miércoles, 16 de diciembre de 2020

Una cuestión de supervivencia


Se trata de sobrevivir. 

No solo los informativos televisivos te hablan de esto de seguir vivo. Hay muchos otros agentes que te recuerdan la importancia de preservar la propia vida..

Los programas de radio también lo hacen, cuando te dicen lo que tienes que hacer, y cuando te insisten en hacer lo que sea para seguir vivo. 

Encerrarte, no ver a nadie, renunciar al ocio y quedarte en casa si puedes hacerlo. Tu jefe o en su caso el departamento de riesgos de la empresa que te ampara. También lo hacen cuando te dicen que trabajes pero que no te acerques demasiado a nadie. 

Lo hacen los políticos y los comentaristas deportivos y los revisores del metro y del cercanías. 

Muchas situaciones que te recuerdan que eres vulnerable. Te lo dicen todo el tiempo: Intenta sobrevivir. No toques nada, no respires, no escupas en el suelo y si te sientes mal, metete en casa.

Evita contagiarte y evita contagiar si estás contagiado. Porque tu problema particular si te contagias es un problema general, que consiste en saber a quien has contagiado y a quién estos contagiados, por ti,  podrán contagiar a otros en tu nombre.

El virus pasa sobre tu cuerpo y lo devora o lo expande, pero quieras o no, te hace responsable.

Igual te contagias y te mueres.

O te contagias y eres asintomático, pero matas a tu amigo o a tus padres, o a nadie. Nadie sabe cual es tu lotería.

Mucho mejor si no conoces a nadie, ni te relacionas con tu familia, ni tienes amigos, ni te interesan las reuniones sociales. 

La mejor manera de sobrevivir es no saber de nada ni de nadie.

El aislamiento.

Una cuestión de supervivencia.

Es una cuestión de supervivencia.

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