jueves, 27 de octubre de 2022
Máscaras y mascarillas
Corazón tan blanco
Ese fue el consejo que Ranz me dio, fue un susurro: -Sólo te digo una cosa- dijo-. Cuando tengas secretos o si ya los tienes, no se los cuentes. - Y, ya con la sonrisa devuelta al rostro, añadió:- Suerte.
sábado, 22 de octubre de 2022
A mí se debe este mundo
Quisiera ser
Así es, aún y siempre
jueves, 20 de octubre de 2022
Autorretrato de Rubén Darío
Yo soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en cuya noche un ruiseñor había
que era alondra de luz por la mañana.
El dueño fui de mi jardín de sueño,
lleno de rosas y de cisnes vagos;
el dueño de las tórtolas, el dueño
de góndolas y liras en los lagos;
y muy siglo diez y ocho y muy antiguo
y muy moderno; audaz, cosmopolita;
con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo,
y una sed de ilusiones infinita.
Yo supe de dolor desde mi infancia,
mi juventud…. ¿fue juventud la mía?
Sus rosas aún me dejan su fragancia…
una fragancia de melancolía…
Potro sin freno se lanzó mi instinto,
mi juventud montó potro sin freno;
iba embriagada y con puñal al cinto;
si no cayó, fue porque Dios es bueno.
En mi jardín se vio una estatua bella;
se juzgó mármol y era carne viva;
una alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva.
Y tímida ante el mundo, de manera
que encerrada en silencio no salía,
sino cuando en la dulce primavera
era la hora de la melodía (…).
Autorretrato de Antonio Machado
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
Autorretrato de Elvira Lindo
No me gusta ni mi cara ni mi nombre. Bueno las dos cosas han acabado siendo la misma. Es como si me encontrara feliz dentro de este nombre pero sospechara que la vida me arrojó a él, me hizo a él y ya no hay otro que pueda definirme como soy. Y ya no hay escapatoria. Digo Rosario y estoy viendo la imagen que cada noche se refleja en el espejo, la nariz grande, los ojos también grandes pero tristes, la boca bien dibujada pero demasiado fina. Digo Rosario y ahí está toda mi historia contenida, porque la cara no me ha cambiado desde que era pequeña, desde que era niña con nombre de adulta y con un gesto grave.
Autorretrato de Nicanor Parra
Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.
En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales
Autorretrato de Cuarteto de Nos
Mido un metro ochenta y uno
Tengo un sillón azul
En mi cuarto hay un baúlY me gusta el almendrado
Me despierto alunado
Mi madre es medio terca
Aunque nunca estuve preso, anduve cerca.
Soy de Aries, pelo castaño
Algo tacaño y no colecciono nada
Guardo la ropa ordenada
Me aburro en nochebuena
Si estornudo no hago ruido
Y no hablo con la boca llena.
Puedo decir que soy de pocos amigos
Pero de mis enemigos, no sé cuántos cosecho
Tengo el ojo derecho desviado
Dicen que soy bueno, aunque no sea bautizado.
Autorretrato de Pablo Neruda
Por mi parte soy o creo ser duro de nariz,
mínimo de ojos, escaso de pelos en la cabeza,
ancho de suelas, amarillo de tez,
generoso de amores, imposible de cálculos,
confuso de palabras, tierno de manos,
lento de andar, inoxidable de corazón,
aficionado a las estrellas, mareas, maremotos,
admirador de escarabajos, caminante de arenas,
torpe de instituciones, chileno a perpetuidad,
amigo de mis amigos, mudo de enemigos,
entrometido entre pájaros, maleducado en casa,
tímido en los salones, arrepentido sin objeto,
horrendo administrador, navegante de boca
y yerbatero de la tinta, discreto entre los animales,
afortunado de nubarrones, investigador de mercados,
oscuro en las bibliotecas, melancólico en las cordilleras,
incansable en los bosques, lentísimo de contestaciones,
ocurrente años después, vulgar durante todo el año,
resplandeciente con mi cuaderno, monumental de apetito,
tigre para dormir, sosegado en la alegría,
inspector del cielo nocturno, trabajador invisible,
desordenado, persistente, valiente por necesidad,
cobarde sin pecado, soñoliento de vocación,
amable de mujeres, activo por padecimiento,
poeta por maldición y tonto de capirote.
domingo, 16 de octubre de 2022
La cuenta atrás
La prensa de hoy dice que "La vida mata" puede ser el mejor disco de la historia del rock español. Yo creo que sí, que es verdad, que no hay nada igual. Que "La vida mata" puede ser el mejor disco de la historia del rock español. no sé cuantas veces he escuchado este disco. Tal vez los discos de Rosendo o Leño y los primeros de Barricada, también Los Ronaldos sean igual de buenos. Pero para mí, no hay otra banda como Los Enemigos.
Directo al corazón. La misma forma de hablar. El mismo humor. En el mismo tiempo. Una misma cosa.
A veces la emoción tiene que coincidir. Eso son para mí Los Enemigos. Leo un artículo que dice que los fans de los Enemigos no son fans sino devotos, y es verdad, porque las canciones de los Enemigos son parte de nuestra forma de ser y de nuestra forma de ver y mirar el mundo.
El primer disco suyo que tuve en mis manos fue "La cuenta atrás". Entonces yo apenas tenía veinte años y como tenía más ganas de escuchar música que dinero, me dedicaba a robar discos en Discoplay y en Madrid Rock y lo que no conseguía robar por ser menos comercial y no estar en las tiendas mayoristas, lo alquilaba por semanas en una tienda de chueca que se llamaba PiR2. Alquilaba y grababa en casetes y devolvía. Por entonces todo lo que me interesaba era el punk y lo que venía después. Recuerdo el día que entré en la tienda y escuché lo que hablaban el dueño de la tienda y un amigo suyo de "La cuenta atrás" de Los Enemigos. Lo que decían era que era un disco importante. Yo me dedicaba a sacar discos de Dead Kenedys, Damned, los primeros de Sonic Youth y cosas así. Pero si ese disco era tan importante, pues lo tenía que escuchar, así que me lo llevé, lo grabé en una cinta y lo escuché una y otra vez hasta que machaqué la casete. Luego escuché todo lo demás de los Enemigos y los hice míos. La vida tiene su propia banda sonora y en la mía caben todos los Enemigos, porque siempre han estado ahí. Y después también.
Mi mujer dice que no importa lo que toquen Los Enemigos porque tiene esa voz y esas guitarras grabadas en la cabeza y que aunque no sepa que canción es, sabe que la canción es suya. Las ha escuchado tantas veces y de tantas formas que están en su cabeza.
La música que conoces es una reafirmación de tus esperanzas. Nos hace vivos.
El RocknRoll es la vida.
Vuelvo del concierto de los Enemigos en el cercanías, un sábado por la noche, y estoy feliz.
Que guapa es mi mujer.
El día que te conocí
jueves, 13 de octubre de 2022
Autorretrato de Gabriel García Márquez
Apenas si podía mantenerme en pie agarrado a los barrotes de la cuna, tan pequeña y frágil como la canastilla de Moisés. Esto ha sido motivo frecuente de discusión y burlas de parientes y amigos, a quienes mi angustia de aquel día les parece demasiado racional para una edad tan temprana. Y más aún cuando he insistido en que el motivo de mi ansiedad no era el asco de mis propias miserias, sino el temor de que se me ensuciara el mameluco nuevo […] y por la forma como perdura en mi memoria creo que fue mi primera vivencia de escritor.









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