieza a llenar de ceros, gracias a tí.

Porque la F.R.A.N.Q.U.I.C.I.A. no entiende de ideas, sino de clientes. Cuantos más clientes, más ceros.

¿Tú me quieres? YO TE QUIERO. Todos nos queremos. Yo te quiero más.

Cuanto más emocional es un voto, más dinero da. Este modelo de negocio lo conocen muy bien los norteamericanos. Al menos, hasta ahora, que van a empezar a matarse en un nuevo ensayo de algo similar a una guerra civil.

Volviendo a casa, tenemos Pablos-casados compartiendo experiencias hetero-patriarcales con Pablos-iglesias en espacios institucionales y empatizando y encontrando puntos en común como "actores", en lugar que diputados, más preocupados de una buena estadística que en la defensa de los intereses de nadie, fuera de su círculo de poder. Lo que hasta hace unos meses se venía a llamar "la Casta", ahora es una molestia de gente con prejuicios de clase. 

Porque "La Casta" es un fantasma del pasado. Ahora todos somos "Bien".

 I.R.E.N.E. 

La realidad se aleja de uno cuando está en el poder. Pero ahora, la cosa es más grave, porque la realidad es que la gente se muere mientras no se sabe muy bien que hace el diputado. Porque si te estás muriendo todo lo que ves que dicen todos estos, delante de una cámara, es tan absurdo como grotesco.

Pongamos un ejemplo:

A.Y.U.S.O. es un franquiciado errático y confuso, en Madrid. Todos lo saben, pero todos lo consienten. La gente se muere y E.L.L.O.S. hablan del tiempo. La estadística dice que ahora te mueres menos o más que ayer, y si te mueres, del todo, te sumas a la cifra del martes o del miércoles, si no te cuentan el mismo día. Ninguno está preocupado de verdad, lo que importa es la economía. A.Y.U.S.O. lo dice: "Lo que importa es la economía".  Alguno lo disimula, pero todos saben que la gente se muere. Morirse va a más o a menos, pero quien se muera y como se muera da igual. El paquete de muertos diarios no tiene presencia. Los muertos son invisibles. Gente que se muere y ya está.

Los muertos aparecen y desaparecen de las listas según que día sea y qué hora sea, y no pasa nada porque los que vamos a morir hemos aceptado que nos digan mentiras, incluso cuando morimos en un momento inoportuno. 

Es lo que hay: Tu intentas no morir mientras el presidente se pone moreno, el facha hace mociones de censura por hacer algo más estúpido todavía, el responsable de la pandemia hace chistes machistas en youtube y otro que  hace un momento era la derecha ahora dice ser el centro cuando la estadística se lo aconseja, etc, etc... Y así uno y otro no nos dicen más que estupideces. Mientras tanto, tú siempre estás por morir. Porque el que se muere eres Tú, no ellos, Tú. Y si finalmente te mueres es por tu falta de responsabilidad. La muerte es tuya, algo habrás hecho.

En España seguimos teniendo Reyes a los que no poder juzgar ¡Qué más quieres! Ser  E.S.P.A.Ñ.O.L. es como tener reducida alguna capacidad. 

En los noventa se decía: VOTA IDIOTA!!! y al final pasa el tiempo y votas.

"Desde sus poltronas, prometieron solución para todos los problemas de esta nación. Paro, miseria, humillación es lo que obtuvimos. solo una casualidad podrá desatar una reacción."

Yo, ahora, también voto. Qué equivocado estoy!!!

Mañana será otro día. Estoy escuchando ESKORBUTO

Espero no morir mañana

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Estado de Emergencia

Máquinas de contar billetes para reyes españoles.

Ex- Amantes contando los detalles.

Fotos del Che dedicadas, 53 años después de su muerte, circulando por correo, en un mundo globalizado donde Amazon pone el precio. Miles de camisetas con el rostro del Che producidas en China.

Protocolos de supervivencia aplicados a festejos taurinos. Fiestas populares canceladas y sustituidas por Raves ilegales convocadas por watssapp.

