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viernes, 17 de octubre de 2025

Sobre la pintura


Siempre he creído en dibujar con lo más esencial, lo más barato y lo más fácil de conseguir. Un lapicero o un rotulador de los que compras en cualquier tienda o bazar, donde también puedes comprar un refresco o un cargador del móvil, es más que suficiente. Papeles de supermercado y pinturas de polígono donde la pintura es de pared. Loneta de algodón de almacén, imprimada con pintura plástica de pintor de casas. Bastidores de madera de wallapop o de mayorista chino. Lo barato, lo popular, lo fácil de conseguir es el tipo de soporte que me interesa. 

No necesito grandes cosas y no voy a buscar lo mejor en las tiendas de bellas artes. Sé que mi trabajo parece un poco peor por no dedicarle tiempo a aplicar mejores materiales. Sé que parece plano, superficial y vulgar, pero es eso mismo lo que me interesa. Porque mi trabajo es plano, superficial, vulgar y la mayoría de las veces innecesario. 

No necesito que mi obra me trascienda. Me da igual lo que pase cuando yo muera. Mi trabajo me ha servido para tener la vida que he querido tener y eso para mí es más que suficiente.

miércoles, 26 de julio de 2023

Será verdad que ya es domingo


Harto de pintar miles de cuadros divertidos y totalmente decorativos, ahora solo quiero pintar pura emoción desenfrenada.
Ahora soy un puto pintor abstracto y nadie me preguntara nada más sobre el significado de mi obra.
Moriré pobre pero al menos seré un pintor abstracto por un breve espacio de tiempo. 

Será verdad que ya es domingo.

sábado, 6 de febrero de 2021

Ernst Ludwig Kirchner


“Todo arte necesita este mundo visible y siempre lo necesitará. Simplemente porque, al ser accesible para todos, es la clave para todos los demás mundos ".

Ernst Ludwig Kirchner 

jueves, 19 de diciembre de 2019

Sonría por favor



"¡Dientes, dientes, que es lo que les jode!
Es constante, cuando me encargan un retrato y pido fotografías para poder realizarlo, que me envíen, la gran mayoría de ellas, con el gesto desencajado, con una sonrisa exagerada enseñando toda la dentadura. Cuando elijo alguna en el que el rostro está sereno o más relajado, es muy normal que se me conteste: “Ay pero es que aquí estoy muy serio”.
Es un signo de nuestro tiempo el confundir sentimientos, banalizarlos. Lo que para mí, como dibujante, es un rostro sereno, tranquilo y relajado, para la gran mayoría de personas es estar serio o triste. ¿Os imagináis que sería del retrato clásico si todos los modelos saliesen sonriendo enseñando los dientes? Lo primero serían terribles dado lo insalubre de las dentaduras en aquellas épocas, pero también nos dejarían un mundo vulgar y banal de rostros abotargados.
Antiguamente la fotografía todavía nos mostraba personas serenas, y nos ofrecía miradas con un toque melancólico y una sensualidad sin mordiscos. Hoy en día con la tecnología de miles de “clics” en un segundo nos han acostumbrado a posar todos con esas sonrisas como dicen los angloamericanos: “de comer mierda”, estupenda expresión para describir este tipo de gestos.
Pero fueron ellos, los “useños”, los que empezaron esta moda de posar con la sonrisa de falsa felicidad. Como los Kennedy, paradigma de la clase alta americana, jóvenes, guapos, deportistas, ¿sanos? Pues lo que esos rubios mancebos de blancas sonrisas escondían no era tal. A John Fitzgerald Kennedy se le diagnosticó la enfermedad de Addison, padecía de hipotiroidismo e ingería diez tipos de fármacos a diario. Quizá su blanca sonrisa exagerada lo que estaba expresando era un dolor insoportable. Tras los Kennedy todo político en campaña, estrella de cine en alfombra roja, cantante en bañador de lentejuelas que se precie y tenga el dinero suficiente para pagarse un dentista, salen todos con sus sonrisas blancas como la nieve calcadas unas de otras.
Esta vulgarización del gesto, de la sonrisa, en nuestra era digital está empezando a resultar patética. Las redes sociales han dejado al descubierto todo un engendro de falsas sonrisas de felicidad consumista. Estos tristes tiburones dispuestos a comerse la fama tonta de Facebook o Instagram nos dejan siempre, después de mirarlos, con esa “sonrisa tonta” de pena.
Pero no todo está perdido, también hay artistas y fotógrafos que intentan buscar el rostro en sosiego. Como por ejemplo Chiqui Zulueta, grandísima fotógrafa que en sus retratos nos muestra una sensibilidad exquisita a la hora de recoger el gesto momentáneo siempre elegante y sereno.
Isabel Pantoja y Julián Muñoz, dos símbolos de la España corrupta, hortera e inculta, se decían el uno al otro para reírse de los paparazzi: “Sonríe, enseña los dientes. Dientes, dientes, que es lo que les jode”. Sí, ellos tenían dinero, robado, para pagarse esas dentaduras repugnantes de la corrupción, ellos son el símbolo de ese gesto zafio, sucio e injusto. Como si nos quisieran decir: “joderos, mierdas, que no tenéis el dinero para pagaros la ortodoncia”.
Pues sí, efectivamente, todos somos iguales con la boca cerrada."

Guillermo Martín Bermejo

jueves, 2 de mayo de 2019

Sobre la pintura


"Trate de poner en práctica lo que ya sabe. Al hacerlo, descubrirá, 
a su debido tiempo, las cosas ocultas sobre las que ahora pregunta".

Rembrandt    

viernes, 8 de junio de 2018

Fellini 8 y medio


Casi al final de Ocho y medio, cuando Guido ofrece a regañadientes una rueda de prensa, uno de tantos personajes le grita: “¿Realmente crees que tu vida nos puede interesar a los demás?”
En realidad la vida de Guido no tiene nada de interesante y eso es lo que hace "interesante" la película. Es como cuando leo a Miller (Henry) y todo lo que cuenta es tan importante como inútil. Si no lo cuenta, no pasa nada, pero cuando lo cuenta, siempre estás pensando que todo el texto, desde el principio al final debería estar escrito en MAYÚSCULAS, porque todo es IMPORTANTE.
8 y medio es una página en blanco. Flujo de pensamiento en formato de narración cinematográfica. Todo el arte que me gusta, en el fondo es así: Un tipo de narración en donde todo está por decidir. Todo es Amateur y todo es prescindible y a la vez, todo es IMPORTANTE EN LETRAS MAYÚSCULAS.

domingo, 8 de abril de 2018

Otto Dix sosteniendo una flor


El recuerdo de la guerra

(…) Cuando estabas en primerísima línea, el miedo desaparecía. En fin, todo esto son acontecimientos que yo necesitaba vivir a toda costa. También tenía que vivir cómo de repente uno cae a mi lado y... se acabó: la bala le ha acertado de lleno. Todo esto tenía que vivirlo con suma exactitud. Lo deseaba. Así que no soy un pacifista. O quizá fui una persona curiosa. Necesitaba presenciarlo todo con mis propios ojos. Y es que soy unrealista, sabe usted, que necesita verlo todo con sus propios ojos para constatar que es así... De modo que soy un realista. Tengo que verlo todo. Tengo que presenciar en persona todos los abismos insondables de la vida. Por eso voy a la guerra.


