lunes, 30 de agosto de 2021

Vuelvo a casa

Después de tres meses vuelvo a casa y todo parece diferente aunque sea lo mismo. 

La televisión más grande, el grifo que no sabes como girar. Hay que volver a aprender donde están las cosas. La cama es pequeña y parece que te ahogas en el calor de la almohada. Ahora eres un extraño en tu propia casa.

Sé que esto va a durar muy poco, que el recuerdo de la rutina va a a volver enseguida, pero durante un momento cada cosa que haces parece nueva. La rutina es lo primero que se aprende y lo primero que se olvida.

Una especie de jet lag donde tienes que volver a recordar como te movías hace apenas un momento en tu propia casa.

Hay que volver a aprender donde estás tú y donde están todas las cosas. En realidad no haces otra cosa que pensar en volver a salir y marchar hacia cualquier otro lugar durante otro mes o semana o días, sin que te dé tiempo a recordar donde están los tenedores.

De vuelta a Madrid


De vuelta a Madrid, en lo único que pienso es en volver a salir corriendo. Pero ahora toca quedarse, así que vuelvo a visitar amigos y escribir en el wasap y programar los fines de semana. "Ya estamos aquí", lo publico en las redes sociales y vuelvo a existir después de tres meses fuera. Piensas en cuanto tiempo te queda antes de que los demás vuelvan de sus vacaciones y dejes de ser del todo invisible. 

Los últimos días de agosto los pasas mirando al cielo: Atardeceres teñidos de rosas y turquesas y naranjas tan increíbles que te quedas embobado sin decir nada.

sábado, 21 de agosto de 2021

Mar de plástico



El coche es viejo y de alquiler. La casa también es vieja y de alquiler. La única música que escucho es una colección de boleros en un CD que encontré en un cajón de la casa de alquiler donde estamos.  Conduzco en medio de un mar de plástico que ocupa todo el horizonte escuchando a Nat King Cole, Beny Moré, Antonio Machín y Lucho Gatica.

El cielo es blanco por el calor y el polvo. El sol es blanco y el horizonte también es blanco.  La calima es lo que tiñe el aire y no deja ver el sol. A ambos lados de la carretera solo se ven paredes de plástico llenas de polvo, y al llegar a una zona más alta solo se ve blanco hasta el infinito. Parece que está todo nevado, como un espejismo que rechazas por el calor y la manga corta.

Hay que salir del mar de plástico para llegar al mar de verdad, pero el viaje merece la pena.

Es un lugar extraño éste en el que todo lo que toca el hombre lo convierte en feo y horrible y justo después cuando la mano del hombre desparece, el paisaje se vuelve increíble y tremendamente bello.

Almería es el desierto y es el mar y es lo más horrible y feo, y un poco después es increíblemente bello y suficiente y sencillo y no te hace falta nada más.

Llevo un mes aquí y me sobra casi todo. Me sobra la ropa y el tiempo y el dinero y el teléfono y me sobra casi todo lo demás. Todo es mucho más sencillo y nada se complica. 

Esto es el desierto y no hay nada que interrumpa el paisaje porque no hay nada que oculte la realidad.

Barbie don't cry


Es como en otoño del 98 o 99, no lo tengo claro, soy malo con las fechas. El caso es que quedo con B. para ver una porno en su casa y cenar. Es Viernes. Yo llevo la cena y ella alquila las películas. La cosa promete. Nunca antes hemos tenido sexo de esta manera. Nos hemos besado y tocado un poco pero nada más. Todo bien mientras abrimos un vino y ponemos unos platos pequeños con los aperitivos. El resto de la bebida y comida la dejo en el frigorífico.

Me enseña las carátulas de las VHS para que elija una. Elijo "Paris Sex" con Silvia Saint porque pienso que será más romántica que "Culos sabrosos vol.2" o "Demasiado caliente" donde la actriz de la carátula aparece con unos esquís para la nieve.  Además Silvia Saint se parece un poco más a B. que las chicas de las otras carátulas, por lo que pienso que ella sonríe aprobando mi elección.

Ella pone la peli y yo voy y vengo de la cocina preparando y sirviendo el resto de la cena y más bebida. 

Comemos y bebemos mientras en el televisor se suceden una tras otra la misma secuencia de hechos: Conversación-Mamada-comida de coño-penetración vaginal-penetración anal- corrida en las tetas o en la cara. Cambian los actores, pero la sucesión de hechos es siempre la misma.

Nos acercamos y ella se recuesta sobre mí. Podríamos estar viendo una comedia romántica y estaríamos en el sofá de la misma manera. 

Pienso que en cualquier momento va a bajarme la bragueta y vamos a competir con lo que vemos en la pantalla, pero a mitad del video porno lo para y me dice:

- Déjalo, ahora mismo no soporto ver gente siendo feliz.

Después de esto B. se cierra en el baño y no sé muy bien que hace pero ya no vuelve a salir. Yo, mientras tanto, recojo los platos y los meto en el lavavajillas, recojo la cocina, bajo la bolsa de la basura al contenedor y me voy a mi casa.

