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jueves, 21 de noviembre de 2024

THE END




He fumado mi vida y del incendio
sorpresivo quedan
en mi memoria las ridículas colillas:
seres que no me vieron, mujeres como vaho,
humo en las bocas, y silencio
por doquier, como un sudario
para lo que no quise ser, y fue
como vapor o estela sobre las olas ociosas, niños con marinera
que en la escuela aprendieron el Error.
No había nadie en aquel pozo, estaba
vacía la cárcel, pienso cuando
abriendo al fin la puerta, y descorriendo
por fin el cerrojo que me unía
inútilmente a las águilas, y me hacía
amar las islas y adorar la nada,
descubro
banal, y sonriéndome, la luz.

HIMNO A SATÁN



«Ten piedad de mi larga miseria»
Le fleurs du mal
Charles Baudelaire

...


Tú que eres tan sólo
una herida en la pared
y un rasguño en la frente
que induce suavemente a la muerte:
tú ayudas a los débiles
mejor que los cristianos
tú vienes de las estrellas
y odias esta tierra
donde moribundos descalzos
se dan la mano día tras día
buscando entre la mierda
la razón de su vida;
yo que nací del excremento
te amo
y amo posar sobre tus manos delicadas mis heces.
Tu símbolo es el ciervo y el mío la luna:
que caiga la lluvia sobre
nuestras faces
uniéndonos en un abrazo
silencioso y cruel en que
como el suicidio, sueño
sin ángeles ni mujeres
desnudo de todo
salvo de tu nombre
de tus besos en mi ano
y tus caricias en mi cabeza calva
rociaremos con vino, orina y sangre
las iglesias
regalo de los magos
y debajo del crucifijo
aullaremos.
Sólo la nieve sabe
la grandeza del lobo
la grandeza de Satán
vencedor de la piedra desnuda
de la piedra desnuda
que amenaza al hombre
y que invoca en vano a Satán
señor del verso,
de ese agujero en la página
por donde la realidad
cae como agua muerta.
La grandeza del lobo
no es penumbra ni aire
es sólo el fulgor de una sombra
de un animal herido en el jardín de noche,
mientras tú lloras
como en el jardín un animal herido.
Los perros invaden el cementerio
y el hombre sonríe,
extrañado ante el misterio del lobo
y los perros invaden la calle
y en sus dientes brilla la luna
pero ni tú ni nadie,
hombre muerto
espectro del cementerio
sabrá acercarse mañana ni nunca
al misterio del lobo.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Proyecto de un beso



Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
te mataré mañana poco antes del alba
cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños
y será como cópula o semen en los labios
como beso o abrazo, o como acción de gracias
te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
y en el pico me traiga la orden de tu muerte
que será como beso o como acción de gracias
o como una oración porque el día no salga
te mataré mañana cuando la luna salga
y ladre el tercer perro en la hora novena
en el décimo árbol sin hojas ya ni savia
que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra
te mataré mañana cuando caiga la hoja
decimotercera al suelo de miseria
y serás tú una hoja o algún tordo pálido
que vuelve en el secreto remoto de la tarde
te mataré mañana, y pedirás perdón
por esa carne obscena, por ese sexo oscuro
que va a tener por falo el brillo de este hierro
que va a tener por beso el sepulcro, el olvido
te mataré mañana cuando la luna salga
y verás cómo eres de bella cuando muerta
toda llena de flores, y los brazos cruzados
y los labios cerrados como cuando rezabas
o cuando me implorabas otra vez la palabra
te mataré mañana cuando la luna salga,
y así desde aquel cielo que dicen las leyendas
pedirás ya mañana por mí y mi salvación
te mataré mañana cuando la luna salga
cuando veas a un ángel armado de una daga
desnudo y en silencio frente a tu cama pálida
te mataré mañana y verás que eyaculas
cuando pase aquel frío por entre tus dos piernas
te mataré mañana cuando la luna salga
te mataré mañana y amaré tu fantasma
y correré a tu tumba las noches en que ardan
de nuevo en ese falo tembloroso que tengo
los ensueños del sexo, los misterios del semen
y será así tu lápida para mí el primer lecho
para soñar con dioses, y árboles, y madres
para jugar también con los dados de noche
te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.

¿Qué es el destino?




Es un perro que ladra.
Este perro que nos persigue como una sombra infiel,
insomne como la muerte purificadora
que borra la memoria impersonal toda.
Este sentido de la lentitud es lo mismo que el sentido del norte:
matar en el norte semeja un suicidio con lentitud profana.
Eran las doce en mis ojos
las doce en mis labios
y mis labios comían mis narices.

...


Leopoldo María Panero

domingo, 2 de diciembre de 2018

Diario de un seductor


No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.
...
Leopoldo María Panero

jueves, 19 de febrero de 2009

No more Snow White

Blancanieves Se Despide De Los Siete Enanos
"Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. Los espejos silenciosos, ahora, qué grotescos, envenenados peines, manzanas, maleficios, qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos. Os echaré de menos, nunca os olvidaré. Pañuelos que se pierden en el horizonte. A lo lejos se oyen golpes secos, uno tras otro los árboles se derrumban. Está en venta el jardín de los cerezos."

Leopoldo Maria Panero
...

"Los soldados eran jóvenes y fuertes, y tenían el corazón tan velludo como sus brazos. La violaron doce veces, una vez por cada año de vida de la niña, y Blancanieves por fin abrió los ojos, después de muerta, como si cada soldado hubiera sido un príncipe y cada violación, un beso...""¡Me pregunto si la vida de una niña merece la pena! Estaba sola en el inmenso bosque. Tenía tanto miedo que me he quedado mirando las hojas de los árboles sin saber qué hacer. Luego he echado a andar, caminando sobre las piedras afiladas y las espinas, y las fieras pasaban a mi lado sin hacerme nada, miraban la sangre de mis pies y pasaban a mi lado sin hacerme nada, en vez de comermelas fieras del bosque agachaban la cabeza, suspiraban, y pasaban a mi lado sin hacerme nada. He caminado mientras mis rodillas me han sostenido, hasta que ha empezado a oscurecer. Entonces han pasado cosas horribles. Las mujeres han empezado a ahorcarse de los árboles con sus medias. Pero antes se han comido un trozo de sus abrigos para tener un poco de fuerza y susurrar el nombre de sus hijos. Se ayudaban unas a otras, unas a otras, unas a otras. Primero sujetaban las piernas de la ahorcada y luego las soltaban. Sujetaban las piernas y luego las soltaban, las piernas y luego las soltaban. Al final eran diez mujeres ahorcadas, parecían galgos de lo secas que estaban. ¿Lo escuchas? Escucha el llanto de las fieras del bosque."
...
Angélica Lidell

jueves, 20 de septiembre de 2007

La poesía destruye al hombre

Hay palabras que hieren,
pero es mucho más efectivo un martillo.
Algunos, a pesar de saber ésto,
escriben:
...
La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre¡
y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruído por la poesía.
...
Leopoldo María Panero