Los cuadros de prostitutas

... Pero, hombre, ¿por qué pintas eso? Nadie quiere colgarlo. Nadie quiere verlo. Sí, qué sentido tiene en realidad todo eso. Pero tu vas y lo pintas. Las malditas putas y las malditas beldades ajadas y todas esas tristezas de la vida. Quién diablos va a disfrutar con eso. A nadie le gusta. No hay galería que quiera exhibirlo. Para qué lo pintas... Bueno, tengo que decirlo: Prefiero seguir a mi voz interior, que me lleva a alguna parte sin que me diga qué sentido tiene (...) Sí, desde luego que no lo pinto para ésos. Ni para ésos ni para aquéllos. Lo siento. Y es que soy un proletario de pro, no es verdad, que digo: “¡Eso lo hago! Y podéis decir lo que se os antoje.” Para qué es bueno eso, ni yo mismo lo sé. Pero lo hago.

El retrato

Hace muchos años Max Liebermann me dijo: “Pinte usted mucho retrato. De todos modos todo lo que pintamos nosotros, los alemanes, es retrato.”(...) Todo buen retrato se basa en la contemplación. La esencia de cada persona se manifiesta en su apariencia; el exterior es la expresión del interior, es decir, exterior e interior son idénticos. Esto llega al punto de que hasta los pliegues de sus ropas, la postura de una persona, sus manos, sus orejas informan en el acto al pintor sobre el espíritu de su modelo; éstas últimas a menudo más que los ojos y la boca.
La gente se imagina siempre que el retratista es un gran psicólogo y fisionomista, capaz de leer en el acto en cada rostro las virtudes y vicios más ocultos para luego trasladarlos al cuadro. Esto es pura literatura pues el pintor no valora, mira. Mi lema es: “Confía en tus ojos.”

Importancia de la forma

Me interesa sobremanera la forma, no me refiero sólo al color, sino a que la forma sea grande y cerrada. Y en la técnica pictórica que yo utilizaba, lo primero que se fija es la forma. Las capas de color que yo podía aplicar encima a voluntad esconden bajo ellas hasta el menor detalle.

Desterrado al paisaje

En la época nazi pinté paisajes en cantidades industriales. Allí no había nada más. Así que salía al campo y dibujaba (con desdén) árboles, un par de árboles... cosas por el estilo. Me desterraron al paisaje (ríe para sí). Al principio era nuevo para mí. Ahora lo he visto tantas veces, que ni siquiera me fijo en él. En realidad tampoco me interesa ya demasiado. Me atraen mucho más los seres humanos, las personas.

La esencia de la obra de arte

Ya le escribí hace poco que no estoy dispuesto a “someter a discusión” mis cuadros. En Alemania hemos oído durante años la voz del pueblo sobre cuestiones artísticas y qué poco ha sacado a la luz la verdadera esencia del arte. Las discusiones terminan en que cualquier provinciano y cualquier “ciego” desea manifestar sus pequeños deseos. Todos creen saber cómo debería ser el arte. Pero los menos tienen el sentido necesario para percibir la pintura, me refiero al sentido de la vista. Y concretamente un sentido de la vista que capte colores y formas como realidades vivas en el cuadro. Porque en el cuadro lo importante no son los objetos, sino la manifestación personal del artista sobre los objetos. Es decir, no el qué, sino el cómo. La discusión no ruidosa, sino callada. Lo primero que el artista exige al observador es discreción, pues lo explicable en la obra de arte es escaso, su esencia no es explicable, sino únicamente contemplable. 


El artista y el arte

No es necesario que discutamos sobre mis cuadros, estos ya los vemos. Yo parto de lo contemplado. No deseo inventar temas nuevos, ni composiciones artificiosas como, por ejemplo, Salvador Dalí. Lo que más me gusta es ver de nuevo con mis propios ojos los temas primigenios de la Humanidad ... El arte se sustrae a toda definición. Durante mucho tiempo uno es un tiesto vacío, después crece algo que uno no desea. Se cuela algo que uno en realidad no entiende. El dios Azar crea en nuestro interior.
Me opongo muy decididamente a los dogmas artísticos. Porque el arte no es una ciencia, ni está sometido a ninguna ley palpable. El pintor tiene que partir de la aparición de lo vivo. Está ahí para dar forma al mundo y mostrar que no solo de pan vive el hombre. Estoy en contra de los abstractos, que pintan a escobazos, bombardean el lienzo con una ballesta y dejan chorrear hacia abajo salsas de colores. Los resultados son cuadros que se podrían hacer en serie, a miles. La creación es mínima, adecuada a lo sumo para el papel pintado y las faldas de señora.Se me ha llamado conservador. Acaso lo sea, desde luego soy primitivo y popular. Necesito la vinculación con el mundo sensorial, el valor para la fealdad, la vida sin diluir...

No, los artistas no deben mejorar ni hacer apostolado. Son demasiado escasos. Sólo tienen que dar testimonio. La gracia está fuera del poder de disposición humano, pero lo que importa es la gracia. El esfuerzo por el arte exige mucha paciencia. Durante mucho tiempo yo fui una “nada” [Dix casi lo grita], pero de repente puedes convertirte en un “algo”. Nunca había hablado tanto. Hoy he sido una suerte.



martes, 5 de mayo de 2015

El escribe mientras ella duerme




Muchas noches
El escribe mientras ella duerme.
Es mas un impulso que una razón.
Imagina que escribir de noche es hacer música para sordos,
al ritmo que se produce al golpear las teclas.

Piensa en el ritmo y en las cosas verdaderas.
Piensa en escribir e intentar decir la verdad.
Solo la verdad.

Piensa que escribir es lo mismo que dibujar
sin tener que hacer un dibujo.
Y piensa que hay una imagen detrás de todo pensamiento.
No lo puede evitar:
El piensa en imágenes.
Y cuando escribe, las cuenta.

El es un pintor que dibuja,
y un dibujante que escribe.
Siempre está eludiendo una responsabilidad con otra.

