lunes, 30 de noviembre de 2020

Sabrina


Sabrina Salerno ocupando cintas de VHS, grabadas de televisión, y que se reproducen fotograma a fotograma, frame a frame, buscando el momento concreto en que el pezón de su pecho se muestra a cámara. 
Sabrina Salerno como una historia de los ochenta. 
Donde los niños no juegan con las niñas y donde dos grandes tetas dominan la mirada de cualquier adolescente heterosexual.
Finales de los ochenta.  Un tiempo imaginario donde ahora todo parece fantasía vintage.

Sexo como objeto y mercancía.
Consumo y modelo de negocio.
Porno con violencia todavía moderada.
Tiempos felices y amorales.
Música Pop.

Las tetas de Sabrina Salerno en papel couché, en televisión, en prensa, en vinilos de música euro-dance, con un público masivo europeo, masculino y adolescente que compra maxi-singles con la promesa de un póster dentro de la carpeta, con una italiana exuberante abierta de piernas.
El coño de Sabrina todavía es peludo. No como un poco después, donde el canon estético exige la depilación completa de las ingles.
Millones de adolescentes heterosexuales mirando las tetas de Sabrina Salerno en VHS, frame a frame, y comprando la revista del momento, donde se puede ver su coño peludo y recortado.
Sabrina Salerno en la memoria sexual masturbatoria de una generación completa. 
La misma generación que ahora, cuando no se empalma, se va de compras. 

domingo, 29 de noviembre de 2020

Las pesadillas de Paola


Las pesadillas de Paola son recurrentes.
Su mayor fobia son las polillas, mariposas, insectos alados, etc.
Seguramente este sea su mayor miedo: La escena del "Silencio de los corderos" donde practican la autopsia a la primera víctima y donde recogen de la garganta del cadáver una polilla con la imagen de una calavera en sus alas. Esta imagen es la representación perfecta de sus miedos.
Sin soñar, en la vida real: Le provoca pánico, irracional, la presencia de estos insectos, en lugares cerrados, volando alrededor suyo.
Multitud de situaciones de pánico al encuentro de estos bichos.
Sin poder explicar el cómo y el porqué, he comprobado el acoso de las polillas hacia Paola, en sitios y circunstancias que no deberían ser habituales. Las polillas la persiguen en lugares absurdos y épocas del año en las que se suponen extintas.
De alguna manera los miedos atraen la pesadilla.
A veces bromeo explicando su miedo y su encuentro recurrente con estos insectos como una cuestión del Karma.
En esta historia inventada: Ella vendría a ser la reencarnación de una antigua Diosa Chibcha que tiene como nombre "La Diosa Polilla". Los Chibchas son una raza indígena del norte del continente sudamericano. Paola sería la perfecta india Chibcha, tan perfecta que sería una diosa.
Es una Diosa ahora y lo fué entonces, en una vida pasada: La Diosa Chibcha Polilla.
Esta versión no le hace mucha gracia a la diosa del cuento.
Ella se ve normal y se expresa normal.
Yo le enseño antiguos grabados de indias chibchas y le muestro el gran parecido entre esas indias y ella. Luego le prometo investigar la existencia de una Diosa Polilla, aun sabiendo que los chibchas no han dejado nada escrito.
Mi teoría inventada es totalmente indemostrable, pero es la verdad porque nadie conoce lo contrario.

