lunes, 6 de abril de 2026

¿Alguna vez sientes que algo va a pasar?




¿Alguna vez sientes que algo va a pasar?
Hay una ola rompiendo justo debajo del borde
Y mientras el reloj se alza sobre mi existencia
Puedo sentir las voces derrumbándose
¿Alguna vez sientes que algo va a pasar?
Puedes saborearlo, te lo has ganado, es tuyo
Pero el mundo tiene un humor cruel y amargo
Y lo ves deslizarse como humo de cigarrillo a través de las puertas

Empuja, empuja, me, me fuerte
Mírame, llegaré lejos
Empuja, empuja, me, me fuerte
Mírame, llegaré lejos


La vanidad es el cáncer del artista


La vanidad es el cáncer del artista.

La soga de la que cuelga el ego.

Cianuro para el alma.

Solo eres un hombre que busca una verdad.

Desnuda y desata el lenguaje. Deja que sane el corazón.

No seas estúpido y no te creas el dueño de la palabra.

Deja caer las hojas de los árboles y suelta lastre.

Lo que no sueltes te enfermará.

Todo vale en el amor

Todo vale en la guerra

¿Pero qué pasa si solo nos queda la guerra?

No te vuelvas loco, no te creas tan presente.

No eres tan importante.

¿Y si el arte no es nada más que una enfermedad?

Está bien



Está bien ....Solía vivir aquí, Solía vivir aquí, Solía vivir aquí, Solía vivir aquí, Solía vivir aquí, Solía vivir aquí, Solía vivir aquí, Solía vivir aquí...

¿No sabes que solía vivir aquí? Ahora nadie me da la bienvenida de nuevo

¿Ya no reconoces mi cara? El tiempo avanza lento, no envejezco, pero me vuelvo irreconocible

Solía ​​vivir aquí...

Fuera de tiempo


 

Ya no escribo ni dibujo, es por la falta de tiempo. A mi edad la gente ya ha decidido qué hacer y hacen lo que hacen una y otra vez.

Pero yo todavía no sé si soy escritor o dibujante o pintor o cineasta o profesor o artista o carpintero. Aquí sigo buscándome la vida y sin saber porqué no he sabido orientar en una sola cosa mi oficio, dedicación o lo que sea. 

Ahora estoy haciendo un doctorado, pero a la vez monto un armario, diseño otro mueble, pinto cuadros abstractos para subastas internacionales que no siempre salen bien. Escribo, doy clases de dibujo, pinto otro cuadro y voy a medir una cocina. En medio me pongo a hacer cursos, muchos por el doctorado y otros porque me apetecen. Creo que estoy todo el tiempo haciendo todo tipo de cosas que no hacen nada por mí. Sólo hago cosas y algunas me dan el dinero suficiente para seguir haciendo cosas y ya está.

No hay vuelta atrás. ya no puedo hacer otra cosa. llevo demasiados años fuera del sistema. Ahora soy yo y lo que venga, como siempre ha sido.

Escribir sobre los demás



No he dejado de escribir, solo que escribo en otros sitios y de otra manera. Ahora estoy preocupado por escribir en papel y solo para mí y en escribir una tesis doctoral y en escribir artículos y escribir guiones para documentales y no se que más. Ahora escribo de otras maneras. Cosas que importan, que puntúan, que se evalúan, que se pagan y que se publican como si tuviesen más importancia.
No la tienen. No tienen la importancia y no son más importantes y no son mejores. Pero son lo que tienen que ser: Letras evaluables y fáciles de distribuir. Lo llaman transferencia de conocimiento.
Yo voy a seguir el juego, voy a escribir miles de palabras que solo servirán para tener un mejor sueldo en la universidad. Me voy a meter de lleno en el mundo académico. Voy a ser un teórico, un investigador, y voy a dejar de hacer para hablar de los que hacen.
 Al final todo es lo mismo. El Arte no paga, o no paga lo suficiente. El Arte te agota y prefieres escribir sobre Arte, que hacerlo. Normalmente requiere menos esfuerzo y te procura una mejor situación económica. Al menos más estable.
Ahora soy el que escribe. Siempre he escrito. Solo que ahora escribiré de los demás.

Memoria



 Tener mala memoria es un privilegio

sábado, 7 de marzo de 2026

sábado, 28 de febrero de 2026

REALIDAD



La realidad se ha convertido en algo sobre lo que opinar a través de las redes sociales. De igual manera, hace tiempo que se ha decidido que lo que no se ha fotografiado no existe. 

La vida y la historia es un espectáculo especulativo. Porque lo que no se muestra y no se opina, no existe.

El Asombro

Voy al Thyssen y paso la mañana mirando un cuadro, luego otro cuadro y luego otro. Me siento en pausa, arrebatado, suspendido en el tiempo. Paso la mañana sin pensar en ninguna otra cosa fuera de este lugar o en si me lleva más tiempo una pintura que otra. Simplemente disfruto de la mirada y siento como mis pupilas se dilatan ante el asombro.