Piensa que un dibujo siempre dice la verdad, porque un dibujo es afirmativo.
Una imagen siempre es afirmativa.
Incluso cuando miente, dice la verdad.
Solo la verdad.

Cree que hay mucha literatura que se anda por las ramas,
porque hay mucha literatura que no piensa en imágenes,
solo piensa en palabras.

Piensa que hay que escribir como un pintor,
Pintar como un dibujante,
y dibujar como un escritor.

Muchas noches
El escribe mientras ella duerme.
Es su forma de hacer música en silencio.




domingo, 7 de diciembre de 2014

Mi método de dibujo


Casi nadie aprecia a los buenos dibujantes: a Hogarth, Alex Raymond, Searle, Winsor McCay, Pazienza, Franquin o incluso Romita o Hergé, o tal vez Tardí. La gente pierde el culo con la pintura, pero nadie sabe nada de dibujo.


Los dibujos de tinta sólo tienen un trazo, son rápidos y no admiten trampas; si son buenos son buenos y si son malos son malos.

Yo prefiero el rotulador. El edding 1200. Lo prefiero porque lo venden en cualquier sitio. Puedo dibujar en cualquier sitio sin mucho más que un par de euros: Rotulador y papel. Te proporciona un trazo continuo totalmente negro que no sabe mentir. Es soviético. Es un dibujo afirmativo. Lo que es, es.

Si dibujas y lo haces bien, puedes hacerlo muy bien. y si al final no pintas, tampoco pasa nada.

Yo, soy un pintor que dibuja. Soy un pintor que escribe. Soy un pintor que piensa en la poesía y en el cine y en la música. Al final soy un pintor que casi no pinta, pero si al final no pintas, tampoco pasa nada. La pintura es lo mas parecido a lo que es vivir porque son la misma cosa.

jueves, 29 de mayo de 2014

Mi método de dibujo


Mi método de dibujo es simple: "Me gusta, lo dibujo"
Solo eso.

Mi interés por la imagen viene desde muy pequeño. Quedaba hipnotizado por las viñetas de los tebeos del Tintín de Hergé o del Spirou de franquin. Me parecían increíbles. Describían con apenas unas líneas y una gama de colores reducida, todo un universo. Un mundo muy diferente al mundo que yo conocía.

Entonces decidí dejar de jugar como el resto de los chicos, y pasar del fútbol y del baseball, cosa que realmente me gustaba, y pasar del monopatín y del baloncesto para dedicarme a dibujar. Yo pensaba que todos los demás perdían el tiempo con esas cosas mientras yo dibujaba. Ahora, muchas veces, todavía lo pienso. Solo creo que hay una cosa que supera la experiencia del dibujo: El viaje.  La única cosa que me hace plantear el abandono del dibujo es el viaje.

Pero...
Dibujar es mas barato

A los diez años ya tenía claro que quería ser dibujante. Era el chico que dibujaba bien. Eso decían. Aunque yo siempre he pensado que mis dibujos no terminaban de ser buenos. 

Luego llegaron las máquinas: Cámaras de foto y de vídeo. Metros de película y horas y horas de grabación. Lo que mas grababa y fotografiaba era la televisión. Tenía un vídeo donde grababa horas de emisión y que luego pasaba a cámara lenta mientras rodaba con mi cámara o hacía fotos. Saturaba la imagen, la pasaba a blanco y negro o la contrastaba hasta el límite. Así descubrí que el naranja era el color del sexo y que el blanco y negro contrastado generaba violencia.

En cuanto al encuadre. Si te fijas en esto, te das cuenta que la tele lo que mas emite son primeros planos de gente fea y aburrida que normalmente ocupa muchas horas en pantalla. Visualmente la tele es poco atractiva. Creo que si no hubiese sonido, la gente perdería el interés en la televisión. Yo buscaba las escenas de violencia, el porno, los culebrones, etc. Parte de la programación que al contrario de lo que se podría pensar, visualmente es mucho mas sofisticada que la emisión general. De esto me nutro. Me resulta mas interesante dibujar un apaleamiento, una violación o una carrera de coches que dos tertulianos de un programa de debate. Elijo las imágenes según su energía o su sensualidad o su extrañeza. Simplemente refrescan mi retina. Me gusta, lo dibujo.

Es fácil.
Es como follar.

También empiezo a fabricar mi propio material, grabo y fotografío a mis amigos, a mis novias, a mi mismo. Fabrico mis propios fetiches: Sexo, drogas y RockNroll y dibujo. Soy un Punk-rocker. Soy un artista. Me pierdo en la noche del final del siglo XX. Me gusta, lo dibujo.

Poco después llegan los equipos informáticos y las conexiones a internet. Las posibilidades se convierten en infinitas. Ya no necesito grabar televisión ni fotografiar mi mundo cercano. Otros lo hacen por mi. Puedo dedicarme a mirar y elegir, entre un infinito de imágenes, aquellas que poder dibujar.

Leo, escribo, grabo, dibujo, pinto. Encuentro la manera de vivir de esto, se llama DISEÑO:
Diseño es lo que convierte tiempo en dinero.
Y Pintura:
Pintura es lo que convierte tiempo en beneficio.
Pinto cualquier cosa que me de dinero.
Para que engañarnos:
Muchos de los cuadros que he vendido en todos estos años están sin firmar.
¿Sabes porqué?
Son para comer.

Ahora soy un artista.
Vivo del
A.R.T.E.

Lo mejor de mi trabajo es lo que regalo. Lo que ni me planteo en como poder venderlo. Si es bueno, lo regalo. Si no lo es... Lo vendo.
Los artistas son así:
no pagan por follar

Como dibujo a partir de fotografías de otros, empiezo a escribir a partir del dibujo. Muchas veces dibujo algo sobre un texto que he encontrado o leído que me ha gustado. Ilustro el texto. otras veces coloco cualquier dibujo al azar sobre el texto elegido. Y otras muchas, me decido a escribir un texto bajo un dibujo que hice sin pensar en que luego escribiría algo debajo . 

Este es el caso:
Mirar arriba. dibujo una mano, con las uñas negras pintadas, posándose sobre el coño de una mujer tumbada y estirada. Todo esto desde un punto de vista subjetivo donde el ojo participa de la acción.

Por extraño que parezca esto me hace plantear mi disposición respecto a la acción de dibujar.
Reflexiono sobre el oficio del dibujante:
En algún extraño lugar de mi cabeza, posar mi mano sobre el coño de una mujer tumbada es lo mismo que dibujar.
Sobre esto no puedo añadir nada mas.
Es lo que hay.
Posar mi mano sobre un coño es lo mas parecido a dibujar.
En eso creo firmemente.

Tal vez por eso necesite de la literatura para poder dar sentido a mis imágenes. En el fondo mis imágenes está desnudas sin ser narradas.