domingo, 22 de noviembre de 2020

El Truco del Trilero


El Truco del Trilero consiste en que sólo puedes ganar si lo debes. Los bancos lo saben y los gobiernos lo saben. 
El Truco del Trilero consiste en que cuando ganes algo, lo que sea, ya lo debas y lo mejor de todo es que si lo debes de antes, lo deberás dos veces. 
Si no puedes pagarlo dos veces, lo deberás tres veces y así hasta el fin de tu vida, productiva o no. 
La deuda siempre te acompaña a tí o a quien esté contigo.
El Truco del Trilero consiste en que estés convencido que si no debes, no puedes ganar. 
La deuda tiene muchos nombres: Impuestos, créditos, consumo, responsabilidad social (esto último me encanta) y muchos más. También se puede llamar abuso bancario, usura, esclavismo, despotismo y otros muchos términos que ni entiendo.
Da igual a quien votes, todos piensan igual. Vota y participa y descarga tu deuda en una franquicia del pensamiento. Si eres de izquierdas lo deberás a un banco y si eres de derechas lo deberás a un banco. El Banco es el fín último de cualquiera de tus ingresos, siempre gracias al gobierno que votas, de izquierdas o de derechas. Al banco le dá igual a quién votes. Al banco le importa lo mismo que si eres del Madrid o del Barça.

El Truco del Trilero es sencillo:
Solo ganas si debes, pero si ganas y debes, en realidad no ganas porque lo debes. 
Esto ya se sabía de antes, pero ahora hay muchas más formas de controlar la deuda. Crisis tras Crisis, las formas de vivir por y para la deuda se perfeccionan.
Cuando el dinero desaparece, la deuda se convierte en tiempo. Tiempo para recuperar la deuda. 
Sentirse en paz consiste en no deber dinero y el tiempo que tienes antes de morirte es la medida del dinero que puedes deber.
Si trabajas para alguien, tu sueldo se evapora entre lo que debes y lo que puedes gastar. Si trabajas para tí mismo estás jodido, porque lo debes todo.
Sólo si son los demás los que trabajan para tí, tienes alguna esperanza. Aunque en realidad también lo debes, se lo debes al banco y en realidad solo eres un triste gestor de la deuda de tus empleados de cara a un banco o el gobierno de turno.

Todo el mundo adquiere este compromiso en favor del "Becerro de Oro". El bien final, la felicidad es una utopía inalcanzable que tiene que ver con no deber dinero. 
Apañarse con una jubilación de mierda y sonreír pensando que al menos no te van a echar de la casa que ya pagaste tres veces, es la idea tranquilizadora de generación tras generación. Eso y mirar hacia otro lado cuando ves que echan de su casa a alguien como tú que no tiene cómo pagar lo que todavía debe.

La conciencia se nos borró con la primera papeleta que metimos en una urna.
Te han enseñado que votar es un acto de egoísmo, y lo practicas. Miras el modelo estadounidense y lo ves claro. Estados Unidos es nuestro modelo de futuro. Un país donde la gente siempre vota: "Que se jodan los otros"

Este es nuestro mundo ideal...

Walt Disney lo llamó Disneylandia

En economía se llama Capitalismo

En psicología lo están estudiando como un trauma similar al síndrome de Estocolmo que se trata con anfetamina, alcohol, sexo violento, cocaína y compras compulsivas. Todo mejor por internet.

Los hospitales los llaman cáncer de colon y cáncer de pulmón y múltiples afecciones cardiacas.

El Truco del Trilero consiste en arruinar la vida en favor de la ganancia.

Luego llega un virus y todos rezamos por poder vivir lo suficiente para poder pagar nuestras deudas.


sábado, 21 de noviembre de 2020

Preguntó si estaba escribiendo algo


Preguntó si estaba escribiendo algo. Se pasan la vida haciéndonos esa pregunta a nosotros, los escritores, como si no paráramos nunca de escribir. Claro que paramos, y a veces nos pegamos un tiro en la cabeza por eso. Le respondí que el tema del libro que estaba escribiendo era la paidofília. Iba a decir, en el orden en que lo pensé: que era un libro sobre la devastación de la Amazonía; que era sobre un curandero que engañaba a la gente por televisión; sobre una familia de emigrantes miserables que vagaban sin descanso por Río de Janeiro;  sobre la pelea de gallos. Pero salió lo de la paidofília. 

Un desconocido silba en el bosque


Un desconocido silba en el bosque.
Los patios se llenan de niebla.
El padre lee un cuento de hadas
y el hermano muerto escucha tras la puerta.

