jueves, 26 de septiembre de 2019

Spoken word




Spoken word

Entre la música y la literatura, el género del futuro


¿Hay vida más allá de los géneros literarios tradicionales? Son muchos los que opinan que sí. El fenómeno llamado spoken word, que podría traducirse por “palabra hablada”, busca una mirada oblicua y provocadora sobre la historia de la literatura, las artes plásticas y la música. ¿Dónde surge este movimiento? ¿Quiénes son sus más importantes autores? El Cultural sigue la pista a los orígenes y los resultados del movimiento más renovador de las últimas décadas y habla con sus protagonistas. El arte del futuro ¿ya está aquí?
Las manipulaciones tecnológicas de sonidos, ruidos y voces humanas que llevaron a cabo los artistas del futurismo y el dadá influyeron de manera directa en el trabajo de John Cage. En los 70 el compositor norteamericano comenzó a escribir lo que denominó mesostics, piezas concebidas para ser presentadas en directo con la voz humana como único instrumento. Su trabajo con la poesía oral busca la disolución de las leyes sintácticas para escapar de su lógica, y utiliza el azar a la hora de generar significados. Como escribió en An Autobiographical Statement, “cuando leo el Finnegans Wake tengo la sensación de que, a pesar de su increíble capacidad inventiva para jugar con las palabras, las relaciones que Joyce establece entre sujeto, verbo y predicado son, por así decirlo, convencionales. El respeto por la sintaxis le confiere cierta rigidez si lo comparamos con textos clásicos de la literatura japonesa o china. En un poema de Basho, por ejemplo, las palabras son convencionales, pero es sólo la imaginación del lector la que delimita los posibles significados.Para elevar la temperatura del lenguaje tenemos que deshacernos de las estructuras que lo ordenan siguiendo las leyes racionales de nuestra cultura y dar a cada letra una atención especial. Entonces el verbo leer se transformará en cantar”.La celulitis del lenguaje
En mayo de 1968 los jóvenes poetas Abiodun Oyewole, David Nelson y Gylan Kain se unieron en Harlem para celebrar el cumpleaños de Malcolm X. Los Last Poets nacieron con la intención de luchar sin descanso contra el racismo y la pobreza. Su voz no tardó en destacar en la dura batalla por la construcción de una identidad cultura y política afroamericana. “Nuestro estilo”, explica Oyewole, “se basa en la idea de desnudar el lenguaje de todo artificio. Mostrar su cuerpo con toda la celulitis y la grasa”. Para los Last Poets la música no es un simple acompañamiento de la palabra hablada, sino una auténtica exploración histórica y declaración de principios. Es esencial la influencia de movimientos como el free, el astral-jazz y el funk, y el trabajo de artistas como John Coltrane, Sun Ra, Miles Davis o George Clinton. “Con nuestro trabajo intentamos encadenar metáforas y sonidos en un viaje que te intoxique y transporte a territorios peligrosos”.
Los collages y la lógica
Gracias a un uso peculiar de las tecnologías de reproducción como herramienta para construir una identidad propia, desafían lo que entendemos por historia, muestran los elementos que la construyen y los convierte en piezas narrativas de una fictición. El trabajo de artistas como DJ Spooky, EL-P o Chuck D, líder de Public Enemy, están fuertemente contaminado por los hallazgos de estos maestros. Este último acaba de publicar un álbum de spoken word, We Are Gathered Here…, en el que pone música a diferentes reflexiones, textos de conferencias y apuntes. La gente del sello discográfico Anticon está dando un giro interesante al hip-hop, al acercarlo a la música electrónica y la literatura oral entendida de forma amplia. Odd Nosdam, que acaba de publicar su primer álbum No More Wig From Ohio, realiza collages en los que desafía la narrativa lineal y su lógica de causa y efectos.
El poeta norteamericano John Giorno es otro personaje clave. “Cuando a principio de los 60 entré en contacto con los artistas y músicos del pop me di cuenta que la poesía tenía un retaso de 75 años”, comenta. “Comencé a utilizar titulares de prensa y eslogans tomados de la publicidad, como hacían Andy Warhol o Bob Rauschenberg en sus cuadros. Creo que es labor del poeta el inventar nuevos espacios de contacto con la audiencia”. Esta reflexión está detrás del origen del Giorgo Poetry System, que ha publicado más de 40 títulos de spoken word. En 1968 comenzó un servicio poético telefónico, The Dial-A-Poem, predecesor de los usos comerciales de este medio. Su labor como editor y productor de trabajos orales de William S. Burroughs es al menos tan destacable como su labor poética. En los 60, el autor de El Almuerzo Desnudo y su compañero de aventuras Brion Gysin trabajaron con grabadoras para crear versiones en audio de sus cut-up o collages sonoros.
