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domingo, 15 de diciembre de 2019

La plata es como una droga


La plata es como una droga, lo fundamental es tenerla, saber que está, ir, tocarla, revisar el ropero, entre la ropa, la bolsa, ver que hay medio kilo, que hay cien mil mangos, quedarse tranquilo. Entonces recién se puede seguir viviendo.

Ricardo Piglia

Susana Campos


Fui a ver a Susana Campos con la ilusión de acostarme con ella, pero me recibió con su novio, los dos muy drogados. Tomaban de una botella un líquido blanquecino que habían diluido en agua anfetaminas, un LSD y algunos gramos dispersos, como polvo en el aire, de cocaína. Así que estaban muy volados, el novio se había subido a un árbol y hablaba desde arriba como si fuera un predicador. Para bajar, decían que fumaban porro y eso los volvía a la realidad. Durante casi dos horas me contaron la increíble experiencia de ir al cine drogados. La película duraba años, según ellos, y era muy intensa. Tenían que interrumpirla para ir al baño y a veces no sabían cómo volver a sus asientos.

Ricardo Piglia 
Los diarios de Emilio Renzi

sábado, 24 de diciembre de 2016

Accidentes


Una de las aspiraciones de Macedonio era convertirse en inédito. Borrar sus huellas, ser leído como se lee a un desconocido, sin previo aviso. Varias veces insinuó que estaba escribiendo un libro del que nadie iba a conocer nunca una página. En su testamento decidió que el libro se publicara en secreto, hacia 1980. Nadie debía saber que ese libro era suyo. En principio había pensado que se publicara como un libro anónimo. Después pensó que debía publicarse con el nombre de un escritor conocido. Atribuir su libro a otro: el plagio al revés. Ser leído como si uno fuera ese escritor. Por fin decidió usar un seudónimo que nadie pudiera identificar. El libro debía publicarse en secreto. Le gustaba la idea de trabajar en un libro pensado para pasar inadvertido. Un libro perdido en el mar de los libros futuros. La obra maestra voluntariamente desconocida. Cifrada y escondida en el porvenir, como una adivinanza lanzada a la historia.

La verdadera legibilidad siempre es póstuma.


RICARDO PIGLIA, Formas breves, Anagrama, Barcelona, 2000, vía edición digital en Lectulandia, pág. 12