Son como follar sin hablar:
No merece la pena.



domingo, 22 de julio de 2012

Como mirar una obra de arte



"Diario de trabajo"
Pag 6-7
Bruto
Madrid
2003

Vaya a una exposición, por ejemplo ésta. Acérquese a uno de los cuadros y mírelo. Cuando se haya hecho una idea del mismo, acérquese a la etiqueta y lea el título y los materiales que se han usado para hacerlo. Pose sus ojos sobre la primera palabra y nómbrela en silencio. Continúe haciendo esto con las siguientes, yendo de izquierda a derecha y de arriba a abajo. Es necesario que tenga ya mecanizado el proceso y pueda asimilar todo lo que se dice. Si usted está pendiente de nombrar en silencio la palabra sobre la que se posan sus ojos y de que el camino que usted está tomando es el adecuado, usted no estará leyendo absolutamente nada y no podrá saber qué título tiene el cuadro ni qué materiales se han usado para hacerlo. Para ello es necesario saber leer, y, bueno, eso es más complejo de explicar. Así es que si usted solo está viendo garabatos o está sosteniendo la octavilla al revés, déjelo en la mesa y mire los cuadros. Pero si lo hace ahora mismo porque se lo pedimos, sí sabe leer, coño. Para mirar un cuadro no es necesario haber aprendido a mirar en el colegio, aunque la mayoría de las personas piensen que es necesario no sólo haber ido al colegio, sino haber hecho un doctorado en historia del arte, lo que es completamente irrisorio. De hecho, son los doctores en historia del arte los que ya no saben ver los cuadros porque han tratado de usar un código parecido al de escribir y leer para descifrar la pintura, lo que es lo mismo que hacer una película en la que un hombre, durante dos horas, lea un libro y cuente una historia sin que la cámara se mueva. Esto no es verdad, pero desmitifica la figura del doctor y nos hace estar más cómodos en el mundo del arte contemporáneo.
Para ver un cuadro es necesario tener ojos y haber visto el mundo. Ante nosotros tendremos el mundo visto de otra forma. Sólo se necesitará haber mirado el mundo para entender cómo lo mira el que ha hecho el cuadro. Así es que sitúese delante de una de las telas y quédese mirándolo un rato. Si usted no consigue ver el mundo, disimule con cara y gesto de interés, rascándose la barbilla, por ejemplo. Si está acompañado por alguien que le gusta y con quiere dormir esa noche, comente algo de los colores. No suele fallar y es lo suficientemente abstracto y subjetivo para constituir una opinión creíble. Si la exposición no es de pintura –y no es este el caso- y se muestran objetos extraños hilvanados con hilo de pescar, se tratará de una exposición de instalaciones.
Si acude usted a una de estas exposiciones, tenga cuidado de no mirar el extintor, y si lo hace, no se rasque la barbilla. En el caso que nos reúne no tiene usted problema, es fácil saber cuáles son las obras de arte. Y no solo porque estén perfectamente enmarcadas e iluminadas. Solo tiene que mirar. Y ver el mundo.
-
Estas Instrucciones de Antonio Ortega se publicaron con motivo de una exposición de Paco Pomet (Granada, 1970) titulada Ficciones Mínimas en 2001, pero siguen siendo válidas para acompañar la visita a Contra la inercia. Paco Pomet: Pinturas 2004-2011, exposición retrospectiva dedicada al pintor en la sala alta del Palacio de los Condes de Gabia (Granada), hasta el 15 de abril de 2012.

...

sábado, 14 de julio de 2012

Contra la Inercia


"Diario de trabajo"
Pag 1-2
Bruto
Madrid
2003

"Vaya a una exposición, por ejemplo ésta. Acérquese a uno de los cuadros y mírelo. Cuando se haya hecho una idea del mismo, acérquese a la etiqueta y lea el título y los materiales que se han usado para hacerlo. Pose sus ojos sobre la primera palabra y nómbrela en silencio. Continúe haciendo esto con las siguientes, yendo de izquierda a derecha y de arriba a abajo. Es necesario que tenga ya mecanizado el proceso y pueda asimilar todo lo que se dice. Si usted está pendiente de nombrar en silencio la palabra sobre la que se posan sus ojos y de que el camino que usted está tomando es el adecuado, usted no estará leyendo absolutamente nada y no podrá saber qué título tiene el cuadro ni qué materiales se han usado para hacerlo. Para ello es necesario saber leer, y, bueno, eso es más complejo de explicar. Así es que si usted solo está viendo garabatos o está sosteniendo la octavilla al revés, déjelo en la mesa y mire los cuadros. Pero si lo hace ahora mismo porque se lo pedimos, sí sabe leer, coño. Para mirar un cuadro no es necesario haber aprendido a mirar en el colegio, aunque la mayoría de las personas piensen que es necesario no sólo haber ido al colegio, sino haber hecho un doctorado en historia del arte, lo que es completamente irrisorio. De hecho, son los doctores en historia del arte los que ya no saben ver los cuadros porque han tratado de usar un código parecido al de escribir y leer para descifrar la pintura, lo que es lo mismo que hacer una película en la que un hombre, durante dos horas, lea un libro y cuente una historia sin que la cámara se mueva. Esto no es verdad, pero desmitifica la figura del doctor y nos hace estar más cómodos en el mundo del arte contemporáneo.
Para ver un cuadro es necesario tener ojos y haber visto el mundo. Ante nosotros tendremos el mundo visto de otra forma. Sólo se necesitará haber mirado el mundo para entender cómo lo mira el que ha hecho el cuadro. Así es que sitúese delante de una de las telas y quédese mirándolo un rato. Si usted no consigue ver el mundo, disimule con cara y gesto de interés, rascándose la barbilla, por ejemplo. Si está acompañado por alguien que le gusta y con quiere dormir esa noche, comente algo de los colores. No suele fallar y es lo suficientemente abstracto y subjetivo para constituir una opinión creíble. Si la exposición no es de pintura –y no es este el caso- y se muestran objetos extraños hilvanados con hilo de pescar, se tratará de una exposición de instalaciones.
Si acude usted a una de estas exposiciones, tenga cuidado de no mirar el extintor, y si lo hace, no se rasque la barbilla. En el caso que nos reúne no tiene usted problema, es fácil saber cuáles son las obras de arte. Y no solo porque estén perfectamente enmarcadas e iluminadas. Solo tiene que mirar. Y ver el mundo.
-
Estas Instrucciones de Antonio Ortega se publicaron con motivo de una exposición de Paco Pomet (Granada, 1970) titulada Ficciones Mínimas en 2001, pero siguen siendo válidas para acompañar la visita a Contra la inercia. Paco Pomet: Pinturas 2004-2011
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sábado, 9 de enero de 2010

Proclamación sin pretensión



El arte se duerme para el nacimiento del mundo nuevo "ARTE" -papagayo de palabra- reemplazado por DADÁ, PLESIOSAURO, o pañuelo.