Los experimentos de estos pioneros han sido recogidas por toda una serie de artistas que desarrollan sus narraciones a través del rock, intentando deconstruir sus rígidas jerarquías. Cabe mencionar a Dave Thomas, Patty Smith, Jello Biafra o Lou Reed, cuyo su último trabajo, The Raven, está dedicado a la obra de Edgar Allan Poe e intenta abrirse a experimentaciones sonoras propias del spoken word. Una figura esencial en este panorama es Laurie Anderson, importante nexo de comunicación entre la Generación Beat, los experimentos de John Cage y las sensibilidades más inquietas de la escena artística contemporánea. El poeta jazz Ken Nordine fue la primera persona que le mostró posibilidades escondidas fuera de las manidas fórmulas de la música pop, cuando era todavía una adolescente en Chicago. En un programa de radio el escritor editaba su poesía surrealista con efectos de sonido de las más variada procedencia.
Un viaje a la nevera
“La primera vez que le escuché me quedé con la boca abierta”, rememora la artista. “Hizo una pieza preciosa sobre la experiencia de levantarse a media noche con el estómago vacío e ir a la nevera a por provisiones. Estaba tan acostumbrada a escuchar por la radio las típicas canciones de amor que me impactó descubrir que había gente escribiendo sobre lo cotidiano desde otros ángulos”.
Un arte en la frontera
En el trabajo de Laurie Anderson las fronteras entre la performance, las artes visuales, la música contemporánea y la literatura se difuminan y entran en nuevo territorio de posibilidades a la hora de contar historias y desafiar ideas sobre la identidad. La evolución en el uso de las tecnologías de grabación ha jugado un papel esencial en el desarrollo del spoken word, al pasar de ser fieles reproductores del mundo exterior a convertirse en herramientas de composición y manipulación sonora. Conceptos como identidad y tradición han sufrido un fascinante desafío, que complica la distinción entre causas y efectos, novedades e historia.
Los cut-ups de William S. Burroughs y Brion Gysin planean detrás de muchos de los trabajos de los artistas contemporáneos que trabajan con samplers en el campo de la electrónica. Grupos como Negativeland y músicos como John Oswald han desarrollado un modo de experimentar y manipular audios que se ha denominado plunderphonics. Su trabajo recompone y remezcla el material sonoro de nuestra cultura, vulnerando los registros tradicionales que le dan significado. En el Reino Unido se ha desarrollado una perspectiva peculiarmente británica: el despiadado sentido del humor que pone contra las cuerdas todas las convenciones políticas y sociales a través del uso del lenguaje. People Like Us, nombre usado por Vicki Bennett, trabaja con material sonoro de desecho. Recopila, graba y remezcla banales conversaciones rutinarias, entrevistas con personajes excéntricos o diálogos de programas de radio y de películas de serie B, en la dirección apuntada por los experimentos sonoros realizados por Burroughs y compañía. “Utilizo samplers para combinar y descontextua- lizar grabaciones de audio que de otro modo nunca podrían escucharse juntos. En mi trabajo de spoken word intento alterar el significado habitual de las conversaciones y dar lugar a contradicciones y sinsentidos. Con las repeticiones y bucles trato de crear mantras absurdos que jueguen con los estados de consciencia. Me veo como una artista surrealista que trabaja con el humor y la sátira. Mi criterio es seleccionar materiales que me hagan reír a carcajadas”.
Deconstruyendo lenguajes
En sus collages Vichy Bennett ha desarrollado un camino propio entre los plundephonics de John Oswarld o Negativland y las aventuras sonoras de bandas como Coil o Nurse with Wounds. “Me gusta subvertir el material con el que trabajo y sacarlo fuera de su contexto habitual. Creo que la gente que seguimos esta línea, utilizando cut-ups y deconstruyendo lenguajes, intentamos descubrir emociones inteligentes ocultas bajo la basura con que constantemente nos bombardean los medios de comunicación”. El trabajo abiertamente experimental de Chris Morris tiene sus raíces en los hallazgos geniales de cómicos que van desde Jonathan Swift a Monty Python. Blue Jam, su cd obra maestra en el terreno del spoken word, combina recreaciones de situaciones reales llevadas hasta extremos, a la vez, absurdos, crueles y peligrosos, con una depurada selección de sonidos del sello Warp. Sobre paisajes sónicos diseñados por artistas como Brian Eno o Aphex Twin sus personajes protagonizan situaciones en las que la mezcla de músicas y palabras descubren un nuevo territorio de posibilidades dramáticas. El escritor satírico e iconoclasta Stewart Home ha publicado numerosos trabajos desde posiciones que tiene sus raíces en el nihilismo punk y las estrategia situacionistas, comunes, a pesar de venir de mundos diferentes, a People Like Us y Chris Morris. Los jóvenes herederos europeos de las experimentaciones de la vanguardia histórica están produciendo interesantes trabajos de spoken word.