Protocolos de supervivencia aplicados a una compra de alimentos en el Mercadona, Carrefour, Aldi, Dia, lidl, Alcampo, etc...

Distancias de seguridad en los mismos espacios comerciales de venta de alimentos.

Situaciones confusas al caminar por la calle y mucha gente sin ganas de seguir viviendo.

Un virus que no entiende ni razona. Que se propaga a toda velocidad por segunda vez.

Irene Montero alterna el Ministerio de igualdad con su posado en Vanity Fair y otras muchas revistas del corazón. Sus posados cada vez son mas cercanos a una contractura. Cada día está más guapa.

Mucha otra gente, cada día está más fea y pobre y con ganas de desaparecer, mientras los ministerios cada vez se parecen más a un franquiciado o un perfil de instagram con muchos seguidores.

Ideas afines al exterminio de la especie humana con definiciones cercanas a la globalización y el capitalismo.

Sensación de desamparo, incredulidad, cansancio y desencanto.

Un montón de gente que muere y un montón de gente que se infecta.

Un montón de gente que se siente morir y que piensa estar infectada. Otro montón de gente que se siente infectada y no lo está.

La situación es confusa, pero triunfa el egoísmo, sin ninguna esperanza en la bondad del ser humano.

Estamos bien hoy y esperamos estar bien mañana. Esa es nuestra intención.

Todos estamos esperando y procurando no morir.


Nueva normalidad


 

lunes, 21 de septiembre de 2020

En el Gueto


"Un gueto​ es un área separada para la vivienda de un determinado grupo étnico, cultural o religioso, voluntaria o involuntariamente, en mayor o menor reclusión. El uso se ha extendido hoy a cualquier área en la que la concentración de un determinado grupo social es excluyente."

Dice la Wikipedia

Desde hoy, la mitad del barrio de San Andrés, en el distrito de villaverde, se ha convertido en un gueto. Las normas a seguir no miran por la salud de los que viven dentro del cordón, sino por los que viven fuera y miran mucho más por los que viven lo más lejos posible.

Las medidas a tomar son tan absurdas como decir que dentro del gueto todo el mundo se puede mover como quiera siempre que no sobrepase el cordón, la frontera, o como lo vengan a llamar los días que vienen.

Si vives en un gueto y no trabajas. Pues te mueves dentro del gueto  y te infectas y te mueres, y que te den por culo: "Puto Pobre de Mierda". Tampoco aportabas nada. Un gasto menos. Hay demasiada gente en el mundo.

Si vives en el gueto y trabajas. Pues te levantas de noche y cojes un metro o cercanías hasta el culo de gente que también vive en el gueto y pasas al menos 10 horas fuera de casa siendo productivo para un montón de gente que evita el puto gueto en el que tú vives, y que en breve te estará preguntando: ¿Pero tú, dónde vives?

Esas 10 horas, las pasas trabajando, con un papel que te permite explicar a todo el mundo que vienes de la mierda, pero eres productivo. 

En el momento que llevas desde las ocho de la mañana a las dos de la tarde en tu puesto de trabajo. Si tienes una o dos horas libres, al mediodía, para comer, no me queda claro si puedes o no puedes entrar a un bar o tienda o restaurante a comer o comprar comida. Según dice el boletín oficial de la comunidad de Madrid no podrás hacer ninguna otra actividad diferente a trabajar fuera de tu gueto.

Si te paran y no estás trabajando fuera de tu gueto, tal vez comiendo en tu descanso de dos horas, la multa empieza por 600 euros y se eleva al infinito.

No puedes salir del gueto si no trabajas o vas al hospital o a un juzgado
Si no eres del gueto no puedes entrar al gueto si no vas a trabajar y nada más. Porque dentro del gueto no hay nada más.

Un vecino de Vallecas me dice que puede ir al barrio de Salamanca a trabajar de camarero en una terraza, pero que no se puede sentar a tomar una copa en ninguna terraza del barrio de Salamanca.
Solo puede salir y entrar del gueto a poner copas del barrio de Salamanca, y luego, tal vez morirse cuado vuelva a casa.