Se apaga en la ventana
la bujía que nos señalaba el camino.
No hallábamos la hora de volver a casa,
pero nos detenemos sin saber dónde ir
cuando un desconocido silba en el bosque.

Detrás de nuestros párpados surge el invierno
trayendo una nieve que no es de este mundo
y que borra nuestras huellas y las huellas del sol
cuando un desconocido silba en el bosque.

Debíamos decir que ya no nos esperen,
pero hemos cambiado de lenguaje
y nadie podrá comprender a los que oímos
a un desconocido silbar en el bosque.

He dormido donde un amigo


He dormido donde un amigo hasta las siete de la tarde
Ahora sé que el Diazepam es lo mismo que el Valium 10
Los gallos cantan a cualquier hora
Salgo al patio
Hay cinco gatos vagos cuyos nombres no conozco
Pero me saludan como a un viejo colega.
Llega mi amigo. Salimos a beber Santa Emiliana a la calle
 Capitán Ávalos
Somos los últimos en salir del boliche
Y tal vez mañana los primeros en llegar.

Hace años no me despertaban los gallos a esta hora
Estoy en un lugar donde se lee: “The Ring”
Los libros de Rubén Azócar y “La Balada del Café Triste”.

No sé por qué tengo una ceja rota
¿Escribiré una nueva carta al Suicida?
¿Viajaré al Deep South a mirar los últimos trenes a vapor?
¿Comeré kuchen de manzana en donde aún se creen alemanes?
¿Leeré versos a quienes sólo escuchan a Julio Iglesias?

Con una chaqueta de terciopelo
Que alguien que creía amarme me regaló en Madrid
Y una horrenda corbata obsequio del poeta Cameron
Veo morir el atardecer en la Gran Avenida
“Muerte no te enorgullezcas”.
Qué importa terminar como Stan Laurel
Haré cuenta que fui actor de una mala película
Cuyo guión no dejé redactar a nadie más.

...

Jorge Teillier

Poema escrito en calle Los Morros 9820, paradero 29 de la Gran Avenida, Santiago, Chile. 

No Future en 2020


Ahora que John Lydon (Johnny Rotten) apoya a Trump, y se pone la camiseta de «Make America Great Again» y declara que la muerte de George Floyd está justificada, con argumentos del tipo: «A mí me han acusado de lo mismo, así que me siento ofendido cuando le pasa lo mismo a alguien, sea quien sea» refiriéndose a pegar a un negro. El negro en este caso era el cantante de Bloc Party, Kele Okereke, y la agresión fue en Madrid, en el Summercase.

Ahora que John Lydon responde sobre el tema racial: «No hay nadie que conozca en ningún lugar que no diga que aquella muerte no fue espantosa. ¡Absolutamente! Pero eso no significa que todos los policías sean desagradables o que todos los blancos sean racistas. Porque todas las vidas importan. Por supuesto que soy antirracista, pero nadie, ni ninguna organización política, me va a decir cómo debo pensar».

Ahora que John Lydon considera la Anarquía poco práctica y piensa que la familia real sufre mucho en su jaula dorada. Que se ha ganado el carnet de embajador de la clase obrera, mientras esquía o visita centros comerciales, porque fue un Sex Pistol.

John Lydon dice: «Empecé a esquiar en Estados Unidos y ya nunca he dejado de hacerlo. Me encantan las estaciones de esquí americanas... Puedes divertirte todo el día en las montañas más excelentes»

John Lydon dice: «Me encanta el consumismo, la cultura televisiva, los centros comerciales. No hay nada que nunca compraría, pero me gusta estar allí. Es una locura»

Ahora que John Lydon dice que "sería tonto si no votara a Trump"

Ahora, puedo poner un video en Youtube donde John Lydon berrea con 20 años: No hay futuro. No hay futuro. No hay futuro para tí. 

Y ahora es totalmente cierto. 

No hay futuro.

lunes, 9 de noviembre de 2020

Homosexual


Jean Genet dijo:
"Soy homosexual, cómo y por qué lo soy son preguntas innecesarias. 
Algo así como querer saber por qué mis ojos son verdes"

Lo mismo digo si digo que soy heterosexual y cómo y porqué lo soy son preguntas innecesarias. Algo así como querer saber por qué mis ojos a veces son verdes.