El talento QUE SE PUEDE APRENDER hace del poeta un droguista HOY la crítica es balanza ya no lanza semejanzas

Hipertróficos pintores hiperestesiados e hipnotizados por las hiedras de los almuédanos de apariencia hipócrita

CONSOLIDEN LA COSECHA EXACTA DE LOS CÁLCULOS

HIPÓDROMO DE GARANTÍAS INMORTALES; No hay ninguna importancia no hay transparencia ni apariencia.

MÚSICOS ROMPAN SUS INSTRUMENTOS CIEGOS en el escenario

La JERINGA no es sino para mí entendimiento. Escribo porque es natural como orino cuando estoy enfermo

Es arte está necesitado de una operación

El arte es una PRETENSIÓN recalentada a la timidez de la bacinia urinaria, LA HISTERIA nacida en el taller

Nosotros buscamos la fuerza derecha pura SOBRIA ÚNICA no buscamos NADA
...
Tristan Tzara
3º Manifiesto DADA

martes, 22 de diciembre de 2009

Manifiesto Dada 1918



Manifiesto Dadá (1918)


La magia de una palabra -DADA- que ha puesto a los periodistas ante la puerta de un mundo imprevisto, no tiene para nosotros ninguna importancia.

Para lanzar un manifiesto es preciso querer A.B.C., fulminar contra 1, 2, 3, impacientarse y aguzar las alas para conquistar y esparcir a grandes y pequeños a, b, c, firmar, gritar, jurar, arreglar la prosa a manera de evidencia absoluta, irrefutable, probar su non plus ultra y mantener que la novedad se asemeja a la vida así como la última aparición de una cocotte prueba lo esencial de Dios. Su existencia ya ha quedado probada por el acordeón, el paisaje y la palabra dulce.

Imponer su A.B.C. es algo natural -y por consiguiente lamentable. Todo el mundo lo hace a guisa de cristalbluffmadona, sistema monetario, producto farmacéutico, pierna desnuda que convida a la primavera ardiente y estéril. El amor por la novedad es la cruz simpática, es prueba de un mimpotacarajismo ingenuo, signo sin causa, pasajero, positivo. Pero esta necesidad es tan vieja como otras. Al dar al arte el impulso de la suprema simplicidad: la novedad, uno es humano y verdadero respecto de la diversión, impulsivo, vibrante para crucificar al tedio. En la encrucijada de las luces, alerta, atento, al acecho de los años, en el bosque.

Yo escribo un manifiesto y no quiero nada, digo sin embargo ciertas cosas y estoy por principio contra los manifiestos, como también estoy contra los principios (decilitros para el valor moral de toda frase -demasiada comodidad; la aproximación fue inventada por los impresionistas).

Yo escribo este manifiesto para mostrar que pueden ejecutarse juntas las acciones opuestas, en una sola y fresca respiración; yo estoy en contra de la acción; a favor de la continua contradicción, y también de la afirmación, no estoy ni en favor ni en contra y no lo explico porque odio el sentido común.

DADA -ésta es una palabra que lleva a la caza las ideas; cada burgués es un dramaturgo en pequeño, inventa temas diferentes, en vez de colocar a los personajes convenientes al nivel de su inteligencia, crisálidas en las sillas, busca las causas o los fines (siguiendo el método psicoanalítico que él practica) para cementar su intriga, historia que habla y se define.

Cada espectador es un intrigante si trata de explicar una palabra (¡conocer!). Desde el refugio enguatado de las complicaciones serpentinas, hace manipular sus instintos. De ahí los infortunios de la vida conyugal.

Explicar: Diversión de los vientres-ojos a los molinos de los cráneos vacíos.

DADA NO SIGNIFICA NADA

Si a uno le parece fútil y si uno no pierde el tiempo con una palabra que no significa nada... El primer pensamiento que revolotea en esas cabezas es de índole bacteriológica: hallar su origen etimológico, histórico o psicológico, por lo menos. Por los diarios se entera uno que a la cola de una vaca santa los negros Krou la llaman: DADA. El cubo y la madre en cierto lugar de Italia: DADA. Un caballo de madera, la nodriza, doble afirmación en ruso y en rumano: DADA. Hay sabios periodistas que ven en esto un arte para los críos, y otros santos

jesúsllamandoalosniñitos del día, el retorno a un primitivismo seco y ruidoso, ruidoso y monótono. La sensibilidad no se construye sobre una palabra; toda construcción converge en la perfección que aburre, idea estancada de una dorada ciénaga, relativo producto humano. La obra de arte no debe de ser la belleza en sí misma, o está muerta; ni alegre ni triste, ni clara ni oscura, regocijar o maltratar a las individualidades sirviéndoles pasteles de las aureolas santas o los sudores de una carrera arqueada a través de las atmósferas.

Una obra de arte jamás es bella, por decreto, objetivamente, para todos. La crítica es por lo tanto inútil, no existe más que subjetivamente, para cada uno, y sin el menor carácter de generalidad. ¿O acaso se ha hallado la base psíquica común a toda la humanidad? Quedan, bajo las alas anchas y benévolas del intento apocalíptico: el excremento, los animales, las jornadas. ¿Cómo es que se quiere ordenar el caos que constituye esa infinita informe variación: el hombre? El principio "ama a tu prójimo" es una hipocresía. "Conócete" es una utopía, pero más aceptable pues hay un contenido de maldad en ella. Ninguna piedad. Luego de la matanza nos queda la esperanza de una humanidad pacificada. Y hablo todo el tiempo de mí, puesto que no quiero convencer, no tengo derecho a arrastrar a otros en mi corriente, no obligo a nadie a seguirme y todo el mundo hace su arte a su manera, si es que conoce la alegría que sube en flechas hacia las capas astrales, o aquélla que desciende a las minas de flores de cadáveres y de espasmos fértiles. Estalactitas: buscarlas por doquier, en los pesebres agrandados por el dolor, en los ojos blancos como liebres de los ángeles.

Así nació DADA, de una necesidad de independencia, de desconfianza para la comunidad. Aquellos que nos pertenecen conservan su libertad. No reconocemos ninguna teoría. Estamos hartos de las academias cubistas y futuristas: laboratorios de ideas formales. ¿Es que se hace arte para ganar dinero y acariciar a los gentiles burgueses? Las rimas suenan a la asonancia de las monedas y la inflexión resbala a lo largo de la línea del vientre de perfil.