Luego escucho gente que dice que esto no es clasismo. Que esto es necesidad. Que hay que proteger el bien común. Que la gente del sur exagera. Que esto es necesario.

Tal vez si me dicen que me quede en casa, pero que no vaya a trabajar en un transporte público lleno de gente. Y que no me preocupe porque mi empresa va a cubrir estos 14 días, y los siguientes. Tal vez, yo no estaría agobiado en un metro a las siete de la mañana, pensando en que momento voy a morir por unos euros de mierda.

No es así. Lo que pasa en realidad es que tu empresa te envía un permiso para ir a trabajar y te obliga a coger un metro lleno de gente, que como tu, no tiene más remedio que ir a trabajar a pesar de poder morir contagiado en un vagón del transporte público de la comunidad de Madrid.

No hay médicos en los centros de salud.

El bien común, a día de hoy, convierte a un oficinista aburrido, con una mala ubicación domiciliaria, en un bombero de Chernóbil que se sacrifica por el bien común y la economía.

Me doy una vuelta por mi barrio: San Andrés, y veo que la gente no hace ni puto caso a nada y que pasa de todo. Gente sin mascarilla, fumando, en grupos de más de seis y de diez, tocándose y pasando el virus de uno a otro como si lo que escuchan no fuese con ellos. Eso pasa todos los días en Villaverde, Vallecas, las Rozas, Castellana, Salamanca y en todo Madrid. Seguramente pase fuera de Madrid. Fuera de España.

La gente, en Madrid, es gilipollas y delega su responsabilidad. El gobierno, en Madrid, es gilipollas y delega su responsabilidad. Todos bien. Muriendo, mientras pasamos de todo. 

Ayuso intenta echar la culpa a los aeropuertos, estaciones de tren, autopistas. Pero aquí no viene nadie desde hace más de seis meses. Ayuso da miedo. Cada vez que la veo da más miedo.

Ahora me dicen que los barrios del sur se quejan por un "clasismo que no existe", que la culpa es de la gente y sus hábitos poco higiénicos como levantarse de noche para coger un metro lleno de pobres para ir a trabajar y ponerse en fila a la puerta de centro médico donde no te atienden. Gente que vive situaciones precarias a diario que no son compatibles con la distancia social.

En últimas, la culpa siempre será de los inmigrantes.
Aquí, en el Gueto.




viernes, 31 de julio de 2020

Asfixia


No hay dinero, ni economía, ni trabajo, ni consumo. No hay cultura, ni colores, ni cuadros decorando las paredes, ni ferias, ni congresos, ni fechas de exposición. No hay niños jugando con juguetes nuevos, no hay jugueterías, ni paseos en coche para visitar centros comerciales. No hay novias eligiendo vestidos, ni madres acompañándolas. No hay billetes encima de la barra, pagando rondas consecutivas. No hay cosas que valgan más que una deuda. No hay creencias que arrastren multitudes. No hay futuro. No hay Cristo, ni anticristo, ni apóstol, ni predicador. No hay candidato. No hay costumbre, ni recuerdo de algo así. Todos vivíamos en Disneylandia, pero ya no hay Disneylandia, solo hay Disney-channel. Hay amaneceres, y sol, y terrazas, y casas bien puestas, con televisiones grandesquetecagas, y cajones llenos de lencería, y libretas de bancos guardadas sin dinero. No hay peluquerías llenas, ni tiendas de marca con avances de temporada. Hay poca gente por la calle, y hay cosas. Hay cosas que no valen nada. No hay libros nuevos, ni perfumes, ni cenas con música en directo. Hay copas que cuanto mas cerca mas baratas, y mucho mas baratas si son en casa. Hay mentiras que ganan juicios, y oportunistas que aprovechan las oportunidades. Hay expolio. Hay gente que parecía buena y no lo era y que ahora se les nota. No hay viajes, ni vacaciones, ni planes a corto plazo. Hay casas vacías. Hay embargos y lágrimas. No hay bancos que te contesten. No hay gobiernos. No hay democracias. No hay industria. No hay fuegos en las calles. No hay revueltas. No hay cajeros quemados, ni cristales rotos. Solo hay asfixia y programas del corazón. Hay bodas en los juzgados. Hay causas pendientes, también en los juzgados. Hay cajas llenas de dibujos. Hay lienzos preparados. Hay cartas en la manga. No hay partidas de Pocker, ni timbas de verano. Hay cervezas del chino y bolsas de Doritos. Hay cantidad de cosas que no pagan las facturas. Hay amor, y mientras exista el amor, habrá esperanza.
Escribí este texto en Julio de 2009, creo que ahora, en Julio de 2020, tiene mucho más sentido.