La diferencia entre Jean genet y yo, es que a mí nunca me han hecho la pregunta. Nadie me ha interrogado jamás sobre mi heterosexualidad, porque a nadie le importa la razón por la que soy heterosexual. 
Nadie pregunta, porque a nadie le importa. Nadie tiene tanto interés en mis conductas heterosexuales, ni por el color de mis ojos.
Puedo ser heterosexual y pasarme la vida entera sin tener que responder a la razón de mi ser.

Si fuese Homosexual, sería diferente.
Habría que preguntar, y muchas veces intentar responder.
Me preguntarías Tú, luego me preguntaría Yo, y Él siempre me preguntaría.
Independientemente al color de mis ojos. Eso daría igual.

Menos mal que mis ojos son verdes, a veces, y no pregunto demasiado. 
Ningún problema con mi heterosexualidad.


Nada que entender desde Marzo


 

domingo, 8 de noviembre de 2020

Escribo para no dibujar


Hace unos años que me puse a escribir para no tener que dibujar, porque en realidad lo que yo hago es dibujar, siempre y desde siempre. Dibujo por todo y para todo. Luego, escribir no ha hecho que deje de dibujar, sino que me ha permitido acompañar mis dibujos con palabras.

Lo que pasó es que me dí cuenta que había dibujado tanto que empezaba a olvidar algunas palabras. Hace como quince años. Me costaba expresar mi pensamiento con un vocabulario amplio, y solo era capaz de referirme a temas rutinarios o mantener conversaciones cortas y banales. Yo siempre había sido un tipo de pocas palabras y que hablaba bajito.
Esto me lo dijo hace poco un amigo de siempre y me hizo pensar lo que ahora escribo aquí.
 
Por entonces, salía de una relación traumática y estaba medio loco de tantos problemas sin solución. Ahí me puse a escribir, para volver a pensar en letras y palabras y frases  y no solo en imágenes. Palabras que pusieran orden a mis días. Aunque pronto descubrí que la escritura también me proporcionaba imágenes, pero de una forma diferente. 

Me sentí entusiasmado al descubrir lo que podía hacer con las palabras, y mucho más entusiasmado cuando veía cómo interactuaban esas palabras con mis dibujos. Cuando pienso en esas cosas me siento como un salvaje recuperado a la civilización. El Bruto que gruñendo intentaba hacer poesía.

Cuando era pequeño dibujaba, pero siempre pensaba que no lo hacía bien. Mi primo Vicente que era mi mejor amigo lo hacía mejor que yo. Mi hermano mayor que era mi mayor enemigo lo hacía mejor que yo. En el colegio, había varios que lo hacían mejor que yo. Yo siempre pensaba que todos lo hacían mejor que yo. Me sigue pasando, siempre pienso que no lo hago bien y que podía hacerlo mucho mejor. Es fácil encontrar gente que lo hace mejor que tú. Me pasa todo el tiempo. En el dibujo no dejo de encontrar cosas con las que sentirse asombrado.

Entonces, de niño,  lo que hice es no parar de dibujar. Mi impulso fue dibujar y dibujar y dibujar todo el tiempo, mucho más que ahora. No jugaba porque prefería dibujar y dibujaba a todas horas. Mis primos sabían que yo no estaba para jugar, porque prefería estar en la habitación dibujando. Si preguntaban donde estaba Javier, Javier estaba dibujando.Todo el tiempo dibujando.

Hasta que dibujaba mejor que mi primo y que mi hermano y que mis compañeros de colegio, que pronto me empezaron a pedir dibujos.

Y desde entonces, nunca he dejado de dibujar.