Todas las agrupaciones de artistas han desembocado en este banco cabalgando sobre diversos cometas. La puerta abierta a las posibilidades de arrellanarse en los cojines y en la comida. Aquí echamos el anda en la tierra feraz. Aquí tenemos derecho a proclamar, pues hemos conocido los escalofríos y el despertar. Resucitados ebrios de energía, clavamos el tridente en la carne despreocupada. Nosotros somos arroyadas de maldiciones en abundancia trópica de vegetaciones vertiginosas, goma y lluvia son nuestro sudor, nosotros sangramos y consumimos la sed; nuestra sangre es vigor.

El cubismo nació de la simple manera de mirar el objeto: Cézanne pintaba una taza 20 centímetros más bajo que sus ojos, los cubistas la miran desde arriba, otros complican la apariencia al hacer una sección perpendicular y colocándola sensatamente de lado. (No olvido a los creadores, ni las grandes razones de la
materia que ellos volvieron definitivas.) El futurista ve la misma taza en movimiento, una sucesión de objetos uno al lado del otro que maliciosamente hace atractiva con algunas líneas de fuerza. Ello sin perjuicio de que el lienzo sea una buena o mala pintura destinada a la inversión de capitales intelectuales. El pintor nuevo crea un mundo, cuyos elementos son también los medios, una obra sobria y definida, sin argumento. El artista nuevo protesta: ya no pinta (reproducción simbólica e ilusionista) sino que crea directamente en piedra, madera, fierro, estaño, organismos loco-motores a los que pueda voltear a cualquier lado el viento límpido de la sensación momentánea.

Toda obra pictórica o plástica es inútil; que sea un monstruo que asuste a los espíritus serviles, y no dulzona para exornar los refectorios de animales con hábitos humanos, ilustraciones de esta triste fábula de la humanidad. - Un cuadro es el arte de hacer que se encuentren dos líneas geométricamente comprobadas paralelas, en un lienzo, ante nuestros ojos, en la realidad de un mundo transpuesto según nuevas condiciones y posibilidades. Este mundo no está especificado ni definido en la obra, sino que pertenece en sus innumerables variaciones al espectador. Para el autor, ese mundo carece de causa y teoría.

Orden = desorden; yo = no-yo; afirmación = = negación: resplandores supremos de un arte absoluto. Absoluto en pureza de caos cósmico y ordenado, eterno en el glóbulo segundo sin duración, sin respiración, sin luz, sin control. Me gusta la obra antigua por su novedad. Tan sólo el contraste nos enlaza con el pasado.
Aquellos escritores que enseñan moral y discuten o mejoran la base psicológica tienen, además de un deseo oculto de ganar, un conocimiento ridículo de la vida, a la que han clasificado, dividido, canalizado; se empeñan en hacer bailar a las categorías al ritmo que ellos tocan. Sus lectores se ríen y prosiguen: ¿y de qué sirve?

Hay una literatura que no le llega a la masa voraz. Obra de creadores, procedente de una verdadera necesidad del autor, y para él. Conocimiento de un supremo egoísmo, donde se ajan las leyes.

Cada página debe reventar, ya sea merced a la seriedad profunda y grave, el torbellino, el vértigo, lo nuevo, lo eterno, merced a la burla aplastante, merced al entusiasmo de los principios o la manera en que queda impresa. Y queda un mundo bamboleante y los medicastros literarios con ganas de mejoramiento.

Yo se lo digo: no hay comienzo y nosotros no temblamos, no somos sentimentales. Nosotros desgarramos, viento furioso, la ropa de las nubes y de las plegarias, y preparamos el gran espectáculo del desastre, el incendio, la descomposición. Preparemos la supresión del duelo y reemplacemos las lágrimas con sirenas tendidas de un continente a otro. Pabellones de júbilo intenso y viudos de la tristeza de la ponzoña.

DADA es la insignia de la abstracción; la publicidad y los negocios también son elementos poéticos. Destruyo las gavetas del cerebro y las de la organización social: desmoralizar por todas partes y echar la mano del cielo al infierno, los ojos del infierno al cielo, restablecer la rueda fecunda de un circo universal en las potencias reales y en la fantasía de cada individuo. La filosofía es la cuestión: de qué lado empezar a mirar la vida, dios, la idea, o cualquier otra cosa. Todo lo que uno mira es falso. El resultado relativo no me parece más importante que escoger entre pastel y cerezas para el postre. La manera de mirar rápidamente el otro lado de una cosa, a fin de imponer su opinión indirectamente, se llama dialéctica, es decir, regatear el espíritu de las patatas fritas bailando la danza método en derredor.

Si yo grito:

Ideal, ideal, ideal, Conocimiento, conocimiento, conocimiento,

Bumbum, bumbum, bumbum,

he registrado con bastante exactitud el progreso, la ley, la moral y todas las otras bellas calidades que diferentes personas muy inteligentes han discutido en tantos libros, para llegar, a final de cuentas, a decir que a pesar de todo cada quien ha bailado según su bumbum personal, y que tiene razón en lo que toca a su bumbum, satisfacción de la curiosidad enfermiza; timbre privado para necesidades inexplicables; baño; dificultades pecuniarias; estómago con repercusión en la vida; autoridad de la vara mística formulada en ramillete de orquesta-fantasma con arcos mudos, engrasados con filtros a base de amoníaco animal. Con los quevedos azules de un ángel han excavado el interior por veinte centavos de unánime reconocimiento. Si todos tienen razón y todas las píldoras no son sino Pink, por una vez intentemos no tener razón.

Uno cree poder explicar racionalmente, mediante el pensamiento, lo que uno escribe. Pero es muy relativo. El pensamiento es algo muy bonito para la filosofía, pero es relativo. El psicoanálisis es una enfermedad peligrosa, adormece las propensiones anti-reales del hombre y sistematiza la burguesía. No hay una Verdad última. La dialéctica es una máquina divertida que nos conduce / de una manera banal / a las opiniones que hubiéramos tenido de todas maneras. ¿O es que se cree que, mediante el refinamiento minucioso de la lógica, se ha demostrado la verdad y establecido la exactitud de nuestras opiniones? Lógica ceñida por los sentidos es una enfermedad orgánica. A los filósofos les gusta agregar el siguiente elemento:

El poder de observación. Pero precisamente esta magnífica cualidad de la mente es la prueba de su impotencia. Uno observa, uno mira de uno o de muchos puntos de vista, uno los escoge entre los millones que existen. También la experiencia es un resultado del azar y de las facultades individuales.

