martes, 2 de junio de 2020

Sobre el Tiempo


Nada sucede dos veces. Aunque a veces parece que todo se repite una y otra vez, cada día que pasa. Pero no es así, somos nosotros los que buscamos la repetición, la rutina y el momento pausado. El mundo no es así y la naturaleza tampoco. El tiempo solo le importa al humano.

Estamos empeñados en detener el tiempo. Inventamos los relojes y luego inventamos las horas y los minutos y los segundos y ahora ya ni nos sirven los segundos y estamos intentando atrapar la más mínima parte a la que podamos descomponer un segundo. Porque en la infinitesimal parte de un segundo se encuentra nuestra vida, y más que la vida, se encuentra nuestro valor.

El tiempo es una forma de control: Ciclos de facturación, horas trabajadas, tiempos de desplazamiento, horas extra, hipotecas y venta a plazos, descansos minutados y muchas más medidas de tiempo orientadas al uso productivo de la vida de un trabajador. La administración del tiempo se traduce en dinero

Pensar en el tiempo te hace entrar en la paranoia de lo productivo. "El tiempo es dinero" dicen, y despojan al cuerpo de cualquier valor fuera de una producción útil constante, traducida en beneficio económico, intereses y vencimiento de cuotas.

Así, de esta manera, cada vez que miras el reloj, dejas de mirar tu momento o tu cuerpo y dejas de mirarte, a ti mismo, para mirar el dinero que debes o que produces o que te deben o que estás ganado o perdiendo. El mismo dinero que necesitas para tener un poco más de tiempo, mientras te haces mayor, envejeces y finalmente te mueres, con o sin dinero, porque al final el tiempo es el mismo. 

El tiempo siempre se acaba.

lunes, 1 de junio de 2020

Corre por tu vida


Camina bien lejos, y si puedes correr, corre. Escapa a cualquier otro sitio donde nadie te conozca. No busques un paraíso, porque los paraísos ya no existen. Tampoco existen los lugares tranquilos y apacibles. Las grandes oportunidades han dejado de existir, y creo que también han desaparecido las segundas oportunidades.

No busques un lugar tranquilo. No existe la campiña inglesa ni la toscana italiana ni el fiordo encantado ni la calle perfecta ni la avenida limpia ni el policía amable ni las segundas oportunidades.

Ahora, amanece y te duele la cabeza. Como no puedes hacer nada, no haces nada. Estás, pero no haces nada. Estas vivo, pero no puedes pagar el recibo de este mes. Y el mes se termina y empieza otro mes. Y siempre así. Ese tipo de lógica sin continuidad.

Piensas que has vivido equivocado pensando que el amor te salvaría. Que te mantendría a flote. Y ahora, que no queda nada, en realidad es verdad. Es el amor lo que te hace seguir adelante. Anónimo. Rumbo a ninguna parte. Con humor. Triste pero riendo. Comentas las últimas noticias de prensa. Y vuelves a enamorarte. Y otra vez. Cada mañana. Cada mañana, en el desayuno te vuelves a enamorar. Amanece y te duele la cabeza. Ella. Dice que falta pagar el siguiente recibo. Y así. Una y otra vez. Cansado pero enamorado. Sacando fuerzas donde no hay y volviendo a intentarlo. Por amor.

Todo bien


Todo está bien y todos estamos bien. Las calles se llenan y la carretera se llena y todo se llena. Las mascarillas a veces se llevan y a veces no se llevan. Las terrazas se llenan y las caceroladas en barrios pijos, se acaban en favor del Gin Tonic, en terrazas de barrios pijos. Playas y parques de botellón. Fiestas privadas. Reuniones familiares. Concentraciones en los barrios, alrededor de los "Chinos", para beber cervezas.

Los muertos se olvidan tan rápido como se olvidan los aplausos. 
Un día te dicen que aplaudas y aplaudes. Otro día te dicen que no aplaudas, y no aplaudes.
Nadie me explica el porqué. Es así, es lo que dicen en televisión.
Ahora aplaudes, ahora no aplaudes.

Yonquis de la actualidad que ayer lloraban por nadie y hoy beben por todos, tratando de mantener el chute de contemporaneidad a golpe de like y de instagram y de perfiles varios en redes sociales. Protagonistas de todo: De estar confinado, y de intentar buscar algún familiar por lejos que sea que se muera para poder tener quién llorar, y luego superarlo y hacer pan casero y ejercicio y poder hablar de la experiencia de salir a caminar y de ver a los amigos, y lo que sigue. Puto coñazo de gente y cultura milenial. Diarios del confinamiento. Merchandising del virus. Influencers en casa. Todos mirando y comentando.