Ahora soy profesor de dibujo, y a veces hablo tanto del dibujo que consumo las horas sin hacer un solo dibujo, y eso no está del todo bien. Esto sólo pasa a veces. Mis alumnos me escuchan y me creen, se sienten motivados en la tarea del dibujar, pero a veces se deberían sentir un poco estafados escuchando tantas palabras que sustituyen a la propia práctica del dibujar. Ahora, que soy consciente de esto, intento equilibrar mi defensa del dibujo en beneficio de la experiencia del lápiz sobre el papel sin más.

De niño, ni siquiera tenía una mesa, así que dibujaba sobre la cama, medio tumbado. Luego, mi madre sin preguntarme nunca, me compró un escritorio y un día, cuando llegué a casa y me lo encontré junto a mi cama, ella me dijo: Aquí vas a dibujar más cómodo y tienes dos cajones donde guardar los lapiceros y el papel y todo lo demás. 

Al principio, me sentí raro. Yo imaginaba tener algún día un tablero inclinado como el de los grandes dibujantes a los que admiraba, todos ellos dibujantes de comics: Jean Giraud, Franquin, Crepax, Yves Chaland, Hergé, Jacobs, Corben, Steranko, Jack Kirby, Daniel Torres, Milton Caniff, Pazienza, Romita y muchos más. Y en lugar de esto, y sin pedirlo, tenía un escritorio plano y bonito y caro.

Mi escritorio era plano y bonito, y no era un tablero de dibujante. Pienso en lo mal que se sintió mi madre viendo cómo yo seguía dibujando sobre la cama, a pesar de haber pensado en mejorar mis condiciones de trabajo, comprando un escritorio mucho más caro que la mierda de tablero que yo imaginaba. 

Después de esto, nunca he tenido ese tablero, porque luego nunca más he querido tenerlo, y todas las mesas que he comprado han sido planas.

Mi madre descubrió, entonces, que tenía un hijo al que no conseguía entender y al que tenía que dejar por libre. Decidió enfocar sus esfuerzos en el hijo mayor y en el hijo menor y dejarme a mí en medio de mi propia vida. Aunque yo siempre he sido el único que me he ocupado de ella. Pobre mi madre, a la que tantos disgustos he dado, y que de forma segura, fué esta la primera vez que la hice sentir tan mal. Luego vinieron unos cuantos más momentos en los que la seguí defraudando.

Por entonces hacía tantos dibujos que pronto empecé a tirarlos o a regalarlos. No tenía donde guardarlos. Pilas de papel por todas partes. Algunos dibujos, los mejores, los escondía bajo el colchón, pero al final eran tantos, también los mejores,  que tenía que sacarlos y decidir que quería quedarme o tirar a la basura. Al final todo desapareció. Todo fué a la basura. Nada queda y nada quedará. Porque dibujar es un camino y los dibujos son pasos que das.

Dibujar es barato y lo puedes hacer en cualquier sitio. 
Dibujar es lo mismo que pensar.

Como la dedicación no era suficiente para mejorar mis capacidades, también hacía trampas. Para superar los dibujos de mi primo y de mi hermano y de mis compañeros de clase, y los dibujos de los grandes dibujantes que veía en las revistas de comics, dibujaba y calcaba y copiaba y hacía todo lo necesario para hacer un buen dibujo. Y también aprendí muchas formas de falsificar un buen dibujo. Hacía lo que entonces me parecían trampas para poder enseñar mis dibujos mejorados,  ante mis competidores. Todo valía en favor de un dibujo bien hecho. Eso es todo lo que quería, un dibujo del que poder decir que era un buen dibujo.

Esto de hacer trampas,  me lo enseñó un amigo. Se llamaba Alejandro. Entendí que como quería dibujar como yo y no lo conseguía, empezó a calcarme y a calcar a los dibujantes que me gustaban y después, cuando íbamos a comprar tebeos, él robaba los tebeos y yo ponía la cara cuando nos pillaban. No me importaba. Me parecía bien robar tebeos. Yo creía en él. Él me pedía que le dibujase cosas que le hacían falta para sus tebeos y luego me los calcaba. Muchas veces me pedía mujeres desnudas. Yo estaba contento. Si me calcaba a mí y no a Jordi Bernet, con lo que nos gustaban a los dos, las mujeres que dibujaba el Jordi bernet, es que yo lo estaba haciendo bien.