lunes, 13 de julio de 2020

No se aguanta el olor a muerto


Estamos en Verano y una turista inglesa baila flamenco, sobre un cartón de huevos, en una calle cualquiera de la costa española. Hace mucho sol y hace mucho calor. Todo huele a muerto y a orines y a basura. El olor a muerto se mezcla con el olor de las cremas de protección y de los bronceadores y los perfumes baratos y el humo de las cocinas de los chiringuitos y el sexo y el tabaco y el alcohol, y los desodorantes no consiguen tapar  del todo el hedor. 

No se aguanta el olor a muerto.

Los reyes huelen a muerto.
Hace siglos que huelen a muerto.
Lo políticos huelen a muerto.
Cada vez más.
Los bancos huelen a muerto.
Porque los bancos provocan muertos.
La televisión huele a muerto.
A la televisión le gusta la muerte, vive de ello.
Las tiendas de ropa y los centros comerciales huelen a muerto.
Intentan disimular la situación.
Los parques huelen a muerto.
Son la tumba del pasado.
Las Iglesias, los hospitales, el transporte público.
Las calles huelen a muerto.
Hay muertos recientes en todas partes.
Y la actualidad manda.
Va a haber muchos más muertos en todas partes.

Sales a la calle y la gente se quita la mascarilla para poder oler a muerto. 
Cada vez mas gente prefiere oler a muerto que sobrevivir.
Ya nadie mira los números de infectados y a nadie le importa los que están muriendo al otro lado del Océano. Porque el problema si se traslada, deja de ser un problema.
Los humanos, en seguida nos adaptamos, pero adaptarse no es lo mismo que cambiar. Adaptarse es siempre mucho más egoísta que cambiar. Y los humanos no queremos cambiar, porque somos profundamente egoístas. Solo queremos soportar el olor a podrido y seguir ignorando a los muertos.

Otro turista inglés se lanza por el balcón del hotel donde se aloja y cae sobre un compatriota que cenaba frente a su mujer y un amigo, en la terraza del bar del hotel. Ambos mueren al instante. La policía investiga si se trata de un caso de balconing, suicidio o accidente. En Mallorca están tan acostumbrados a este tipo de sucesos que no hacen mucho más que hacer un informe y seguir mirando al cielo, evitando ingleses que caen.

Recibimos demasiadas señales semejantes a la extinción y negamos la evidencia. La humanidad es soberbia por naturaleza.

Fiestas por todas partes, prostitución en los polígonos, aglomeraciones en el metro.
El calor de Madrid es tan seco, que algo debe estar haciendo contra el virus. Todos pensamos que el desastre volverá en Septiembre, cuando la mutación regrese mucho más agresiva que cuando se fue.

Que felices somos un poco antes de ingresar en la UCI.
Verano de 2020,  no se aguanta el olor a muerto, pero aun así, estamos más cerca de empezar a soportarlo que de evitar extinguirnos.
El humano, al contrario de otros animales, no considera la propia supervivencia como el bien más preciado, en favor de otros valores especulativos más cercanos a la economía, la política y la emoción.
Estamos totalmente dispuestos para la extinción.

No se aguanta el olor a muerto, pero preferimos olerlo que pasar calor.
Un día más, vivos en el estado E.S.P.A.Ñ.O.L.
Mañana será otro día.

miércoles, 8 de julio de 2020