La ciencia me repugna en cuanto se vuelve especulativa-sistema, pierde su carácter utilitario -tan inútil- pero por lo menos individual. Odio la objetividad grasa y la armonía, esa ciencia que encuentra que todo está en orden. Sigan, hijos míos, humanidad... Dice la ciencia que somos los servidores de la naturaleza: todo está en orden, hagan el amor y rómpanse la cabeza. Sigan, hijos míos, humanidad, gentiles burgueses y periodistas vírgenes...

Estoy contra los sistemas, el más aceptable de los sistemas es no tener, por principio, ninguno.

Completarse, perfeccionarse en su propia pequeñez hasta llenar el vaso de su yo, coraje para combatir por y contra el pensamiento, misterio del pan desencadenamiento súbito de una hélice infernal en lis económicos:

LA ESPONTANEIDAD DADAÍSTA

Llamo mimportacarajismo al estado de una vida en que cada uno conserva sus propias condiciones, sabiendo sin embargo respetar las otras individualidades, o si no defenderse, el paso doble volviéndose himno nacional, tienda de baratillo, T.S.H. teléfono sin hilo transmitiendo fugas de Bach, anuncios luminosos y afiches de burdeles, el órgano difundiendo claveles para Dios, todo eso junto, y realmente, reemplazando a la fotografía y al catecismo unilateral. La simplicidad activa. La impotencia para discernir entre los grados de claridad: lamer las penumbras y flotar en la gran boca llena de miel y de excremento. Medida en la escala Eternidad, toda acción es vana

(sí dejamos que el pensamiento tenga una aventura cuyo resultado fuese infinitamente grotesco- dato importante para el conocimiento de la impotencia humana). Pero si la vida es una farsa barata, sin objetivo ni parto inicial, y porque nosotros creemos deber salir adelante limpiamente, como crisantemos lavados, del asunto, hemos proclamado única base de entendimiento: al arte. El arte no tiene la importancia que nosotros, centuriones de la mente, le prodigamos desde hace siglos. El arte no aflige a nadie y aquellos que sepan interesarse por él recibirán caricias y buena ocasión para poblar el país de su conversación. El arte es algo privado, el artista lo hace para sí mismo; la obra comprensible es producto de periodista, y pues que se me antoja en este momento mezclar a ese monstruo con colores de aceite: tubo de papel que imita metal que uno aprieta y automáticamente vierte odio, cobardía, villanía. El artista, el poeta se regocija del veneno de la masa condensada en un jefe de sección de esta industria, es feliz cuando se le injuria: prueba de su inmutabilidad. El autor, el artista alabado por los periódicos, comprueba la comprensión de su obra: miserable forro de un abrigo con utilidad pública; andrajos que cubren la brutalidad, meados colaborando al calor de un animal que cobija bajos instintos. Fofa e insípida carne que se multiplica con la ayuda de los microbios tipográficos.

Hemos arrollado la tendencia llorona en nosotros. Toda filtración de esa naturaleza es diarrea confitada. Alentar este arte significa digerirla. Nos hacen falta obras fuertes, rectas, precisas e incomprendidas para siempre. La lógica es una complicación.

La lógica siempre es falsa. Ella tira de los hilos de las nociones, palabras, en su exterior formal, hacia objetivos y centros ilusorios. Sus cadenas matan, miriápodo enorme que asfixia a la independencia. Casado con la lógica, el arte viviría en el incesto, engullendo, tragándose su propia cola siempre su cuerpo, fornicándose en sí mismo, y el genio se volvería una pesadilla asfaltada de protestantismo, un monumento, una pila de intestinos grisáceos y pesados.
Pero la soltura, el entusiasmo e inclusive el júbilo de la injusticia, esa pequeña verdad que nosotros practicamos con inocencia y que nos hace bellos: somos finos y nuestros dedos son maleables y resbalan como las ramas de esa planta insinuante y casi líquida; ella precisa nuestra alma, dicen los cínicos. También ése es un punto de vista; pero no todas las flores son santas, por fortuna, y lo que de divino hay en nosotros es el despertar de la acción antihumana. Se trata de una flor de papel para el hojal de los señores que frecuentan el baile de la vida enmascarada, cocina de la gracia, blancas primas ágiles o gordas. Ellos trafican con lo que nosotros hemos seleccionado.

Contradicción y unidad de los polares en un solo chorro puede ser verdad. Eso si uno insiste en pronunciar esa banalidad, apéndice de una moralidad libidinosa, maloliente. La moral atrofia como todo azote producto de la inteligencia. El control de la moral y de la lógica nos han inflicto la impasibilidad ante los agentes de la violencia -causa de la esclavitud-, ratas pútridas de las que está repleto el vientre del burgués, y que han infectado los únicos corredores de vidrio claros y limpios que quedaban abiertos a los artistas.

Que grite cada hombre: hay un gran trabajo destructivo, negativo, por cumplir. Barrer, asear. La limpieza del individuo se afirma después del estado de locura, de locura agresiva, completa, de un mundo dejado en manos de bandidos que desgarran y destruyen los siglos. Sin fin ni designio, sin organización: la locura indomable, la descomposición. Los fuertes por la palabra o por la fuerza sobrevivirán, pues son vivos en la defensa, la agilidad de los miembros y de los sentimientos chamusca sus flancos labrados.
La moral ha determinado la caridad y la piedad, dos bolas de sebo que han crecido como elefantes y a las que llamamos buenas. La moralidad es la infusión de chocolate en las venas de todos los hombres. Esta tarea no fue ordenada por una fuerza sobrenatural, sino por el cartel de los mercaderes de ideas y los acaparadores universitarios. Sentimentalidad: viendo a un grupo de hombres que se pelean y se aburren, inventaron el calendario y el medicamento sabiduría. Pegando etiquetas, se desencadenó la batalla de los filósofos (mercantilismo, balanza, medidas meticulosas y mezquinas) y se entendió una vez más que la piedad es un sentimiento, como la diarrea, en relación con el asco que arruina la salud, la inmunda tarea de las carroñas de comprometer al sol.