Alejandro nunca mejoró sus capacidades en el dibujo y luego dejé de verlo por un tiempo. Se fué.
Una noche de vuelta al barrio le intentaron atracar y él terminó clavando una navaja en el ojo del atracador con resultado de muerte. 
La familia del muerto, que era gitano, entendió la situación como un agravio que vengar. 
Mi amigo y toda su familia desaparecieron del barrio de un día para otro. Unos años más tarde la hermana de mi amigo se convirtió en una presentadora de gran audiencia en la televisión. 
Nunca he vuelto a ver a Alejandro. Alex.

En cuanto al dibujo...
El dibujo siempre me ha servido para entenderme con el mundo y para sobrevivir. Para entrar dinero en casa y salir de muchos apuros. Económicos sobre todo. El dibujo me ha salvado.
Siempre he pensado que saber dibujar me ha sacado de todos los  problemas.
Con el dibujo he conseguido vender proyectos que no sabía como hacer, pero Sí dibujarlos. Aunque luega tocaba aprender cómo hacerlos.
Dibujar ha sido mi sustento, siempre. A mis clientes les digo: "Si se puede dibujar, se puede hacer"
Esa es mi disciplina: El dibujo.
Y ahora voy a ver como reinventar este mundo que se cae a pedazos... Dibujando...

En eso he pasado los últimos 15 años, intentando hacer un relato lleno de palabras olvidadas y que muchas veces me cuesta saber cómo escribir de forma correcta, que acompañen mis dibujos.

Dibujar es barato y lo puedes hacer en cualquier sitio. Dibujar es lo mismo que pensar.
Caminar también es lo mismo que pensar.
Mis dos tareas favoritas serían caminar y dibujar. 
Leer también es barato: Caminar, leer y dibujar.
Si caminas y lees y dibujas, te toca escribir.


martes, 3 de noviembre de 2020

Mentiras aprendidas


"El partido que gobierna este país y toda su oposición parlamentaria, las patronales, los sindicatos. Todos contribuyen en nuestro fracaso."

El congreso de los diputados se convierte en la escenificación continua de franquiciados ideológicos del espectro izquierda-derecha, sin contenido específico, pero que arrastran multitudes. Franquiciado "Arriba España" y Franquiciado "Por la Economía" y Franquiciado "Ahora soy de centro" y Franquiciado "Yo También" y Franquiciado "De centro pero social" y Franquiciado "Yo siempre fui de izquierdas" y Franquiciado "Ahora la izquierda soy YO" y Franquiciado "Yo no soy Español, que asco" y Franquiciado "Soy Catalán". Luego ya no hay más franquiciados... Por Ahora... En el congreso de los diputados.

Luego, estos diputados que se matan a gin-tonics o a putas o a rayas de coca o a fármacos de todo tipo. Parafilias varias y tendencias sado-masoquistas en compañías extremas, sin cámaras de por medio que te escuchen decir: "La azotaría hasta sangrarla", etc. ¿Diputados de Podemos con amigos de Vox? Pues claro, ¿Por Qué No? Viva la democracia y Viva el entretenimiento. ¿Porque todos coinciden en olvidar  porqué están ahí y lo que representa su franquicia? Seguramente porque su cuenta bancaria se empieza a llenar de ceros, gracias a tí.

Porque la F.R.A.N.Q.U.I.C.I.A. no entiende de ideas, sino de clientes. Cuantos más clientes, más ceros.

¿Tú me quieres? YO TE QUIERO. Todos nos queremos. Yo te quiero más.

Cuanto más emocional es un voto, más dinero da. Este modelo de negocio lo conocen muy bien los norteamericanos. Al menos, hasta ahora, que van a empezar a matarse en un nuevo ensayo de algo similar a una guerra civil.