Me llevo "Paris Sex" a casa para ver cómo termina.

No he vuelto a ver a B.

jueves, 5 de agosto de 2021

Siempre bien

Yo siempre estoy bien y digo que estoy bien. Pero no es verdad que siempre esté bien. No siempre lo estoy y no siempre pienso que lo estoy cuando digo que sí, que estoy bien. 

Si me preguntas: Ahora mismo estoy bien, muy bien, como siempre.

Por casualidad

 


El otro día me encontré por casualidad con Gonzalo, un amigo de la infancia, y le dije:

- ¿Qué tal estás?

- Muy bien, estoy muy bien...

- Y... ¿Dónde vas? 

- Voy a comprar... Voy a comprar gasolina y un mechero

- Si quieres, te puedo acompañar

Y luego pasamos la tarde juntos. 

miércoles, 4 de agosto de 2021

Bowie


Pude ver a David Bowie en directo dos veces y las dos veces me sentí especial. Yo, tan joven, tan lleno de esperanzas por entonces y tan atento a todo, viendo a alguien así. 

Un Dios el tal Bowie.

Bowie como una especie de Dios, pero de verdad, no como los de las Iglesias sino como los de la música... Los verdaderos dioses.

Todavía recuerdo lo bien que me sentí viendo a Bowie sobre el escenario. Era como si en cada canción abriese una puerta con un montón de posibilidades de escucha. Siempre sabiendo que todas las formas de escucha se dirigían hacia dentro, hacia uno mismo. Me parecía increíble como alguien tan diferente a mí con mis 15, 16, 17 o 18 años me pudiese abrir tantas puertas y decirme que a pesar de todo, merecía la pena intentar salir del agujero del barrio de mierda donde vivía e intentar ser especial.

Lo único que se me ocurrió fue empezar a pintarme los ojos. De esta manera sentía un cambio profundo en todo lo que me rodeaba. 

Bowie siempre enseñaba caminos y luego te venía a decir que hicieses lo que quisieras. Cualquier cosa era posible después de escuchar su música. Yo era un fan. Pero no era un fan cualquiera, era un fan de Bowie. Eso me daba ventaja respecto a los demás. Me sigue dando ventaja.

Pero el verdadero fan no era yo. Mi primo Vicente era el verdadero fan. El vivía para y por Bowie. El tenía todos sus vinilos y casetes y cds y videos y carteles y todo lo que se pudiese tener. Vicente era mucho más fan de Bowie de lo que yo podría haber sido de cualquier otra cosa.

Vicente en mi infancia fue como mi hermano siamés. Todo lo aprendimos juntos y todo era de los dos. Éramos casi la misma cosa. Uno moreno y uno rubio pero la misma cosa. Yo, el moreno, casi no hablaba porque mi primo hablaba por mí. Él siempre fue mejor en esas cosas.

Luego nos separamos y después nos separamos más. Ahora hace un montón de tiempo que no nos vemos. Años. Décadas. Es raro. Es más que mi hermano pero no sé nada de él. Me acuerdo mucho de él, pero no le llamo. El tampoco me llama. El tiempo pasa en contra de los dos.

Bowie murió.

Siempre he sentido un poco de culpa porque el fuerte siempre fui yo y él siempre fue el frágil. Él pensaba por los dos y yo me daba de hostias por los dos. Pero luego, muchas veces me necesitó y no estuve. Otras veces estuve y no lo ayudé. Otras veces le dije que fuese fuerte y lo jodí porque él no podía ser fuerte.

Nunca entendió que el problema no era él sino los padres. Se lo dije: Los padres no siempre son buenos. La vida muchas veces es un putada, pero no tienes que estar tan jodido. 

- Vente conmigo. (le dije)

- Abandona a tu familia y ven conmigo. (le dije)

No fue así. Ahora comprendo que tenía que haberlo hecho de otra manera. Luego me alejé. Me fui muy lejos.

Ahora pinto a Bowie y le pongo los dos ojos del mismo color.

Lo envuelvo y se lo envío a mi primo, esperando que me diga que no he pintado bien el color de los ojos de Bowie. 

lunes, 2 de agosto de 2021

Desaparecer


Muchas veces no me reconozco al mirarme en un espejo y pienso que solo estoy viendo un reflejo, una copia. La copia de la copia. La copia de uno mismo. La imagen pura, solo la imagen, sin ningún contenido.

Otras veces pienso que cada vez que me miro soy una persona diferente, que lo que estoy mirando, en realidad no soy yo sino un momento. No soy el espacio sino el tiempo. La imagen fugaz de algo parecido a uno mismo.

En realidad no me miro mucho en el espejo y evito mi propia mirada cuando me lavo los dientes. 

Me esquivo e intento borrar el recuerdo de mi propia imagen.

Existe un truco: 
Si te sientas delante del espejo el tiempo suficiente,
puedes desaparecer.