sábado, 20 de abril de 2024

Todo es nuevo Ahora


Otra vez inventando nuevos medios de supervivencia. Agotando sistemas económicos sin parar desde la adolescencia hasta ahora, y preguntándome cómo han hecho los demás, los que han perseverado en una misma cosa toda una vida y afianzando una posición estable. 

Yo no sé. Siempre he estado haciendo cosas y más cosas y ganando dinero pero siempre poco o no lo bastante, y con la sensación de que nada es suficiente. 

Ahora estoy pintando cuadros y los cuadros se venden, pero no se venden todos los que necesito y no siempre se pagan tan bien, y entonces sigo pintando, sin parar. Pinto miles de cuadros. Lo de miles no es una forma de hablar, porque pinto miles. Pinto de continuo 10 o más cuadros todas las semanas y vendo todos los que puedo, al precio que sea y luego los embalo y los facturo y los envío y luego sigo pintando sin parar. Una máquina de pintar que no para nunca. Si viajo, mi taller se traslada conmigo y sigo trabajando en una u otra casa, hotel, apartamento, terraza o en cualquier sitio donde pueda montar mi taller de viaje.

Si me preguntas que pintura es la mía. La mía es una pintura rápida y alimenticia. Mis mejores cuadros son los que pagan antes las facturas. No hablan de mí ni de la angustia existencial, ni reflexionan sobre la historia o el arte, son cuadros que llenan las paredes de los europeos de colores y motivos fáciles de combinar con un concepto de diseño de interior moderno. 

Hay cuadros míos repartidos por cientos de ciudades y cuadros que me compran y se revenden en galerías y subastas por tres o cuatro veces lo que me pagan, a veces más. Fantaseo con la idea de que mi empeño consiste en conquistar Europa, colocando un cuadro en cada casa de cada europeo.

Ahora todo está cambiando otra vez. Me pongo a ello, maniobro para encajar las cosas de nuevo. Me digo que todo es nuevo ahora y aunque soy consciente de repetir esto como una especie de mantra, cada vez soy mas viejo y mis palabras mas gastadas.

viernes, 19 de abril de 2024

La poesía es lo que escribo solo para mí

Miles de palabras que se acumulan tropezando unas con otras en mi teclado. muchas de ellas rectificadas por mi dislexia. Palabras que acompañan dibujos. Palabras que a veces dicen más que lo que cuentan.  

Yo no tengo propósito ninguno al escribir. Escribir para mí es como una jam sesion, una improvisación. 

Solo miro el teclado y dejo que mis manos intenten alcanzar la velocidad del pensamiento.

Tecleo sin saber donde voy y lo que quiero decir, simplemente escribo. Me acuerdo de Henry Miller y su flujo de pensamiento y sigo enlazando palabras en el teclado, como Burroughs o los surrealistas, o como cualquiera que no le importe quien le lea.

Escribo por y para mí. Nadie me lee y nadie me corrige.

Luego, siempre me pierdo. Miro la pantalla y leo lo escrito. Corrijo y estoy atento al ritmo. El ritmo es lo que más me importa. Intento que las palabras vayan al ritmo de mi corazón tensionado. 

Pienso que escribir es como caminar y que el ritmo de la escritura se debería acoplar al paso de mis derivas o paseos o caminatas o lo que sean.

Como luego no sé como llamar a esas cosas que escribo, decido que son poemas y que sirven para entender mis pasos al caminar.

Apellidos

Escucho que en los pueblos se hereda el nombre, el mote y la fama de los padres. Si naces en una mala familia, ya eres siempre malo: "Eres de los malos"

De igual manera al nacer serás rico o pobre o terrateniente o agricultor o de los que mandan o de los mandados. Según tus padres y abuelos y de la casa donde vivas. Si naces tonto pero rico serás rico pero tonto, pero si naces pobre y tonto serás tonto y pobre.

A veces la delincuencia se hereda.

Mucha gente emigra a las ciudades. En la ciudad la gente se reinventa porque puede ser lo que quiera, porque a nadie le importa quien es tu familia. 

El plástico te trascenderá

La carne se pudre mucho más rápido que el plástico. El día que mueras tus células se degradarán mucho más rápido que tus implantes. El plástico con el que vives ahora mismo será lo último en desaparecer de ti mismo. El plástico, el titanio o el oro te trascenderán. 