Volviendo a casa, tenemos Pablos-casados compartiendo experiencias hetero-patriarcales con Pablos-iglesias en espacios institucionales y empatizando y encontrando puntos en común como "actores", en lugar que diputados, más preocupados de una buena estadística que en la defensa de los intereses de nadie, fuera de su círculo de poder. Lo que hasta hace unos meses se venía a llamar "la Casta", ahora es una molestia de gente con prejuicios de clase. 

Porque "La Casta" es un fantasma del pasado. Ahora todos somos "Bien".

 I.R.E.N.E. 

La realidad se aleja de uno cuando está en el poder. Pero ahora, la cosa es más grave, porque la realidad es que la gente se muere mientras no se sabe muy bien que hace el diputado. Porque si te estás muriendo todo lo que ves que dicen todos estos, delante de una cámara, es tan absurdo como grotesco.

Pongamos un ejemplo:

A.Y.U.S.O. es un franquiciado errático y confuso, en Madrid. Todos lo saben, pero todos lo consienten. La gente se muere y E.L.L.O.S. hablan del tiempo. La estadística dice que ahora te mueres menos o más que ayer, y si te mueres, del todo, te sumas a la cifra del martes o del miércoles, si no te cuentan el mismo día. Ninguno está preocupado de verdad, lo que importa es la economía. A.Y.U.S.O. lo dice: "Lo que importa es la economía".  Alguno lo disimula, pero todos saben que la gente se muere. Morirse va a más o a menos, pero quien se muera y como se muera da igual. El paquete de muertos diarios no tiene presencia. Los muertos son invisibles. Gente que se muere y ya está.

Los muertos aparecen y desaparecen de las listas según que día sea y qué hora sea, y no pasa nada porque los que vamos a morir hemos aceptado que nos digan mentiras, incluso cuando morimos en un momento inoportuno. 

Es lo que hay: Tu intentas no morir mientras el presidente se pone moreno, el facha hace mociones de censura por hacer algo más estúpido todavía, el responsable de la pandemia hace chistes machistas en youtube y otro que  hace un momento era la derecha ahora dice ser el centro cuando la estadística se lo aconseja, etc, etc... Y así uno y otro no nos dicen más que estupideces. Mientras tanto, tú siempre estás por morir. Porque el que se muere eres Tú, no ellos, Tú. Y si finalmente te mueres es por tu falta de responsabilidad. La muerte es tuya, algo habrás hecho.

En España seguimos teniendo Reyes a los que no poder juzgar ¡Qué más quieres! Ser  E.S.P.A.Ñ.O.L. es como tener reducida alguna capacidad. 

En los noventa se decía: VOTA IDIOTA!!! y al final pasa el tiempo y votas.

"Desde sus poltronas, prometieron solución para todos los problemas de esta nación. Paro, miseria, humillación es lo que obtuvimos. solo una casualidad podrá desatar una reacción."

Yo, ahora, también voto. Qué equivocado estoy!!!

Mañana será otro día. Estoy escuchando ESKORBUTO

Espero no morir mañana

lunes, 2 de noviembre de 2020

Si me vengo…


No recuerdo lo que me pidió Paola el día que me dijo que Sí, que se venía a vivir conmigo, pero sé que me pidió algunas cosas. Casi todas las cosas que me pidió fueron materiales, cosas que tenían que ver con cómo colocar las cosas y cómo organizarnos. Pero otras también tenían que ver con nuestras almas. No me importó lo más mínimo sacar mi ropa y mis libros a un destierro sin retorno que más de catorce años después sigue sin resolverse. Todo en favor de que ella durmiese conmigo todas las noches. En esta ecuación siempre salgo ganando, cada noche cuando cierro los ojos y la abrazo.

Ahora leo este poema de Diane di Prima, y pienso que algo así me pudo decir:

Si me vengo a vivir contigo,
¿me prometerías
un pedazo de carne los domingos,
una hojita de azucena
para olerla en la almohada,
un queso en el refrigerador,
un beso de lengua
entre las pesadillas?
Si no es así,
no me vengo contigo.