Yo proclamo la oposición de todas las facultades cósmicas a esta blenorragia de un sol pútrido salido de las fábricas del pensamiento filosófico, la lucha encarnizada, con todos los medios del

ASCO DADAISTA

Todo producto del asco susceptible de convertirse en una negación de la familia, es dada; protesta con todas las fuerzas del ser en acción destructiva: DADA; conocimiento de todos los medios hasta ahora rechazados por el sexo púdico del compromiso cómodo y la cortesía: DADA; abolición de la lógica, danza de los impotentes de la creación: DADA; de toda jerarquía y ecuación social instalada para los valores por nuestros lacayos: DADA; cada objeto, todos los objetos, los sentimientos y las oscuridades, las apariciones y el choque preciso de las líneas paralelas, son medios para el combate DADA; abolición de la memoria: DADA; abolición de la arqueología: DADA; abolición de los profetas: DADA; abolición del futuro: DADA; creencia absoluta indiscutible en cada dios producto inmediato de la espontaneidad: DADA; salto elegante y sin perjuicio de una armonía a la otra esfera; trayectoria de una palabra lanzada como un disco sonoro grito; respetar todas las individualidades en su locura del momento: seria, temerosa, tímida, ardiente, vigorosa, decidida, entusiasta; pelar su iglesia de todo accesorio inútil y pesado; escupir como una cascada luminosa el pensamiento chocante o amoroso, o mimarlo -con la viva satisfacción de que da igual- con la misma intensidad en el zarzal, puro de insectos para la sangre bien nacida, y dorada de cuerpos de arcángeles, de su alma. Libertad: DADA DADA DADA, aullido de los dolores crispados, entrelazamiento de los contrarios y de todas las contradicciones, de los grotescos, de las inconsecuencias: LA VIDA.

Tristan Tzara
 
En 1916 en el Cabaret Voltaire de Zurich

martes, 3 de noviembre de 2009

Manifiesto del señor Antipirina



DADÁ es nuestra intensidad: que erige las bayonetas sin consecuencia la cabeza sumatral del bebé alemán; DADÁ es la vida sin pantuflas ni paralelos; que está en contra y a favor de la unidad y decididamente contra el futuro; sabemos sensatamente que nuestros cerebros se convertirán en cojines blancuzcos, que nuestro antidogmatismo es tan exclusivista como el funcionario y que no somos libres y gritamos libertad; necesidad severa sin disciplina ni moral y escupamos sobre la humanidad.

DADÁ permanece dentro del marco de las debilidades europeas, es una cochinada como todas, pero de ahora en adelante queremos zurrarnos en diversos colores para ornar el jadrín zoológico del arte de todas las banderas de los consulados.

Nosotros somos directores de circo y chiflamos entre los vientos de las ferias, por entre los conventos, prostituciones, teatros, realidades, sentimientos, restaurantes, uy, jojo, bang, bang.

Nosotros declaramos que el coche es un sentimiento que nos ha mimado más de lo suficiente en las lentitudes de sus abstracciones, como los transatlánticos, los ruidos y las ideas.

Sin embargo, nosotros exteriorizamos la facilidad, buscamos la esencia central y nos sentimos contentos si podemos ocultarla; no queremos contar las ventanas de la élite maravillosa, pues DADÁ no existe para nadie y queremos que todo el mundo entienda eso. Es ahí, se los aseguro, donde está el balcón de Dadá. Desde donde uno puede oír las marchas militares y descender cortando el aire como un serafín en un baño popular, para mear y comprender la parábola.

DADÁ no es locura, ni sabiduría, ni ironía, mírame, gentil burgués.

El arte era un juego color de avellana, los niños armaban las palabras que tienen repique al final, luego lloraban y gritaban la estrofa, y le ponían las botitas de las muñecas, y la estrofa se volvió reina para morir un poco y la reina se convirtió en ballena y los niños corrían y se quedaron sin cena.

Y luego vinieron los grandes embajadores del sentimiento, quienes exclamaron históricamente a coro:

Psicología Psicología jiji
Ciencia Ciencia Ciencia
Viva Francia
No somos naïf
Somos sucesivos
Somos exclusivos
No somos simples
y sabemos bien discutir de la inteligencia.

Pero Nosotros, DADÁ, no compartimos su opinión, pues el arte no es cosa seria, se los aseguro, y si mostramos el crimen para doctamente decir ventilador, es para halagarles, queridos oyentes, los amo tanto, se los aseguro, los adoro.
...
Tristan Tzara
"Siete manifiestos DADA"

lunes, 14 de septiembre de 2009

La Regla desea la muerte de la Excepción

En cierta forma, el miedo es la hija de Dios, redimida en la noche del Viernes Santo. Ella no es hermosa, y es burlada, maldecida y desapropiada en todo. Pero no nos equivoquemos, ella vela por la agonía de toda la humanidad, intercede por ella. Para eso hay una regla y una excepción: La cultura es la regla, el arte es la excepción. Todos hablan de la regla: Los cigarrillos, los computadores, las rameras, la TV, turismo, guerra. Nadie habla de la excepción, no se habla. Está escrito: Flaubert, Dostoyevski. Está compuesto: Gershwin, Mozart. Está pintado: Cézanne, Vermeer. Está filmado: Antonioni, Vigo. O está vivido, y ahí está el arte de vivir: Srebenica, Mostar, Sarajevo. La Regla desea la muerte de la excepción. Así que la regla de la Cultura Europea está organizando la muerte del arte de vivir, el cual aún se mantiene floreciente. Cuando sea la hora de cerrar el libro, no tendré ningún pesar. He visto a tanta gente morir tan mal, y a tantos vivir tan bien.
...
Jean-luc Godard

jueves, 25 de junio de 2009

Nada que hacer


Están los que opinan que el trabajo de pintor se parece al de un payaso. Para ellos, el Joker es el autentico artista.

Otros consideran que sobre todo es un hecho intelectual. Y aquí es donde entra el dinero. El verdadero artista, el mas inteligente: El artista empresario, con la obra mas desnuda, la mejor financiada.

Y al final, la pintura se parece a la vida. Tal como es, como un chiste tonto y casi siempre de mal gusto.
La envidia de todos estos pintores es el artista NAIF, con su cerebro lleno de colores, de historias simples, de no saber, de no conocer nada, nada de nada, absolutamente nada. Y sin problema ninguno. Con su ignorancia despreocupada, sin ningún tipo de vergüenza de confesarse artista.
Todos los pintores quieren ser NAIF, y vivir junto al mar, o en el campo. Cambiar sus cuadros por una botella de aguardiente, por un menú de bar, por una mamada de la mejor mamadora del pueblo, a la que pinta desnuda. Y cambiar los cuadros por unos cigarrillos, o por material de pintura. Y regalar el resto, por que sí, por que son bonitos, por que hay que pintar más Y no firmar nunca los cuadros. Y no saber que se es NAIF, ni saber lo que significa. Porque los cuadros son bonitos, las mujeres hermosas, y el arte lo que pintan los artistas.

Ahora soy el NAIF, nací en una aldea perdida en las profundidades de un bosque tropical. No tengo nada, solo el aire, la luz y la mirada reflejada en el horizonte, mejor en el mar. La mirada despejada. La nevera vacía, pero la barriga llena. No tengo nada, pero todo es perfecto, y de muchos colores. Soy el tipo mas simple del mundo. No se nada, y no sabré nada. Pinto mis cuadros, y por las tardes bebo aguardiente, y el vacío y la nada.