RockandRoll


Una vez dije que la gente que te enseña nueva y buena música es la gente a la que le importas. 
Ahora mismo pienso que solo le importo a Spotify.
1,2,3... RockandRoll
 

domingo, 7 de abril de 2024

Los puños de MazingerZ


Yo tenía la fuerza de los puños de Mazinger Z. Luego los vendí en Wallapop. Pedí mucho dinero por dos trozos de plástico que me pagaron sin regatear y en dos plazos. Luego envié mi fuerza por correos y dije adiós a mi infancia.

La fuerza del puño de Hulk


Yo tenía la fuerza del puño de Hulk. 
Luego la vendí por Wallapop.

sábado, 16 de marzo de 2024

Los objetos te sobreviven

Los objetos seguirán existiendo cuando tú te mueras. Al fallecer todas tus cosas estarán donde las dejaste. Existirán a pesar de ti y aunque dejen de tener el significado que les diste, por un tiempo, estarán dispuestos a tu manera. 

Luego se dispersarán, algunos se perderán o acabarán en el basurero y otros formarán parte de otra colección de objetos de otro humano por fallecer en un futuro más o menos cercano. 

Pienso en los coleccionistas y su angustia al pensar en lo que sucederá con esos objetos que suponen el empeño de una vida, cuando sus propietarios dejen de estar. ¿Qué pasará con sus colecciones? Conservadores de objetos que tienen un valor incalculable en manos de sus dueños, pero que pierden todo el valor ante su ausencia.

Oración por los borrachos

 

Dios les dé de beber a esos borrachos
quienes despiertan en la madrugada,
totalmente agotados, balbuceando
sobre el pecho de Belcebú, mientras una vez más,
espiando a través de las ventanas,
observan cómo se avecina
el terrible puente quebrado
del amanecer.

Ciudad cero



 Ciudad cero

Una revolución.
Luego una guerra.
En aquellos dos años –que eran
la quinta parte de toda mi vida–,
ya había experimentado sensaciones distintas.
Imaginé más tarde
lo que es la lucha en calidad de hombre.
Pero como tal niño,
la guerra, para mí, era tan sólo:
suspensión de las clases escolares,
Isabelita en bragas en el sótano,
cementerios de coches, pisos
abandonados, hambre indefinible,
sangre descubierta
en la tierra o las losas de la calle,
un terror que duraba
lo que el frágil rumor de los cristales
después de la explosión,
y el casi incomprensible
dolor de los adultos,
sus lágrimas, su miedo,
su ira sofocada,
que, por algún resquicio,
entraban en mi alma
para desvanecerse luego, pronto,
ante uno de los muchos
prodigios cotidianos: el hallazgo
de una bala aún caliente,
el incendio
de un edificio próximo,
los restos de un saqueo
–papeles y retratos
en medio de la calle...
Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.


viernes, 15 de marzo de 2024

Todos los días



Todos los días como dos o tres veces, cocino, me ducho y salgo para hacer la compra.

Todos los días pinto al menos un cuadro.

Todos los días duermo y tengo sueños que parecen verdad.

Todos los días huelo a mi mujer y la deseo.

Todos los días duermo con ella y luego la preparo el desayuno.

Todos los días escribo en mi libreta y hago cuentas.

Todos los días miro la cuenta del banco.

Todos los días pierdo el tiempo todo lo que puedo.

Todos los días son como empezar de nuevo.

Todos los días empiezan y acaban en mí mismo.


Soy lo que tengo


Erich Fromm dice que nos definimos por lo que tenemos. Tener esposa, hijos, un título, un trabajo, son las cosas que una persona dice para presentarse cuando se le pregunta quién es; sin embargo, como señala Fromm, estas cosas no tratan de quienes somos, sino de lo que tenemos. Y no nos definen.

Todo lo que realmente tenemos es a nosotros mismos. No hay nadie en la vida, cuya relación construimos con ellos, que pueda ser más valiosa que la que construimos con nosotros mismos. El hecho de que una persona que no puede establecer su propia soledad de una manera saludable no puede establecer una relación saludable con otra persona es la misma razón.