La acumulación de pinturas asombrosas es tal, que renuncio a intentar entender cómo han sido realizadas o el contexto de la obra o cualquier cosa que proporcione datos más allá que el autor y el título y la pura experiencia de la contemplación. No quiero saber nada que relativice mi experiencia, a la vez que soy consciente de que precisamente mi conocimiento sobre lo que estoy viendo es lo que me arrebata la mirada y sublima la experiencia.

Vuelvo insistentemente a visitar este tipo de museos, los que muestran sobre todo pinturas. También visito todo tipo de exposiciones, siempre que puedo, todas las que puedo. Pero prefiero la pintura. La pintura me llega mucho más adentro. La pintura se alinea con mi mirada y se alinea con mi alma. Es lo más parecido, que conozco, a la religión.

La pintura me enseña que si sales de casa y te das un paseo y luego te sientas a mirar el mundo, lo que vas a mirar es asombroso. Siempre.

El amor

Busca una razón por la que amar a alguien y si la encuentras será porque no la amas. 


L.I.B.E.R.T.A.D.


Todos los hijosdeputa del mundo se llenan la boca con palabras como Libertad, Paz o Justicia. Son palabras bonitas que no significan lo mismo para los que sufren que para los que oprimen. Estos hijosdeputa utilizan este tipo de palabras como un ataque, un insulto o un desafío cuando en realidad deberían ser palabras conciliadoras. La sensación es que el mundo se está convirtiendo en un lugar oscuro donde las palabras que nos salvan empiezan a desaparecer.

domingo, 11 de enero de 2026

Democracias

 


 Las democracias modernas fabrican fascistas a toda velocidad

Dios es una necesidad



Dios no es otra cosa que una necesidad.

Entiendo la necesidad del dios de los que entran en la cárcel o el dios de los que necesitan salir de las drogas o la bebida. Dioses que te ayudan a no suicidarte o a superar una perdida o una depresión. Dios es la idea que ayuda a salir de problemas que no parecen tener solución. Dios no es una sola cosa sino una idea diferente por cada persona que lo necesita de verdad. La necesidad construye los dioses como una medicina del alma.

¿Es una mentira que te ayuda a seguir? Bueno, pues quien soy yo para juzgarlo.

Luego están los que van a misa o practican cualquier religión sin más, por costumbre, por educación o porque para ellos sí existe un mismo dios común. Dios es el mismo para quien no lo necesita: Una estampita o una imagen en procesión o un cristo sobre la cama. En realidad esta gente que cree en ese dios común, no cree demasiado. Sólo son de esa manera y ya está.

Yo no creo en dios y tampoco me ha hecho falta nunca, pero entiendo a quién le hace falta, igual que entiendo a quien supera lo insuperable de cualquier otra manera. 

Lo que me molesta es esa otra gente: Católicos apostólicos y romanos que no moverían un dedo por nadie que lo necesitase, carentes totales de humanidad, pero que te predican sin parar porque piensan que su fe les hace moralmente superiores a ti o al resto. Conozco mucha gente así. No son todos los católicos o musulmanes o judíos o lo que sean, pero sí son muchos. 

Yo soy artista, imagino que la salvación de mi espíritu se encuentra en otro orden de cosas. No puedo decir nada malo de otras necesidades diferentes a las mías. Yo no estoy en un plano superior, solo que tengo mi fe puesta en otro sitio, en la pintura o en la palabra o en un lugar donde estoy sólo y escuchando las necesidades de mi cuerpo, o caminando. A veces ese lugar es el estudio, el taller, la pantalla de mi ordenador mientras escribo o el sonido de mis auriculares llenos de música mientras me siento suspendido en el tiempo.

viernes, 2 de enero de 2026

Habla el solitario




Mi padre vivía en un mausoleo de platos sucios, viendo una televisión portátil en blanco y negro, leyendo la Enciclopedia Británica , que prefería a la ficción moderna. Uno a uno, sus perros murieron de enfermedad hepática, excepto el que custodiaba su cadáver. Fue encontrado sosteniendo un vaso de Ginebra con poca tónica. "Lo muerto está muerto", decía un telepredicador. Saqué una camisa a cuadros del armario del dormitorio. y un poco de aceite de motor, mi herencia. Una vez lo vi llorar en un tribunal, abandonado, necesitado de cuidados. Este hombre que nunca se mostró, me dio mucho cariño pero me dio un don para la soledad, que me ha sido bastante útil desde entonces.


¿Estoy en contra de la violencia?




Creo que sí, que estoy en contra de la violencia. 

Pero la violencia, muchas veces es inevitable. No quisiera dañar a nadie, pero a veces la desempeño en favor de mi propia supervivencia. Al menos, eso creo. La violencia puede ser hermosa y puede ser la energía que muchas veces necesito para superar multitud de problemas. 

Es como la droga, no te hace falta, pero sin ella todo parece un poco peor.

Puedo vivir sin la violencia, por eso cada vez me alejo un poco más de todo, donde no haya problemas y los días pasen sin más.