Los poetas del surf
En Alemania, al margen de la cultura anglosajona, han surgido los llamados surfpoeten. A finales de los 90 diferentes colectivos formados por escritores y músicos se dedicaron a presentar sus experimentos conjuntos en espacios alternativos de Berlín. “Cuando desapareció el gobierno de Alemania Oriental”, comenta Bov Bjerg, crítico y escritor afín a este movimiento, “hubo un enorme vacío de poder. Fue posible disfrutar de una libertad de acción que ahora añoramos. Se produjo una interesante explosión artística en la que comenzaron a conectarse disciplinas que tradicionalmente habían permanecido aisladas”. Uno de estos grupos, los surfpoeten, comenzaron a actuar con regularidad en el Kaffe Burger de la capital con éxito sorprendente. A medio camino entre el performance art y la comedia, su nombre viene de la forma en que estos autores desgranan sus reflexiones y aventuras cotidianas sobre fondos de música surf y easy listening. Pero las formas literarias y los sonidos se ha ido sofisticando a medida que el movimiento ha ido ganando fuerza. Una figura clave es Wladimir Kaminer. Acaba de ser editada en nuestro país su cuarta novela, La Discoteca Rusa, en la que cuenta sus aventuras cuando trataba de emigrar de la Unión Soviética a Alemania haciéndose pasar por judío.
Cambios étnicos y culturales
Diferentes proyectos de spoken word han comenzado a proliferar por todo el continente. El año pasado el italiano Alessandro Baricco leyó fragmentos de su novela City acompañado por los músicos de la banda francesa Air en un teatro de Roma. Ahí nació el proyecto City Reading que acaba de salir en cd. Los profundos cambios étnicos y culturales que atravesamos, el auge imparable de las nuevas tecnologías o el impacto de los medios de comunicación son algunos de los factores que determinan nuevas maneras de narrar y tramar lo que entendemos por realidad. Los fenómenos que hemos recogido bajo el nombre de spoken word descubren nuevas conexiones y vías de acercamiento, a la vez que desafía con radicalidad los límites de lo que entendemos por literatura y el uso del libro como su medio exclusivo de expresión.
Spoken word en España
Dionisio Cañas, tras 30 años viviendo en la Gran Manzana, mantiene una mirada nómada, lúcida y heterodoxa que le permite cruzar fronteras entre culturas que a menudo se ignoran tras fachadas de corrección política. “Me interesa mucho”, dice Cañas, “el slam. Lo forman contadores de historias, en su mayoría de origen afroamericano e hispano. Comenzó como un cruce entre rap y spoken word, y se ha ido abriendo a todo aquel que tenga algo que decir fuera de los formatos tradicionales. Su explosión es un reflejo de la importancia que ha cobrado la palabra frente a la sobredosis que sufrimos de imágenes impactantes. Estamos saturados”. ¿Proyectos? “Estoy realizando una serie de acciones en diferentes ciudades bajo el título El Gran Poema de Nadie. Consiste en recoger palabras impresas de la basura que luego pegamos sobre una lona, formado un gran texto. Quiero jugar con la idea del poeta como nómada, que encuentra las palabras en su relación con el mundo y borrar el aura intelectual que rodea a la poesía”.
El novelista Ray Loriga ha unido fuerzas con Lee Ranaldo, guitarrista de Sonic Youth. “Nos conocimos hace unos diez años en La Haya durante el festival de spoken word Crossing Border. Participó Allen Ginsberg y me impresionó mucho su lectura. Es el padre de este movimiento”. Es quizás en el terreno del pop donde se están experimentando nuevas sonoridades del castellano con mejores resultados. Corcobado, Lagartija Nick y su trabajo sobre el poeta Val Del Omar… Las incursiones literarias de La Mala en forma de rap son una original mezcla de lenguaje popular andaluz, reflexiones autobiográficas y posiciones feministas, inéditos en la literatura en castellano. Por otro lado se está produciendo un fenómeno peculiar y muy interesante. Diferentes generaciones de escritores en euskara, como Kimen Uribe o Xabier Montoia, experimentan sobre paisajes sonoros diseñados por músicos de rock y electrónica. La influencia de los trabajos del genial Mikel Laboa en estas excitantes versiones de spoken word es evidente.

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