Déjame intentar explicar la línea entre "nuestros mismos" y "fuera de nosotros mismos". Mi esposa es lo mejor que me ha pasado nunca. Pero las novelas que yo escribo, por ejemplo, no son nada de lo que me ha pasado. La publicación de nuestros libros es algo que nos pasa, es un acontecimiento que se desarrolla fuera de nosotros; escribir los libros es nuestra acción, nos pertenece directamente y por eso nos da mucha felicidad. La declaración de Sartre es muy exacta cuando rechazó el premio Nobel cuando dijo "Conseguí el premio cuando escribí mis libros". Una persona que escribe una novela tiene capacidad de escribir incontables novelas. Nadie puede leer ni publicar el libro que has escrito, pero nadie te puede quitar la capacidad de escribir un libro, si has escrito un libro, tu capacidad de escribir incontables libros y ponerlo en tu escritorio. Este es el principal problema que hace que una persona se sienta fuerte. Mi esposa es lo mejor que me ha pasado, como deje, puede morir de repente un día o quere seguir adelante con otra persona. Cuanto más fuerte me puedo hacer en esta situación, menos me preocuparía por la perdida de mi conyuje, que no es yo. Creo mis novelas y mis novelas me crean. Creamos nuestras vidas y nuestras vidas nos crean. Podemos reemplazar novela con cualquier otra cosa o no hablar de extorsión en absoluto. Pero transformar una idea en una forma concreta, una acción, que es crear y presentar algo, es el ejemplo más hermoso y claro de la autoconstrucción humana.

Me preguntas si creo en el alma

Me preguntas si creo en el alma y digo: "claro que sí, cómo no voy a creer en el alma. Yo soy un artista, si no existiese el alma no existiría el arte."

De nada sirve ni una cosa ni la otra. El alma sin cuerpo o el cuerpo sin alma. El alma sin arte, el arte sin cuerpo, el arte sin alma. 

De nada sirve el arte.

De nada sirve el alma.

De nada sirve el arte igual que de nada sirve el alma. Ambas cosas son tan inútiles como necesarias. Precisamente esa falta de utilidad es lo que nos define como humanos. La humanidad no es útil o inútil, es otra cosa.

El resto, todo lo que tiene que ver con la utilidad, es capitalismo, materialismo, neoliberalismo y otro montón de términos que definen lo que separa el alma del cuerpo, y que, en últimas, convierten el cuerpo en máquina de producción y consumo, y nada más.

Me preguntas si creo en el alma si no creo en Dios y digo: "Que no crea en Dios nada tiene que ver con si siento o no lo que tu consideras lo espiritual. De hecho creo que no sabes nada de lo que me estás preguntando."

¿Quién soy yo para hablar sobre la vida, el amor, la felicidad?


¿Quién soy yo para hablar sobre la vida, el amor, la felicidad? Sobre si todo está bien con el mundo, o si solo es un valle de lágrimas... Creo que es increíble, fabulosa, esta vida nuestra... todo, los pájaros y las abejas, el ciervo y el antílope, los amplios cielos, el rocío con niebla, los bebés rockabye... El abrazo de mi esposa, un aterrizaje en la luna, espacio, tiempo, eternidad. No entiendo una maldita cosa sobre nada de esto, excepto que es suficiente para mantenerme en un constante delirio de deleite, sorpresa, entusiasmo, desesperación, lo suficiente para mantenerme vagbundeando, tropezando, flaqueando, maldiciendo, adorando, odiando la destrucción, la violencia en mí y en los demás

Ed van der Elsken

Sin dinero

Llevo escribiendo libretas desde hace 20 o 30 años. Muchas las conservo, de 2010 en adelante. Antes de eso tengo cuadernos sueltos que se salvaron de 2003 o 2004. Pero antes de eso no queda nada. Recuerdo tener cuadernos y libretas desde antes,  igual que ahora, pero se han perdido todas. Miro en cualquiera de las que conservo, y siempre hay alguna página donde hablo de no tener dinero, igual que ahora. A partir de ahí el resto de temas sobre los que escribo, sobre lo que me preocupa es cómo sobrevivir al hecho de no tener dinero. Y luego sigo a lo mío. Y así, siempre la misma historia.