lunes, 22 de junio de 2026

Despacio y en silencio

 



Viene despacio, en silencio, casi sin levantar los pies, y puedes oír su susurro a tu espalda; sabes que está ahí, a la vuelta de la esquina, esperando a que la mires para golpearte como un tren de carga, encoger tu corazón y dejarte sin lágrimas ni esperanzas, con un sabor amargo que eclipsa el cielo. Incapaz de distinguir entre lo bueno, lo malo o lo mejor que alguna vez tuviste, te alegras de dejar de sentir, pues la amargura ya no entristece; las lágrimas brillan y las lamerás de las mejillas mientras la arrastras río arriba, entre crucifijos y tierras, solo para oírla gritar y liberarla. La dejarías engañarte una y otra vez porque ella es el peligro y tú solo la pluma que desea jugar a fingir, compartir un secreto sin mentiras y poner el alma en sacrificio, mientras el deseo de consumirla viva se mezcla con la oscuridad de la noche, donde una chispa sutil y afilada como una piedra te acompaña. La tarde te esconde pero no te retiene; mientras el frío cala hasta los huesos, la noche te envuelve, tus llantos se embellecen y el silencio se hace fuerte, marcando tu piel con astillas invisibles.

Te necesito



¿No me dirás que me amas? ¿No me dirás qué pasa? ¿No me dirás que me amas? Por favor, dime que me amas. Porque te necesito, te necesito, te necesito Te necesito, te necesito, te necesito Te necesito, te necesito , te necesito Te necesito , te necesito, te necesito Te necesito, te necesito, te necesito...

Gira el mundo... Gira



El mundo gira, un eco de dudas sin final, ¿hacia dónde vamos, en este baile de sombras y cristal? Busco en los otros una paz que se deshace, entre máscaras que mienten y el miedo que renace.

Fui el refugio abierto, el corazón entregado, pero el cuchillo en la espalda dejó el rastro marcado. "¿Es esto normal?", pregunto al vacío que calla, mientras el alma se agota en esta inútil batalla.

Pero hoy decido soltar el peso del ayer, ya no seré el escenario donde otro elija perder. Lejos queda el recuerdo, esa historia que fue bella, antes de que la angustia eclipsara la estrella.

Elijo mi camino, aunque el llanto me encuentre, caminando hacia el frente, donde el olvido se siente. Porque si el mundo se contradice y se pierde en su azar, yo guardo mi paz, aprendiendo al fin... a soltar.

Con frecuencia

 "Me masturbo con frecuencia, placenteramente, sin remordimiento ni mal gusto de boca. Por primera vez sé lo que es comer. Me he engordado dos kilos. Me entra un hambre frenética y la comida me produce un placer prolongado. No había comido nunca de esta manera carnal y profunda. Ahora sólo deseo tres cosas: comer, dormir y follar. Los cabarets me excitan. Quiero escuchar música estridente, ver caras, pasar rozando cuerpos, beber “Benedictine” ferozmente. Las mujeres hermosas y los hombres guapos despiertan fieros deseos en mí. Quiero bailar. Quiero drogas. Quiero conocer a gente perversa, llegar a la intimidad de ellos. Nunca miro los rostros ingenuos. Quiero morder la vida y que me desgarre. Henry no me da todo esto. He despertado su amor. Maldito sea su amor. Me folla como nadie, pero quiero más. Me voy al infierno, al infierno, al infierno. Salvaje, salvaje, salvaje".

Anaïs Nin.

Henry y June 1986.

lunes, 15 de junio de 2026

El avatar botánico de la señorita Flora


El avatar botánico de la señorita Flora (L'avatar botanique de Mlle Flora) es un cortometraje francés de 1965 dirigido por Jeanne Barbillon. La obra destaca por pertenecer a la periferia de la Nouvelle Vague y se presenta como una meditación poética y humorística sobre el aislamiento y la conexión entre los seres humanos y el reino vegetal.

La trama sigue a Flora, una joven cansada y aburrida que comparte un breve romance de seis semanas con un soldado insensible en un pequeño pueblo de guarnición. Ignorada por su amante, Flora cae en una profunda apatía y tristeza. Como vía de escape, comienza a desarrollar un vínculo íntimo y transformador con las plantas, con las que empieza a hablar al descubrir que tiene más afinidad con el mundo botánico que con las personas.