En televisión hablan de Cero Muertos y de la apertura de los centros comerciales. Casi en la misma frase nos dicen: Estás vivo, y hoy que no ha muerto nadie, siéntete alegre porque en medio país abren los centros comerciales. Ya eres de nuevo un ser completo, que vive. respira y consume. La gente aplaude a la entrada del Corte Inglés y el Corte Inglés aplaude la entrada de sus clientes. Las cámaras esperaban el momento, sabiendo que sería un momento emocionante digno de transmitir en los telediarios.

Todos estamos bien. Estamos vivos y no tenemos trabajo. No sabemos que hacer. Los bancos siguen buscando el beneficio. Nuestra derrota sigue siendo su beneficio. No sabemos que va a pasar y nos resistimos a pensar que todo consiste en que la nueva normalidad consista en la reapertura de los centros comerciales, porque la mayoría vivíamos al día, y el día a día se acabó hace ya tres meses. 

Además, el día de mañana no cuenta con nadie. No ha dado tiempo a saber si estamos perjudicados o totalmente arruinados, si eres población activa o pasiva o si estamos en fase de exclusión. Nuestro futuro empieza ahora.

Estados Unidos está ardiendo, y el presidente se mete en el bunker de la Casa Blanca esperando un asalto. 

El mundo entero está a punto de explotar.
Todo está bien y todos estamos bien.
Estamos vivos y llega el verano.
En la televisión dicen que empecemos a planear las vacaciones.

viernes, 29 de mayo de 2020

Infinito


Si crees en el infinito es que crees en Dios. Crees en la angustia infinita y necesitas la ayuda infinita de un Dios. Te resistes a creer que tu vida se acaba y que luego dejas de existir. Todo lo que se acaba es contrario a Dios, porque Dios existe para que el infinito sirva de extensión a lo poco que sirves en este mundo, ahora mismo.
Tu vida terminará y se fundirá con el infinito en una forma o estado mucho mejor que lo que eres ahora.
Sobrevivir a la propia muerte es la base de todas las religiones.
El Alma y la trascendencia son las dos maneras de disimular nuestra poca importancia en el mundo que habitamos.

Revolución


"Revolucionario será aquel que pueda revolucionarse a sí mismo."
Ludwig Wittgenstein

La verdad


"Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante."
George Orwell

Tardes tranquilas de primavera


El mes de Abril de 2020 fue el más tranquilo de mis últimos 49 años.
Tardes tranquilas de primavera con la nevera llena, mucho hielo y televisión de pago. Sin trabajo, viviendo a crédito y sin poder salir de casa. Fuera, la gente se hospitalizaba y luego moría. Nosotros no moríamos. Ni nuestros amigos, ni nuestros familiares mas cercanos. Pero los demás sí y lo contaban por televisión. Nosotros solo teníamos una misión: Dejar pasar los días haciendo nada, para poder seguir existiendo.

Me imagino hace un momento, anotando en mi diario:
"Hace un rato que dieron las diez y sigue sin pasar nada. 
Tal vez sea verdad.
Tal vez pueda desaparecer."

Ahora estamos terminando Mayo y todo el mundo apuesta por el movimiento, pero nadie sabe hacia donde. La crisis sanitaria desacelera para dejar paso a la otra crisis, la económica. En breve empezará el Verano y se acabarán esas tardes tranquilas de Primavera, donde todo estaba en pausa. 

Llámame


Tu padre se está metiendo coca, tu madre
no te deja estar, y ahora que por fin habías decidido
desechar otros vicios que no fueran
el condenado tabaco y el café.

Llegas a casa, enciendes la T.V.
Trasplantes de hígado, qué comemos,
tensión en Pakistán.
Las enfermedades del recto.
Que lo hagas con control.

Se te ha muerto un amigo de la infancia
de algo que ni siquiera sabes pronunciar.
Se te ha averiado el coche
en pleno atasco. La semana pasada se llevaron
el teléfono, la que viene te van a cortar
la luz.
No puedes pagar el alquiler, trabajas
para un imbécil, y tu mujer te dice que quizá
ya vaya siendo hora de tener un hijo.
Tal vez dos.
Pero ya lo sabes, viejo, que te quiero.
Son cinco duros.
Llámame.

