domingo, 14 de noviembre de 2010

Flexible


Por debajo de los ojos está la mirada. Y es al mirar donde se enreda todo. Donde ya no soy yo, soy lo que miro. Me convierto en tierra. Me fabrico nombres falsos y aprendo a presentarme:
- Hola, soy Kurt Cobain
- Encantado, el Marqués de Villaverde
- Soy un arbol. No, soy el bosque
- Que tal, Jóse, mecánico,cualquier cosa me llamas
Soy el Pirata, el Tahur, la vecina tetona, el depósito en reserva de tu coche, la caspa de tu hombro izquierdo.
-Yo, soy el Rey de España
A partir de aquí empieza la dualidad, infinidad de caracteres.
En el siguiente paso, empiezo a utilizar nombres falsos. Nombres que todo el mundo pueda olvidar facilmente. Nada de apellidos complicados, nada de nombres diferentes. José García, Pablo Gómez, Manuel Hernandez, Miguel Sanz, etc, etc, etc.
Comienzo a volverme tierra, y a volverme invisible. Una sombra que pasa veloz. Un llanto pasajero. Soy el tipo flexible. El que te arropa y desaparece.
Las dos manos que te abren cuando duermes, que se meten en tu boca, pero acariciando, no ahogando. Siendo fugaz, lo eres todo. La permanencia es inutil. La historia de las sombras todavía no está escrita.

Y así queda, sin registro, sin documentar y sin más.... se acaba.
Y me anudas a una noche de la que no se salir.

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