domingo, 13 de febrero de 2011

Derechos de autor.


Derecho a ignorar al lector, a menospreciarlo, a insultarlo. Idiota.
Derecho a no saber el final de la historia, a cambiarle los finales felices a los relatos. Derecho a escribir ideas estúpidas creyendo que no lo son. Derecho a dejar de escribir buenas ideas no sabiendo que hubieran sido buenas. Derecho a equivocarse. Derecho a cometer faltas de ortografía, de sintaxis y de gramática. Derecho a abusar de la metáfora. Derecho a ser mediocre, a ser anodino, a vencer el olvido. Derecho a vencerlo, a ser genial, a ser extraordinario.
Derecho a ser juzgado. Derecho a caerle mal a la gente en contraposición a aquellos que no escriben y, por tanto, no serán juzgados por ello y en contraste con aquellos que sí escriben pero caen bien o no caen bien ni mal y también en comparación con aquellos que sí escriben y también caen mal pero por motivos distintos o, incluso, por motivos parecidos.
Derecho a tener derecho.
Derecho a caer en tópicos. Derecho a copiar y plagiar si no se nota demasiado. Derecho a recrear lo ya escrito. Derecho a homenajear a otros autores, preferiblemente muertos. Y derecho a ser copiado, plagiado, recreado y homenajeado después de muerto. Derecho a morir. Pero también, derecho a vivir eternamente.
Derecho a ser tergiversado por los demás. Derecho a ser malinterpretado por alguien. Derecho a ser criticado por alguno. Derecho a ser vilipendiado por las masas. Derecho al escarnio público y derecho a la íntima animadversión. Derecho a ser denostado, a ser exaltado, derecho a ser vanagloriado, a ser desprestigiado, derecho a ser ultrajado, a ser idolatrado, derecho a ser glorificado, a ser menoscabado, infravalorado, mitificado, abominado, admirado, odiado, querido, ignorado.
Derecho a ser leído.
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