Roger Wolfe

jueves, 28 de mayo de 2020

La nueva normalidad


La nueva normalidad está llena de distancias físicas a las que llaman distancias sociales, aunque no lo sean.
Nos reeducamos en el distanciamiento y en la protección de nuestro espacio. No invadimos el espacio ajeno y nos resulta insoportable que alguien invada el nuestro. Ahora nuestro propio espacio es nuestra supervivencia.
Acercarte a alguien requiere de un nuevo protocolo donde no se toca y donde siempre hay una mascarilla que evita nuestro suspiro sobre los demás.
Nada de besos, nada de dar la mano y ningún abrazo, porque eres un posible agente infeccioso.
La basura doméstica se parece cada vez más a la basura de un hospital: Mascarillas, guantes, papel de cocina, botes de lejía, desinfectantes y multitud de productos de limpieza.
Parece como si en tres meses hubiésemos hecho Reset y estuviésemos Re-Programados. Todo son Ceros y Unos, todo es Sí o No.
A veces parece que más que responsables somos obedientes. Obedecer no implica pensar, ser responsable Sí.
La obediencia ha funcionado siempre mucho mejor, en este país, que la educación o la responsabilidad o la conciencia del bien común.
Cuarenta años de dictadura solo se sostienen con un pueblo obediente y no responsable: Irresponsable.
Por eso ahora, lo que mejor hacemos es obedecer. Está en nuestro ADN.
Para algunos, el problema es a quién hay que obedecer.
Es muy duro ser el nieto de un fascista que arrasó este país y exterminó toda idea contraria al expolio de su propio pueblo, y tener que obedecer a un hijodeputa de Vallecas que se ha sentado en el trono del gobierno y que desde su nuevo grupo de Ricos Rojos, de barrio residencial, se pone a dar ordenes a los dueños de este País.
Eso hace que los fascistas se revuelvan y salgan a la calle a pedir LIBERTAD.
Con la bandera del Águila de capa y pidiendo LIBERTAD.
La nueva realidad es multiforme.
En ese momento aparecen las banderas. Banderas por todas partes. Banderas en los coches y banderas de capa de SuperEspañol y banderas en monopatín y banderas de mascarillas, pulseras, pines y gorras.
Los Reyes encantados. Ellos con sus trapis de dinero y corrupción y la gente en la calle diciendo que Sí, que España y que Viva y que la Corona y que Eso.
Luego los demás, que nos sentimos insultados, sacamos las otras banderas. Y es que banderas hay para todos los gustos.
Pones tres colores en una sábana y ya tienes un país, y luego un escudo y tienes una forma de gobernar un país.
Pero no hay nada más hueco que una bandera. Detrás de la bandera no queda Nada.
De esta manera todo el que no sabe que decir, porque solo sabe obedecer, saca y mueve la bandera de su franquicia de pensamiento. No de lo que piensa, sino de lo que otro piensa por él. La bandera es una declaración de obediencia. Es una forma de delegar lo que pienso en la persona que me hace agitar la bandera.
Lo mismo que pasa en el fútbol.
Se trata de
NO PENSAR.

domingo, 24 de mayo de 2020

monarcas en apuros



En el estado de alarma:
Los reyes buscan desesperadamente sitios que visitar

Polígonos industriales al atardecer


Al polígono industrial de Resina, también llamado Marconi, en el límite de Madrid por el sur. Un Viernes al atardecer, de cualquier semana, de cualquier mes del estado de alarma, siguen llegando clientes en coche, aunque ya no hay putas. 
Ya se sabe que el criminal siempre vuelve a la escena del crimen.

Fases y desfases


Diferentes maneras de llevar una mascarilla






Sin instrucciones de uso que poder leer al comprar una mascarilla en una farmacia o en un supermercado, existen infinidad de maneras de llevar una mascarilla.
Como llevarla protegiendo la boca y nariz o solo la boca, o solo la nariz, aunque esto último es más difícil. 
En la barbilla, sobre la frente por el sudor o colgando de la oreja. 
En la mano, en el brazo o en el codo.
En el cuello y en la nuca.
Arriba y abajo para fumar, beber, respirar o hablar o toser y estornudar. Aunque evitar el estornudo, y las gotas de conversación, sobre los demás es la razón de ponerse la mascarilla.
No llevarla o no ponérsela.
Y un montón de posibilidades más en el uso de una mascarilla.

Banderas