Maravillosas tardes en el cine porno de la calle Magallanes. Vicente, el acomodador, sabía que me sentaba de la mitad hacia adelante, y solía -si me retrasaba- tranquilizarme: "Está de suerte el señor, acaba de empezar" ... GONZALO SANTELICES QUESADA "Vida de un vendedor de fotocopias"